Buey y burro – Toro

Destellos Cotidianos Lunes 7 de abril de 2014 Programa nro. 131

EL BURRO

El burro o asno (Equus africanus asinus) es un animal doméstico de la familia de los équidos. Los ancestros silvestres africanos de los burros fueron domesticados por primera vez a principios del V milenio a. C., prácticamente al mismo tiempo que los caballos de Eurasia, y desde entonces han sido utilizados por el hombre como animales de carga y como cabalgadura. La aparición de la maquinaria agrícola ha supuesto un descenso considerable en sus poblaciones.
Los burros se convirtieron en importantes animales de carga para las gentes que vivían en las regiones de Egipto y Nubia, ya que son capaces de acarrear entre el 20% y el 30% de su peso corporal, y también se usaron para arar y para ser ordeñados. Para 1800 a. C. los burros ya se habían extendido a Oriente Medio, donde la ciudad comercial de Damasco es denominada la «ciudad de los asnos» en textos cuneiforme.
Entre los egipcios se representaba a la ignorancia con una cabeza de este animal.

Burrito repartiendo alfajores en Icho Cruz, Córdoba.
Burrito repartiendo alfajores en Icho Cruz, Córdoba.

A pesar de no ser tan rápidos y fuertes como los caballos, su mantenimiento es menos costoso, tienen una gran resistencia y una larga vida y son más ágiles en terrenos abruptos e irregulares que los caballos.

En cuanto a su simbolismo, puede significar simpleza pero también estupidez y terquedad.
En la Biblia, el burro aparece como el animal del tiempo de trabajo y de paz, en oposición al caballo, que es el animal de la guerra, usado por los ejércitos invasores.

Nombres que recibe este animal: burro, asno, borrico, jumento, rucio. La cría es el pollino.

La burra de Balaam Números 22-24

Cuando el rey de Moab teme ser invadido por Israel, manda llamar al profeta Balaam para que maldiga al pueblo. El profeta es avisado en sueños para que no responda a este pedido. Finalmente, es su propia burra la que ve al ángel de Dios y le avisa al profeta sobre la inconveniencia de hacer ese camino propuesto por el rey. Ante la terquedad de Balaam, Dios hace hablar a la burra para dar su mensaje.

28 Entonces Yahvé abrió la boca del asna, y ella, dijo a Balaam: “¿Qué te hice para que me golpearas así tres veces?”. 29 “¡Te estás burlando de mí!, respondió Balaam. Si tuviera una espada en mi mano, te mataría ahora mismo”. 30 El asna le respondió: “¿Acaso yo no soy tu asna, la que siempre has montado hasta el día de hoy? ¿Acostumbro yo a tratarte de ese modo?”. Él respondió: “No”.
31 Yahvé abrió los ojos de Balaam, y este vio al Ángel del Señor parado en el camino, con la espada desenvainada en su mano; se inclinó y lo adoró con el rostro en tierra. 32 El Ángel del Señor le dijo: “¿Por qué le has pegado tres veces a tu asna? Era yo el que te cerraba el paso, porque tu viaje me disgusta. 33 Ella me vio y se apartó de mí tres veces. Hizo muy bien en apartarse, porque de lo contrario yo te hubiera matado, mientras que a ella la hubiera dejado con vida”. 34 Balaam dijo al Ángel del Señor: “He pecado, porque no sabía que tú estabas apostado delante de mí en el camino. Si esto te desagrada, ahora mismo regreso”. 35 El Ángel del Señor respondió a Balaam: “Ve con estos hombres, pero dirás solamente lo que yo te indique”. Y Balaam se fue con los jefes que le había enviado Balac.

Esta narración popular quiere mostrar por un lado que a veces los seres humanos somos “más tontos que un burro” cuando no vemos las señales que El nos pone, señales que la misma burra supo interpretar y el profeta no. Además, al hacer hablar a la burra, nos dice que Dios puede valerse de cualquier instrumento, incluso un animal considerado terco y estúpido, para dar su mensaje.

Finalmente, el oráculo de Balaam anuncia al Rey Mesías:

Núm 24,17
Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca:
una estrella se alza desde Jacob, un cetro surge de Israel.

Jesús entra en Jerusalén montado en burrito

29 Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: 30 «Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo; 31 y si alguien les pregunta: “¿Por qué lo desatan?”, respondan: “El Señor lo necesita”». 32 Los enviados partieron y encontraron todo como él les había dicho. 33 Cuando desataron el asno, sus dueños les dijeron: «¿Por qué lo desatan?». 34 Y ellos respondieron: «El Señor lo necesita».
35 Luego llevaron el asno adonde estaba Jesús y, poniendo sobre él sus mantos, lo hicieron montar. 36 Mientras él avanzaba, la gente extendía sus mantos sobre el camino. 37 Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que habían visto. 38 Y decían:
«¡Bendito sea el Rey que viene
en nombre del Señor!
¡Paz en el cielo
y gloria en las alturas!».
39 Algunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos». 40 Pero él respondió: «Les aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras». (Lucas cap. 19)

Al entrar montado en un burrito, Jesús realiza las profecías referidas al rey pacífico de la casa de Judá. No vendrá sobre un caballo, animal de guerra, sino manso y pacífico. Por eso trae alegría a la ciudad:

El cetro no se apartará de Judá
ni el bastón de mando de entre sus piernas,
hasta que llegue aquel a quien le pertenece
y a quien los pueblos deben obediencia.
Él ata su asno a una vid,
su asno de pura raza a la cepa más escogida;
lava su ropa en el vino
y su manto en la sangre de las uvas. (Gén 49,10-11)

¡Alégrate mucho, hija de Sión!
¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén!
Mira que tu Rey viene hacia ti;
él es justo y victorioso,
es humilde y está montado sobre un asno,
sobre la cría de un asna.
10 Él suprimirá los carros de Efraím
y los caballos de Jerusalén;
el arco de guerra será suprimido
y proclamará la paz a las naciones.
Su dominio se extenderá de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra. (Zac cap. 9, citado en Mt 21)

El burrito y la pobreza de Jesús

Era lo usual que cada familia tuviera un burro para los traslados (como hoy en día lo es tener un coche). El libro de los Jueces describe la opulencia de algunos personajes, justamente porque tenían más de un burro:

Después de él, surgió Iaír, de Galaad. Él juzgó a Israel durante veintidós años. 4 Tenía treinta hijos, que iban montados en treinta asnos y tenían treinta ciudades. Estas últimas se llaman todavía hoy los Poblados de Iaír, y se encuentran en el territorio de Galaad. 5 Cuando murió Iaír, lo sepultaron en Camón. (Jc 10,3-4)

Jesús no tiene ni siquiera un burro propio. Esta es la opción radical de Jesús por la pobreza; no tiene ni siquiera lo mínimo necesario para viajar y trabajar.

Destellos cotidianos

Programa que se emite por Radio María Argentina los  lunes de 20,30 a 22 horas

Idea y conducción: Lic. María Gloria Ladislao

 

Destellos Cotidianos   Lunes 28 de octubre de 2013

 

EL TORO

 

Becerro: toro de menos de un año.

Ternero: cría de la vaca.

Novillo: ternero castrado de dos o tres años.

Toro: mamífero rumiante armado de cuernos, macho de la vaca.

Búfalo: toro salvaje de Asia y Africa. Bisonte de América.

Buey: toro castrado.

 

El toro es un símbolo de orden masculino, asociado con el sol y con el rey. El simbolismo destaca su fuerza y la capacidad de reproducción, por eso está asociado a las ideas de potencia sexual, vitalidad, y fecundidad de hombres y animales.

Estos atributos de generación y fuerza los encontramos por ejemplo en el toro Apis de Egipto. También los cananeos veneraban figuras de toros, que en algunos casos cumplian la función de ser escabel de los dioses.

 

En este contexto podemos interpretar la escena del becerro de oro de Exodo 32, acontecimiento en que los hebreos buscan hacerse una figura de Dios. La adoración de toros jóvenes está atestiguada en otros pasajes bíblicos: 1 Re 12,28; Os 8,5; Os 10,5.

 

El toro aparece en metáforas usadas por los creyentes, para señalar que Dios confiere al fiel la fuerza necesaria para enfrentar las adversidades:

 

No se ve ningún mal en Jacob
ni se percibe ninguna desgracia en Israel.
El Señor, su Dios, está con él,
y entre ellos se oye proclamar a un rey.

Dios, que lo hace salir de Egipto,

es para él como los cuernos de un búfalo. (Nm 23,21-22)

 

Mira, Señor, cómo perecen tus enemigos
y se dispersan los que hacen el mal.
Pero a mí me das la fuerza de un toro salvaje
y me unges con óleo purísimo.
 (Sal 92,10-11)

 

EL  BUEY

 

El buey era imprescindible como animal de trabajo, por su fuerza, y se usaba habitualmente para tirar del arado. Es un animal sufrido y resistente, que simboliza el trabajo con el cual la familia se gana el pan de cada día.

 

Bueyes arando en yunta

 

 

 

“19 Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto. 20 Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: “Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré”. Elías le respondió: “Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?”. 21 Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se  puso a su servicio.” (1 Re 19, 19-21)

 

“No pondrás bozal al buey que trilla.”(Dt 25,4) Citado por San Pablo en 1ª. Cor 9,8-10 para fundamentar por qué los evangelizadores deben ser sostenidos económicamente; derecho al cual él renunció.

 

Bueyes ofrecidos como sacrificio:

 

(En ocasión del traslado del Arca de la Alianza):

 

“El rey Salomón y todo Israel con él sacrificaron ante el arca ovejas y bueyes en número incalculable e innumerable.” (1 Re 8, 5)

 

 

 

EL TORO en las visiones apocalípticas

 

“En las visiones apocalípticas, las figuras mitológicas que se encuentran frente al trono de Dios tienen varios rostros que representarían los atributos divinos reflejados en las obras de la creación. Uno de ellos pertenece al buey o toro como símbolo de la fuerza divina” (L. Rivas)

 

Ezequiel Cap 1: el trono de Dios. Los cuatro seres descriptos aquí vuelven a aparecer en Apocalipsis capítulo 4. San Ireneo (siglo II d.C. ), en su obra “Contra los herejes” (Cap. 11,8)  asoció estos cuatro seres a cuatro aspectos de Jesucristo:

 

Los Evangelios no pueden ser ni menos ni más de cuatro; porque son cuatro las regiones del mundo en que habitamos, y cuatro los principales vientos de la tierra, y la Iglesia ha sido diseminada sobre toda la tierra; y columna y fundamento de la Iglesia (1 Tim 3,15) son el Evangelio y el Espíritu de vida; por ello cuatro son las columnas en las cuales se funda lo incorruptible y dan vida a los hombres.

Porque, como el artista de todas las cosas es el Verbo, que se sienta sobre los querubines (Sal 80[79],2) y contiene en sí todas las cosas (Sab 1,7), nos ha dado a nosotros un Evangelio en cuatro formas, compenetrado de un solo Espíritu. Como  dice David, rogándole que venga: «Muéstrate tú, que te sientas sobre los querubines» (Sal 80[79],2).

Los querubines, en efecto, se han manifestado bajo cuatro aspectos que son imágenes de la actividad del Hijo de Dios (Ap 4,7): «El primer ser viviente, dice [el escritor sagrado], se asemeja a un león», para caracterizar su actividad como dominador y rey; «el segundo es semejante a un becerro», para indicar su orientación sacerdotal y sacrificial; «el tercero tiene cara de hombre» para describir su manifestación al venir en su ser humano; «el cuarto es semejante a un águila en vuelo», signo del Espíritu que hace sobrevolar su gracia sobre la Iglesia.

 

San Jerónimo (siglo IV d.C.)  fue quien aplicó las cuatro figuras a los cuatro evangelistas:

 

  • Mateo está representado por el hombre por iniciar su Evangelio con la geneaología de Cristo.
  • Marcos está representado con el león porque comienza su Evangelio mencionando a San Juan Bautista como la voz que clama o ruge en el desierto.
  • Lucas está representado con el toro porque inicia su Evangelio con el servicio de Zacarías en el templo, y el toro es un animal de sacrificio.
  • Juan está representado por el águila por ser un Evangelio que muestra una teología superior a las demás.

 

EL BUEY Y EL BURRO

En estos días de Navidad contemplamos al niño Jesús en el pesebre. Allí lo rodean el buey y el burro. ¿Por qué están presentes estos animales? ¿Qué simbolizan?

Si nos ubicamos históricamente en los tiempos que nació Jesús, percibiremos la importancia y el significado que estos animales tenían en la vida de la gente.

El buey era imprescindible como animal de trabajo, por su fuerza, y se usaba habitualmente para tirar del arado. Es un animal sufrido y resistente, que simboliza el trabajo con el cual la familia se gana el pan de cada día.

El burro era un animal de carga, indispensable para trasladarse por aquellos caminos pedregosos. En la Biblia, el burro es el animal que simboliza el tiempo de paz, cuando la gente puede viajar, ir del campo a las aldeas, llevar sus productos para comerciar y encontrarse en las peregrinaciones. Lo opuesto era el caballo, que en la Biblia está ligado al tiempo de guerra, ya que los ejércitos enemigos utilizaban la caballería para atacar.

El buey y el burro que en estos días contemplamos en el pesebre, desde su simbolismo bíblico, evocan el TRABAJO y la PAZ. Sin duda, estos animales están representando los deseos que todos los hombres y mujeres de buena voluntad tenemos en nuestro corazón al celebrar, una vez más, el nacimiento de Jesús.

Textos bíblicos

 

Bueyes arando en yunta

 

“19Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto. 20 Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: “Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré”. Elías le respondió: “Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?”. 21 Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se  puso a su servicio.” (1 Re 19, 19-21)

“No pondrás bozal al buey que trilla.”(Dt 25,4) Citado por San Pablo en 1ª. Cor 9,8-10 para fundamentar por qué los evangelizadores deben ser sostenidos económicamente; derecho al cual él renunció.

Bueyes ofrecidos como sacrificio:

(En ocasión del traslado del Arca de la Alianza):

“El rey Salomón y todo Israel con él sacrificaron ante el arca ovejas y bueyes en número incalculable e innumerable.” (1 Re 8, 5)

La burra de Balaam: Núm 22,22-35

Buey y asno:

 

 “Si encuentras perdido el buey o el asno de tu enemigo, se los llevarás inmediatamente.  Si ves al asno del que te aborrece, caído bajo el peso de su carga, no lo dejarás abandonado; más aún, acudirás a auxiliarlo junto con su dueño”. (Ex 23,4-5)

“Durante seis días harás tus trabajos, pero el séptimo deberás descansar, a fin de que reposen tu buey y tu asno, y el hijo de tu esclava y el extranjero tengan un respiro.” (Ex 23,12)

“¡Escuchen, cielos! ¡Presta oído, tierra!

porque habla el Señor:

Yo crié hijos y los hice crecer,

pero ellos se rebelaron contra mí.

El buey conoce a su amo

y el asno, el pesebre de su dueño;

¡pero Israel no conoce,

mi pueblo no tiene entendimiento!”

(Is 1,2-3)

El pesebre de Belén  

1 En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. 2 Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. 3 Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. 4 José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, 5 para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. 6 Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; 7 y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.  (Lucas 2, 1-7)

“En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.”(Lc 2,16)

“Lo que le interesa a Lucas es el simbolismo del pesebre, y la falta de lugar en la posada (o en la “sala común”) puede no ser más que una vaga conjetura para explicar su mención. (…) Probablemente quería evocar la queja de Dios contra Israel en Is 1,3: “El buey conoce a su dueño, y el burro, el pesebre de su señor, pero Israel no me conoce, mi pueblo no me comprende”. Lucas proclama que el dicho de Isaías ha sido superado. Ahora, cuando la buena noticia del nacimiento de su Señor se proclama a los pastores, ellos van a encontrar el niño en el pesebre y empiezan a alabar a Dios. En otras palabras, el pueblo de Dios ha comenzado a conocer el pesebre de su Señor.” (Raymond Brown, Un Cristo adulto en Navidad, Ed. San Pablo, pág. 41)

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