María canta

Destellos Cotidianos, lunes 3 de septiembre de 2012

EL CANTO

El canto es la emisión controlada de sonidos del aparato fonador (voz) humano, siguiendo una composición musical. El canto tiene un rol importante dentro de la música porque es el único medio musical que puede integrar texto a la línea musical.

Como toda expresión humana, el canto también tiene un sentido religioso, porque permite al ser humano comunicarse con lo trascendente y rendir culto a la divinidad. Entonces, el canto se hace oración, y hay que considerar que “la oración es la comunicación por excelencia del ser humano con la divinidad” (Severino Croatto).

En el Antiguo Israel, como en otras civilizaciones, no existía diferencia entre canto sagrado y canto profano. En una sociedad religiosa toda canción, toda poesía, celebra la presencia de Dios en la vida: los ciclos de la naturaleza, los acontecimientos biológicos (nacimientos, etc.), los sucesos políticos y sociales, en todo está presente Dios. Tampoco existía la diferencia entre música popular y música “culta” o “clásica”.

MARÍA, UNA MUJER DEL PUEBLO, CANTA

 

PARTIMOS DE LA VIDA

*     Compartimos cuáles son nuestras canciones populares preferidas, y los sentimientos y vivencias que expresan.

 

LECTURA: QUÉ DICE EL TEXTO

Todos conocemos, dentro de la Biblia, el libro de los Salmos. Allí se presentan oraciones para ser cantadas en las más diversas situaciones.

Fuera del libro de los salmos, existen otras canciones. Proponemos un recorrido por algunos pasajes del Antiguo Testamento, que nos presentan a las mujeres que cantan los triunfos de Dios.

Para ubicarnos históricamente:

Las mujeres israelitas expresan su fe cantando.

Miriam, esclava liberada, profetisa y cantora: Ex 15,20-21 (año 1230 a.C.)

“Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria;

él hundió en el mar los caballos y los carros.
El Señor es mi fuerza y mi protección,
él me salvó.

El es mi Dios y lo glorifico
es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza.”

Déborah, profetisa y jueza: Jue 4 – 5 (año 1100 a.C.)

“¡Escuchen reyes! ¡Presten oídos príncipes!
Yo voy a cantar, voy a cantar  al Señor,
celebraré al Señor, el Dios de Israel.”

Ana, con la frente alta: 1 Sam 1-2  (año 1040 a.C.)

Las mujeres cantan los triunfos de David: 1 Sam 18, 6-9 (año 1010 a.C.)

Judith, una viuda arriesgada: Jdt 15,11 – 16,17

“¡Entonen un canto a mi Dios
con tamboriles,
canten al Señor con címbalos;

compongan en su honor
un salmo de alabanza,
glorifiquen e invoquen su Nombre!

Porque el Señor es un Dios que pone fin a las guerras
él estableció su campamento en medio de su pueblo
y me guardó de mis perseguidores”.

Las mujeres cantan en las peregrinaciones hacia el Templo: Jer 31,12-13; Sal 68,25-27; Esd 2,64-67

 

Proclamamos el Magnificat: Lc 1, 46-55

46 Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.

48 En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono
y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.


Por tratarse de una oración, lo adecuado puede ser leerlo juntos de la Biblia y luego tomarnos unos minutos para hacer “el eco”: cada persona puede repetir una frase o renglón que le llegó más; se puede decir una frase que ya haya pronunciado otro, o una misma persona puede después de un momento decir en voz alta otra parte del texto.

·         Compartimos espontáneamente nuestras impresiones y comentarios sobre el texto.

·         Observemos las dos partes que tiene el cántico de María. En la primera parte María habla de lo que Dios ha hecho en ella; en la segunda parte, de lo que Dios ha hecho en todo el pueblo.

·         Observemos las palabras opuestas que hay en el texto, por ej. humildes-poderosos.

·         Según la mirada de María: ¿Cuáles son las situaciones que Dios quiere cambiar?

·        Comparemos esas situaciones con las palabras de las bienaventuranzas: Lc 6,20-26

 

 Canciones populares. El canto de María, llamado Magnificat, sigue un género litera­rio utilizado por varias mujeres del Antiguo Testamento para cantar la obra de Dios. Ese género literario se conoce como canto de victoria o epinicio.

Su contexto vital es el regreso de una ba­talla victoriosa, o la necesidad ulterior de festejarla. Tiene por tanto un origen popu­lar, como se entrevé por Ex 15,20ss; Nm 21,27-30; 1 Sam 18,6, pero en el Antiguo  Testamento estos cánticos ya están trans­formados en poemas literarios y teológicos, como lo muestra Ex 15,1ss, que supone tradiciones ya maduras (cf. v 17). Desde el punto de vista formal, el epinicio celebra las hazañas del héroe (que puede ser Yavé), su fuerza, la alegría del triunfo; por su­puesto que usa el estilo poético, conciso, ligero. Ex 15 y Jc 5 son los más representa­tivos.”

(Krüger, Croatto, Míguez, Métodos Exegéticos, Ed Educab.)

En el libro del Apocalipsis, este género es utilizado para cantar el triunfo final de Dios contra todos sus enemigos:

“Los que habían vencido a la Bestia, a su imagen y la cifra de su nombre, estaban de pie sobre el mar, teniendo en sus manos grandes arpas, y cantaban el canto de Moisés, el servidor de Dios, y el canto del Cordero, diciendo:

¡Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios Todopoderoso,
justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los pueblos!
¿Quién dejará de temerte, Señor,
quién no alabará tu nombre?

Sólo tú eres Santo, y todas las naciones vendrán a adorarte
porque se ha manifestado la justicia de tus actos”. (Apoc. 15,2-4)


 

MEDITACIÓN: QUÉ NOS DICE EL TEXTO

  • ¿Cuál es la obra que Dios ha hecho en cada uno de nosotros/as? ¿Qué enemigos ha vencido El para que nosotros/as hoy podamos vivir alegres?
  • ¿Qué situaciones hoy hace falta “dar vuelta” para hacer realidad el Reino de Dios?
  • ¿Quiénes son hoy los humildes y los hambrientos? ¿Quiénes son los poderosos y a qué tronos están aferrados para no dejar reinar a Dios?
  • ¿Qué buena noticia tiene este pasaje del evangelio para nuestra vida?

 

ORACIÓN Y COMPROMISO: QUÉ LE DECIMOS A DIOS

Como María, miremos la obra que Dios ha hecho en cada uno de nosotros y nosotras, y la obra que quiere hacer en todo el pueblo. Como María, elaboramos y cantamos nuestra oración.

En grupos, escribimos “nuestro” magnificat: una estrofa o estribillo sobre alguna canción conocida y popular. En esa estrofa expresaremos, con nuestras palabras, la alabanza a Dios.

 

Bibliografía: Con ojos de mujer, María Teresa Porcile, Ed. Claretiana, BsAs, 2000

                        Haciendo Eco, cuadernillo nro. 57, Ed. San Pablo, BsAs, 2003

                        Las mujeres en la Biblia, María Gloria Ladislao, Ed. San Pablo, BsAs, 1993

                        http://www.san-pablo.com.ar/lit/?seccion=reflexion&id=65 

                        http://www.sion.org.ar/recursos

Mujeres que celebran su fe
Un recorrido bíblico por las  canciones de triunfo
Miriam, Déborah, Judith: liderazgo de mujeres y celebraciones populares

 

“Género Literario: Cantos y oraciones

 

No son lo mismo desde el punto de vista formal, pero se  entrecruzan en la práctica. Los Salmos de la Biblia son una y otra cosa, pero hay cánticos que no son oraciones (como el cántico de Débora de Jc 5) y oraciones que no son cánticos, como la de Salomón en la inauguración del templo (1 Re8). El Cantar de los Cantares contiene cantos de amor (epitalamios) que no son oración.

 

Sub-género: Canto de victoria o Epinicio (epi: sobre, acerca de; nike: victoria)

 

Su contexto vital o sitz im leben [ubicación en la vida] es el regreso de una ba­talla victoriosa, o la necesidad ulterior de festejarla. Tiene por tanto un origen popu­lar, como se entrevé por Ex 15,20ss; Nm 21,27-30; 1 Sam 18,6, pero en el Antiguo  Testamento estos cánticos ya están trans­formados en poemas literarios y teológicos, como lo muestra Ex 15,1ss, que supone tradiciones ya maduras (cf. v 17). Desde el punto de vista formal, el epinicio celebra las hazañas del héroe (que puede ser Yavé), su fuerza, la alegría del triunfo; por su­puesto que usa el estilo poético, conciso, ligero. Ex 15 y Jc 5 son los más representa­tivos.”

(Krüger, Croatto, Míguez, Métodos Exegéticos, Ed Educab.)

 

Formas de actualidad del epinicio: los cantos de hinchadas de fútbol

 

“Por último, este estudio nos lleva a una reflexión sobre el fenómeno de la identificación de un sujeto a una formación discursiva y la relación formación discursiva – comunidad discursiva. A través de la adhesión al “canto” se produce algún grado de “incorporación” de los sujetos a esquemas que definen, a nivel simbólico, una forma específica de habitar el mundo. Es en base a esto que ciertos enunciados pueden llegar a movilizar fuerzas e investir redes sociales.

 

En cuanto a su distribución en relación al tipo de contexto en que aparecen, observamos que el uso de la primera persona del singular está asociado con la expresión del sentimiento y de la fidelidad al equipo. Esta es una estrategia discursiva que compromete al enunciador individual a nivel de la identidad y la pertenencia. Desde esta primera persona del singular se construye sólidamente la identidad haciendo hincapié en su carácter perdurable (Yo soy del cuervo desde que estaba en la cuna).y la pertenencia resaltando el carácter incondicional de la misma (“ganes o pierdas te sigo igual).

 

En cambio, el uso de la 1º persona del plural está asociado al aliento al propio equipo y la amenaza al contrario. En este caso, la estrategia de enunciación en 1a. del plural refuerza el aspecto numérico frente al otro, factor que coadyuva a la intimidación. Es decir que al elegir realizar el acto enunciativo de la amenaza desde el “nosotros”, se está reforzando el acto ilocutorio mediante la selección (inconsciente, pero no por eso ingenua) de la persona gramatical.

 

En otras palabras, esta es una forma de ejercer el poder a nivel simbólico. Delinear fronteras de pertenencia e identidad, expulsando a los que se apartan de la “norma”, lo cual no hace más que reproducir un patrón ideológico dominante en nuestra sociedad. Aquello que el análisis del discurso puede ayudar a revelar es la constitución discursiva de esas fronteras, mostrando los estereotipos en los que se funda la afirmación identitaria. En este sentido, algunos autores han señalado desde el campo de la psicología social que el estereotipo funciona como marcador de la alteridad frente a la cual se erige la cohesión de un grupo social.”

 

Las voces del fútbol. Análisis del discurso y cantos de cancha.
Lelia Gándara, Universidad de La Plata

 

El cántico de Miriam (¿o de Moisés o de los israelitas?)

Miriam: ojos atentos, boca cantora.
Miriam: ojos atentos, boca cantora.

 

Exodo 15:1

Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a Yahveh. Dijeron:
“Canto a Yahveh pues se cubrió de gloria arrojando en el mar caballo y carro.
2 Mi fortaleza y mi canción es Yah. El es mi salvación.
El, mi Dios, yo le glorifico, el Dios de mi padre, a quien exalto.
3 ¡Un guerrero Yahveh, Yahveh es su nombre!
4 Los carros de Faraón y sus soldados precipitó en el mar.
La flor de sus guerreros tragó el mar de Suf;
5 cubriólos el abismo, hasta el fondo cayeron como piedra.
6 Tu diestra, Yahveh,relumbra por su fuerza; tu diestra, Yahveh, aplasta al enemigo.
7 En tu gloria inmensa derribas tus contrarios, desatas tu furor y los devora como paja.
8 Al soplo de tu ira se apiñaron las aguas, se irguieron las olas como un dique,
los abismos cuajaron en el corazón del mar.
9 Dijo el enemigo: “Marcharé a su alcance, repartiré despojos, se saciará mi alma,
sacaré mi espada y los aniquilará mi mano”.
10 Mandaste tu soplo, cubriólos el mar; se hundieron como plomo en las temibles aguas.
11 ¿Quién como tú, Yahveh, entre los dioses?
¿Quién como tú, glorioso en santidad, terrible en prodigios, autor de maravillas?
12 Tendiste tu diestra y los tragó la tierra.
13 Guiaste en tu bondad al pueblo rescatado. Tu poder los condujo a tu santa morada.
14 Oyéronlo los pueblos, se turbaron, dolor como de parto en Filistea.
15 Los príncipes de Edom se estremecieron, se angustiaron los jefes de Moab
y todas las gentes de Canaán temblaron.
16 Pavor y espanto cayó sobre ellos.
La fuerza de tu brazo los hizo enmudecer como una piedra,
hasta que pasó tu pueblo, oh Yahveh, hasta pasar el pueblo que compraste.
17 Tú le llevas y le plantas en el monte de tu herencia,
hasta el lugar que tú te has preparado para tu sede, ¡oh Yahveh!
Al santuario, Adonay, que tus manos prepararon.
18 ¡Yahveh reinará por siempre jamás!”

Los pies de Miriam preparados para la danza
Los pies de Miriam preparados para la danza

19 Porque cuando los caballos de Faraón y los carros con sus guerreros entraron en el mar, Yahveh hizo que las aguas del mar volvieran sobre ellos, mientras que los israelitas pasaron a pie enjuto por medio del mar.  20 María, la profetisa, hermana de Aarón tomó en sus manos un tímpano y todas la mujeres la seguían con tímpanos y danzando en coro.  21 Y María les entonaba el estribillo:

“Cantad a Yahveh pues se cubrió de gloria. arrojando en el mar caballo y carro”.

 

Miriam, en collages.
Miriam, en collages.

En el Curso de profundización estuvimos reflexionando sobre la figura de Miriam, como antecedente de María de Nazaret.

 

“En este pasaje se encuentra la tradicion más antigua sobre el paso. En realidad dicha tradición es doble. La primera (vv.1-18) presenta a Moisés y los israelitas cantando un cántico que probable­mente procede del tiempo de la monarquía. La intervención de Yahveh en el mar (vv.1b-12) se vin­cula con el don de la tierra por parte de Dios y con la presencia continua de éste en el santuario (vv.13-18). La segunda tradición (vv.20-21 con transición en el v. 19) presenta a María dirigiendo a las mujeres en una celebración de la victoria que incluye cánticos, panderos y danzas. Según esta tradición, es María quien expresa el aspecto religioso del paso. Es nada menos que la celebración cultual del acontecimiento fundacional de la religión de Israel. La relación de María con Aarón (v.20) da a entender que aquélla es una figura cultual en los primeros días de la existencia de Israel. Los demás textos que mencionan a María la asocian con el tiempo de la experiencia del desierto y confirman la dimensión religiosa de su papel (cf. Nm 12,1-15; 20,1: 26,59; Dt 24,8-9; 1 Cr 6,3; Miq 6,4). El uso anacrónico de “profetisa” (v.20) se debe, quizás, a la renuencia de la tradición posterior a llamar a María «sacerdotisa».”

Milton Schwantes, Exodo, Comentario Bíblico Internacional, Ed. Verbo Divino

 

El cántico de Déborah (¿o para Déborah?)

Aquel día, Débora y Baraq, hijo de Abinoam, entonaron este cántico:

 

2. Al soltarse en Israel la cabellera,
cuando el pueblo se ofrece voluntario,
¡bendecid a Yahveh!

3. ¡Escuchad, reyes! ¡Prestad oídos, príncipes!
Yo a Yahveh, yo voy a cantar.
Tocaré el salterio para Yahveh, Dios de Israel.

4. Cuando saliste de Seír, Yahveh,
cuando avanzaste por los campos de Edom,
tembló la tierra, gotearon los cielos,
las nubes en agua se fundieron.

5. Los montes se licuaron delante de Yahveh,
el del Sinaí, delante de Yahveh, el Dios de Israel.

6. En los días de Samgar, hijo de Anat,
en los días de Yael, no había caravanas;
los que hollaban calzadas marchaban
por senderos desviados,

7. Vacíos en Israel quedaron los poblados,
vacíos hasta tu despertar, oh Débora,
hasta tu despertar, oh madre de Israel.

8. Se elegían dioses nuevos;
por entonces la guerra en las puertas; ¡ni un escudo se ve ni una lanza para 40.000 en Israel!

9. Mi corazón con los jefes de Israel,
con los voluntarios del pueblo. ¡Bendecid a Yahveh!

10. Los que cabalgáis en blancas asnas,
los que os sentáis sobre tapices,
los que vais por el camino, cantad,
11. al clamor de los repartidores junto a los abrevaderos.
Allí se cantan los favores de Yahveh,
los favores a sus poblados de Israel.
(Entonces el pueblo de Yahveh bajó a las puertas).

12. Despierta, Débora, despierta!
¡Despierta, despierta, entona un cantar!
¡Animo! ¡Arriba, Baraq!
¡Apresa a los que te apresaron, hijo de Abinoam!

13. Entonces Israel bajó a las puertas,
el pueblo de Yahveh bajó por él, como un héroe.

14. Los principales de Efraím en el valle.
Detrás de ti Benjamín entre tu gente.
De Makir han bajado capitanes,
de Zabulón los que manejan cetro.

15. Los jefes de Isacar están con Débora, y Neftalí, con Baraq, en la llanura, lanzado tras sus huellas.
En los arroyos de Rubén, magnánimas decisiones.

16. ¿Por qué te has quedado en los corrales,
escuchando silbidos entre los rebaños?
(En los arroyos de Rubén, magnánimas decisiones.)

17. Allende el Jordán, Galaad se queda, y Dan,
¿por qué vive en naves extranjeras?
Aser se ha quedado a orillas del mar,
tranquilo en sus puertos mora.

18. Zabulón es un pueblo que reta a la muerte,
y Neftalí, en las alturas del país.

19. Vinieron los reyes, combatieron,
entonces combatieron los reyes de Canaán,
en Tanak, en las aguas de Meguiddó,
mas sin lograr botín de plata.

20. Desde los cielos lucharon las estrellas,
desde sus órbitas lucharon contra Sísara.

21. El torrente Quisón barriólos,
¡el viejo torrente, el torrente Quisón!
¡Avanza, alma mía, con denuedo!

22. Cascos de caballos sacuden el suelo:
¡galopan, galopan sus corceles!

23. Maldecid a Meroz, dice el Angel de Yahveh,
maldecid, maldecid a sus moradores:
pues no vinieron en ayuda de Yahveh,
en ayuda de Yahveh como los héroes.

24. ¡Bendita entre las mujeres Yael
(la mujer de Jéber el quenita),
entre las mujeres que habitan en tiendas, bendita sea!

25. Pedía agua, le dio leche,
en la copa de los nobles le sirvió nata.

26. Tendió su mano a la clavija,
la diestra al martillo de los carpinteros.
Hirió a Sísara, le partió la cabeza,
le golpeó y le partió la sien;

27. a sus pies se desplomó, cayó, durmió,
a sus pies se desplomó, cayó;
donde se desplomó, allí cayó, deshecho.

28. A la ventana se asoma y atisba la madre de Sísara, por las celosías:
«¿Por qué tarda en llegar su carro?
¿por qué se retrasa el galopar de su carroza? »

29. La más discreta de sus princesas le responde;
ella se lo repite a sí misma:

30. ¡«Será que han cogido botín y lo reparten:
una doncella, dos doncellas para cada guerrero;
botín de paños de colores para Sísara,
botín de paños de colores;
un manto, dos mantos bordados para mi cuello!»

31. ¡Así perezcan todos tus enemigos, oh Yahveh!
¡Y sean los que te aman como el salir del sol con todo su fulgor!

 

Déborah es presentada en Jc 4,4-10. Se la caracteriza como jueza y profetisa en la tribu de Efraim. Su acción es convocar a las tribus de Zabulón y Neftalí (tribus del norte), para hacer frente al ejército de Sísara. Baraq es juez de la tribu de Neftalí. Observemos el diálogo entre ellos.

El liderazgo de Déborah se asemeja al de Samuel. Ambos tuvieron un lugar fijo donde el pueblo los consultaba (1 Sm 7,15-17) y ambos motivaron a los líderes militares que acompañaron en la batalla (1 Sm 7,7-8).

 

El cántico de Judith (una victoria sin guerreros)

 

El “desfile triunfal” en que se entona este cántico (Jdt 15,11-14) es precedido por Judit y las mujeres. Los varones, llevando las armas de guerra (que no fueron usadas) van detrás. Se puede leer aquí una ironía sobre los clásicos desfiles en que las mujeres aclamaban a los varones vencedores (cf. 1 Sm 18,6-9).

 

Judith 16


1¡Alabad a mi Dios con tamboriles,
elevad cantos al Señor con címbalos,
ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,
ensalzad e invocad su Nombre!
2 Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras,
porque en sus campos, en medio de su pueblo
me arrancó de la mano de mis perseguidores.
3 Vinieron los asirios de los montes del norte,
vinieron con tropa innumerable;
su muchedumbre obstruía los torrentes,
y sus caballos cubrían las colinas.
4 Hablaba de incendiar mis tierras,
de pasar mis jóvenes a espada,
de estrellar contra el suelo a los lactantes,
de entregar como botín a mis niños
y de dar como presa a mi doncellas.
5 El Señor Omnipotente por mano de mujer los anuló.
6 Que no fue derribado su caudillo por jóvenes guerreros,
ni le hirieron hijos de Titanes,
ni altivos gigantes le vencieron;
le subyugó Judit, hija de Merarí,
con sólo la hermosura de su rostro.
7 Se despojó de sus vestidos de viudez,
para exaltar a los afligidos de Israel;
ungió su rostro de perfumes,
8 prendió con una cinta sus cabellos,
ropa de lino vistió para seducirle.
9 La sandalia de ella le robó los ojos,
su belleza cautivóle el alma
¡y la cimitarra atravesó su cuello!
10 Se estremecieron los persas por su audacia,
se turbaron los medos por su temeridad.
11 Entonces clamaron mis humildes, y ellos temieron;
clamaron mis débiles y ellos quedaron aterrados;
alzaron su voz éstos, y ellos se dieron a la fuga.
12 Hijos de jovenzuelas los asaetearon,
como a hijos de desertores los hirieron,
perdieron en la batalla contra mi Señor.
13 Cantaré a mi Dios un cantar nuevo:
“¡Tú eres grande, Señor, eres glorioso,
admirable en poder e insuperable!”
14 Sírvante a ti las criaturas todas,
pues hablaste tú y fueron hechas,
enviaste tu espíritu y las hizo,
y nadie puede resitir tu voz.
15 Pues los montes, desde sus cimientos,
serán sacudidos con las aguas;
las rocas en tu presencia se fundirán como cera;
pero con aquellos que te temen,
te muestras tú siempre propicio.
16 Porque es muy poca cosa todo sacrificio de calmante aroma,
y apenas es nada la grasa para serte ofrecida en holocausto.
Mas quien teme al Señor será grande para siempre.
17 ¡Ay de las naciones que se alzan contra mi raza!
El Señor Omnipotente les dará el castigo en el día del juicio.
Entregará sus cuerpos al fuego y a los gusanos,
y gemirán en dolor eternamente.

 

El capítulo 9 presenta la oración que hace Judith cuando le presenta su plan a Dios.

Sobre Jdt 9,1-2:

“Judith hace memoria de la historia y la acción de Yave con su pueblo. ¿De dónde comienza ella? ¿Cuál es la referencia que va a buscar? Ella no recuerda a los grandes personajes de la historia, ni los patriarcas o las matriarcas, ni a Moisés ni a los profetas… Ella va a buscar, en el reverso de la historia, la violencia física contra Dina, una joven violada por un siquemita y vengada por los hermanos (Gén 34). Hay más: Judith se olvida de Jacob, padre de Dina, que se calló delante de esta violencia y censuró a los hijos que se vengaron. En la memoria de Judith, Jacob es sustituido por Simeón, el hermano que organizó y lideró la venganza de Dina. A él, Judit llama el padre.

¡Cuánta libertad y cuánta osadía en la fe-memoria de esta mujer! En el momento en que templo y sinagoga estaban recontando la historia (Ecl 44-50) y reescribiendo las genealogías (Cronista), a partir de sus intereses, Judit también osa contar la historia a partir de una joven violentada.”

 

Ana María Rizzante, La joven sitiada-Una lectura de Judit a partir de Dina, RIBLA 15

 

 

 

Este encuentro bíblico fue diseñado por la Lic. María Gloria Ladislao

 

Espacio bíblico Palabras con miel

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3 comentarios sobre “María canta

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