Noche

LA NOCHE

La noche (del latín: Nox, noctis) es el periodo durante el que una parte de la Tierra, por acción de la rotación, deja de recibir la luz solar y, por ende, permanece en oscuridad.

Entre los hebreos, griegos y algunas otras naciones la noche se dividía en cuatro partes que se llamaban velas o guardias, vigiliae o custodiae, porque durante ellas velaban tanto los que estaban de guardia militar como los pastores que guardaban los rebaños y duraban unas tres horas cada una. La primera comenzaba luego de puesto el sol y se llamaba tarde, vespere, y duraba más o menos hasta las nueve; la segunda, desde esta hora a las doce y se llamaba media noche; la tercera, de las doce a las tres y solían llamarla canto del gallo y la cuarta, desde las tres hasta las seis o salida del sol a la cual llamaban mañana, mane o custodia matutina.

LA noche es un símbolo ambiguo. Por un lado sugiere paz, silencio, quietud; pero por otro se une al simbolismo de la oscuridad, que tiene que ver con el peligro y el temor a lo desconocido. Hay seres fantásticos (fantasmas, vampiros) que aparecen de noche.

LA NOCHE DE PASCUA

La primera Pascua tuvo lugar la noche del 14 de nissan, noche de luna llena, en la cual los israelitas, luego de comer el cordero, los panes ázimos y las verduras amargas, salieron de Egipto (Ex 12). El libro del Exodo describe la obra de Dios como un “estar en vela” o “hacer noche de guardia” para sacar a su pueblo de la esclavitud:

37 Los israelitas partieron de Ramsés en dirección a Sucot. Eran unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar sus familias. 38 Con ellos iba también una multitud heterogénea, y una gran cantidad de ganado mayor y menor. 39 Como la pasta que habían traído de Egipto no había fermentado, hicieron con ella galletas ácimas. Al ser expulsados de Egipto no pudieron demorarse ni preparar provisiones para el camino.
40 Los israelitas estuvieron en Egipto cuatrocientos treinta años. 41 Y el día en que se cumplían esos cuatrocientos treinta años, todos los ejércitos de Israel salieron de Egipto. 42 Yavé veló durante aquella noche, para hacerlos salir de Egipto. Por eso, todos los israelitas deberán velar esa misma noche en honor Yavé,  a lo largo de las generaciones. (Ex 12)

El libro de la Sabiduría ahonda el simbolismo, señalando que los pecadores quedaron en la oscuridad de su pecado, mientras que los hijos de Israel eran iluminados por la columna de fuego:

Todo los llenaba de terror y los paralizaba.
20 Porque el mundo entero estaba iluminado
por una luz resplandeciente
y se dedicaba libremente a sus trabajos;
21 solamente sobre ellos se extendía una pesada noche,
imagen de las tinieblas que les estaban reservadas.
Pero más que de las tinieblas, ellos sentían el peso de sí mismos.
1 Para tus santos, en cambio, brillaba una intensa luz. Los egipcios, que oían sus voces, sin distinguir su figura,
los consideraban dichosos porque no tenían que sufrir como ellos,
2 les daban gracias porque no se vengaban de los daños recibidos,
y les pedían perdón por su actitud hostil.
3 En lugar de esas tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego,
para que les sirviera de guía en un camino desconocido
y del sol inofensivo en su gloriosa emigración.
4 Pero merecían estar privados de la luz y prisioneros de las tinieblas
los que habían retenido cautivos a tus hijos,
por quienes debía transmitirse al mundo la luz incorruptible de la Ley. (Sabiduría caps. 17-18)

EL PODER DE LAS TINIEBLAS
Quien obra bien, obra a la luz del día. En cambio, quien lo hace con engaño, necesita de la oscuridad para ocultar sus obras, como dice Jesús en el diálogo con Nicodemo,  porque prefirieron las tinieblas a la luz (Jn 3,19-21). Ese diálogo ocurrió de noche.
En el evangelio según San Juan, la noche y la tiniebla son símbolo de la falta de fe en Jesucristo, que es la Luz.

Cuando Judas ya ha tomado la decisión de entregar a Jesús y sale de la cena, se introduce en la noche (Jn 13,30):
27 En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: «Realiza pronto lo que tienes que hacer». 28 Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. 29 Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que hace falta para la fiesta», o bien que le mandaba dar algo a los pobres. 30 Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.

Jesús alude simbólicamente a “el poder de las tinieblas” porque sus captores van a buscarlo de noche:

52 Después dijo a los sumos sacerdotes, a los jefes de la guardia del Templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo: «¿Soy acaso un bandido para que vengan con espadas y palos? 53 Todos los días estaba con ustedes en el Templo y no me arrestaron. Pero esta es la hora de ustedes y el poder de las tinieblas». Lc 22,52

Cuando Jesús muere, el cielo se oscurece como si fuera de noche. En esa oscuridad, es más difícil ver. Sin embargo, las amigas discípulas y el centurión son capaces de ver en medio de la noche. Su mirada es una mirada contemplativa, que luego dará testimonio este momento. Su fe venció a la noche del pecado, y mientras Jesús moría guardaron esta imagen. El centurión, en esta hora de oscuridad, tiene la lucidez de proclamar: Este hombre era hijo de Dios.

33 Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; 34 y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: «Eloi, Eloi, lamá sabactani», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». 35 Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: «Está llamando a Elías». 36 Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber, diciendo: «Vamos a ver si Elías viene a bajarlo». 37 Entonces Jesús, dando un gran grito, expiró.
38 El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. 39 Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó: «¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!».
40 Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé, 41 que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea; y muchas otras que habían subido con él a Jerusalén. (Mc 15)

En la Jerusalén celestial no habrá noche, y las puertas no se cerrarán.

25 Sus puertas no se cerrarán durante el día y no existirá la noche en ella. Ap 21,25

3 Ya no habrá allí ninguna maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la Ciudad, y sus servidores lo adorarán. 4 Ellos contemplarán su rostro y llevarán su Nombre en la frente. 5 Tampoco existirá la noche, ni les hará falta la luz de las lámparas ni la luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y ellos reinarán por los siglos de los siglos. Ap 22

 

LAS DISCÍPULAS de Jesús pasan la noche en vela para ir a llevar los perfumes, click en LAS DESVELADAS

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