Cordero

EL CORDERO

 

El símbolo del cordero no es exclusivo de la tradición judeo-cristiana. Por su aspecto y comportamiento natural, como también por su color blanco, se ha considerado al cordero como el animal del sacrificio por excelencia. Es símbolo de dulzura, simplicidad, inocencia, pureza y obediencia.

 

Los antepasados de Israel fueron clanes pastores semi nómades, dedicados sobre todo al ganado menor: ovejas y cabras. Estos clanes realizaban sacrificios y comidas sagradas con corderos y chivitos.

 

La comida de Pascua judía (Pesaj) probablemente tenga como antecedente alguna comida festiva de celebración del año nuevo, coincidiendo con la primavera. “Un rito muy antiguo de los pastores nómades; en primavera, época en que paren las ovejas, se sacrifica y se come un cordero (asado al estilo de los nómades y comido por entero para no dejar nada del animal sagrado cuando se levantan las tiendas); se marcan con su sangre las estacas de las tiendas para apartar las influencia maléficas que podrían dañar a la vida de la tribu y sus ganados. El mismo nombre (pascua) evoca la idea de saltar, cojear, y podría proceder de una danza sagrada que acompañaba a aquellos ritos” (Iniciación a la Biblia I, E. Verbo Divino).

 

Esta antigua fiesta para celebrar la primavera, ligada por lo tanto a los ciclos de la Naturaleza, se resignifica por un hecho histórico: el éxodo, la salida de Egipto, ocurrido en la noche de la primera luna llena de primavera, aproximadamente en el año 1230 a.C. La celebración de la naturaleza se transforma entonces en una celebración de la historia; más precisamente, del paso de Dios por la historia de su pueblo.

 

El Jueves Santo, la liturgia católica nos presenta como primera lectura Ex 12,1-14

 

5 Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito. 6 Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. 7 Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. 8 Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas. 9 No la comerán cruda ni hervida, sino asada al fuego; comerán también la cabeza, las patas y las entrañas. 10 No dejarán nada para la mañana siguiente, y lo que sobre, lo quemarán al amanecer. 11 Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor.

 

La sangre del cordero es la señal de pertenencia al pueblo de Yavé y es también la señal de la salvación. Con el cordero elegido, preparado y comido en comunión, las familias y el pueblo todo celebran el paso de Dios.

 

El carácter de celebración familiar que tuvo la Pascua, con los años se vio modificado con la ley que exigía que los corderos fueran sacrificados en el Templo de Jerusalén. La Pascua pasó a ser una fiesta de peregrinación. El cordero era sacrificado en el Templo por manos de los sacerdotes, y luego las familias lo llevaban a la casa para compartirlo en la comida festiva.

Así hizo Jesús durante toda su vida, y también en su última Pascua terrenal:

 

12 El primer día de la fiesta de los panes Ácimos, cuando se inmolaba el cordero pascual, los discípulos dijeron a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?». 13 Él envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, 14 y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: “¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?”. (Mc 14,12-14)

 

Jesús, cordero de Dios

 

Los primeros seguidores y seguidoras de Jesús eran todos judíos que celebraban Pascua comiendo el cordero año tras año. Conocían el simbolismo de ese cordero y la memoria de la liberación hecha por Dios en Egipto, liberación que tuvo como señal  la sangre del animal. La muerte de Jesús, interpretada a la luz del Espíritu Santo, es una nueva Pascua, un nuevo Exodo. Dios interviene en la historia, liberando a la humanidad de toda esclavitud, y Jesús es ese cordero que con su sangre nos marca y que nos reúne en la comida comunitaria.

 

Ustedes saben que fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata,  sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto. (1 Ped 1,18-19)

 

No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero.  Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero. Las naciones caminarán a su luz y los reyes de la tierra le ofrecerán sus tesoros.  Sus puertas no se cerrarán durante el día y no existirá la noche en ella.  Se le entregará la riqueza y el esplendor de las naciones. Nada impuro podrá entrar en ella, ni tampoco entrarán los que hayan practicado la abominación y el engaño. Únicamente podrán entrar los que estén inscritos en el Libro de la Vida del Cordero. (Ap 21,22-27)

 

 

En los primeros siglos del cristianismo se solía representar a Cristo en la cruz en forma de cordero. Pero como era tradición constante y casi universal que el cordero fuera el animal de los sacrificios que se celebraban también en otros cultos, paganos, en el año 692 un concilio celebrado en Constantinopla ordena que el arte cristiano ya no podía representar a Cristo en la cruz en forma de cordero rodeado por el sol y la luna sino con los rasgos del hombre para evitar así toda confusión con los cultos y las creencias paganas.

LECTURA ORANTE: JESÚS, CORDERO PASCUAL

Encuentro realizado el 23 de marzo de 2012 en el Espacio Bíblico Palabras con miel, Santuario Jesús Misericordioso.  

Introducción

 

Fecha probable del Exodo: 1230 a.C.

Antecedentes culturales: los festejos de los pastores nómades en primavera. “Se come la víctima asada al fuego, sin tener necesidad de utensilios de cocina, se come con panes sin levadura, que es todavía hoy el pan de los beduinos, y con hierbas amargas que no son hortalizas cultivadas en un huerto sino plantas del desierto, que los beduinos saben elegir para sazonar su frugal alimento.”                        (R. De Vaux, Instituciones del Ant. Test)

 

LECTURA: Qué dice el texto

 

Proclamamos:  Ex 12,1-14

* Releemos el texto en silencio.

* Comentamos espontáneamente nuestras impresiones.

* En el texto distinguimos:
– las órdenes que el pueblo debe cumplir (imperativo)

   – la descripción de las acciones que hará Dios (indicativo futuro).

* Observamos especialmente las normas sobre el animal y su sangre.

* Observamos las indicaciones de tiempo.

* ¿Cómo se usa y qué simboliza la sangre del animal?

Otros textos sobre el cordero pascual: Ex 12,21-28; Ex 12,43-50; Nm 9,9-14

Jesús celebra la Pascua: Mc 14,12-16

La sangre de Jesús, cordero pascual, es signo de liberación: Jn 19,14.31-37

Comparar Ex 12, 22-23 y Jn 19,29.

Otros textos del NT: 1 Pe 1,17-21; Ap 5

MEDITACIÓN: Qué nos dice el texto

 

* Uniendo el sentido de los textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, enumeremos todas las acciones que hace el cordero pascual.

* ¿Qué aspectos celebrativos, comunitarios y de espiritualidad presentes en estos textos podemos recuperar en nuestras misas y en nuestra Pascua?

* ¿Qué buena noticia tiene este texto para nosotros y nosotras hoy?

ORACIÓN y COMPROMISO : Qué le decimos a Dios y a nuestros hermanos y hermanas

 

 

En la Cena del Cordero
y habiendo ya cenado,
acabada la figura
comenzó lo figurado.

Por mostrar Dios a los suyos
cómo está de amor llagado,
todas las mercedes juntas
en una las ha cifrado.

Pan y vino material
en sus manos ha tomado
y en lugar de pan y vino,
cuerpo y sangre les ha dado.

Haga fiesta cielo y tierra
y alégrese lo creado,

pues Dios, no cabiendo en ello,

en mi alma se ha encerrado.

Amén.

(Himno del Jueves Santo)

 

 

Jesús, el cordero pascual,
te marca, te salva, te…       

 

 

Lectura complementaria

“En Jn 19,29-30 una esponja empapada en vino común se coloca so­bre un hisopo y se le ofrece a Jesús, en un episodio que recuerda el inci­dente de Marcos y Mateo en que la esponja fue colocada sobre una caña y se la ofrecen anes de su muerte. Al mencionar hisopo, ciertamente mucho menos adecuado que una caña, Juan juega nuevamente con el simbolismo, porque en Ex 12,22 el hisopo se usaba para salpicar la sangre del cordero pascual sobre los umbrales de los israelitas. Jesús es sentenciado a muerte al mediodía (19,14), la misma hora de la víspera de la pasión cuando los sa­cerdotes comienzan a matar los corderos pascuales en los recintos del Tem­plo. En su muerte da significado a la misteriosa aclamación de Juan el Bau­tista hecha cuando Jesús realizó su primera aparición pública: “He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (1,29).

(…)

El evangelista localiza este signo en el cuerpo de Jesús mismo: cuando se atraviesa el costado de Jesús sale sangre y agua (19,34). En Jn 7,38-39 encontramos: “de él surgirán ríos de agua viva”, con la explicación de que el agua simbolizaba el Espíritu que se entregaría cuando Jesús fuese glorificado. Ahora esto se cumple, porque la mezcla de agua y sangre es el signo de que Jesús ha pasado de este mundo al Padre y ha sido glorificado (12,23; 13,1). No es imposible que el cuarto evangelista intente hacer aquí una referencia no sólo al don del Espíritu sino también a los dos canales (bautismo y eucaristía) a través delos cuales el Espíritu se comunica a los creyentes de su propia comunidad, con el agua significando el bautismo y la sangre la eucaristía (3,5; 6,53.63).

Incluso en la muerte, Jesús da vida mediante el agua que fluye de su costado. El detalle adicional de que ningún hueso fue roto (19,33.36) es apa­rentemente otro eco del tema de Jesús como el cordero pascual (Ex 12,10).”

Raymond Brown, Un Cristo Crucificado en Semana Santa, Ed. San Pablo

 

 

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4 comentarios sobre “Cordero

  1. Gracias Gloria por tu preocupación por tus discípulos.

    Esta síntesis nos ayuda a meditar y reflexionar sobre el tema que más hondamente nos apaciona, cual es la Pascua que pronto festejaremos.
    Nos has dejado siempre una huella en nuestros corazones que nos ayuda a vivir y tratar de ver a nuestro prójimo, para que un día el Señor nos diga “Venid benditos de mi padre, que tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed – – – –
    Un fuerte anbrazo para vos y tu hermoso séquito.
    Que Dios nos bendiga. Oscar

  2. Cuanta falta nos hace a los catequistas el comprender y conocer los simbolos y las tradiciones del A.T. ¡¡¡ GRACIAS GLORIA!!!!

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