Corazón

Destellos Cotidianos, lunes 23 de junio de 2014

EL CORAZÓN

El corazón es el órgano principal del aparato circulatorio. Funciona como una bomba impulsando la sangre.

Desde el punto de vista simbólico, actualmente se lo considera la sede de los sentimientos y la pasión, en oposición a la cabeza que simboliza el pensamiento y la racionalidad.

En cambio, en las antiguas civilizaciones era considerado el centro del ser. Se sostenía que desde el corazón se originaban no sólo los sentimientos, sino también “los pensamientos y las ideas, la voluntad y las decisiones, la conciencia, los valores y desvalores. En este centro que es el corazón se hacían los planes, se pensaba y se juzgaba…” (Luis Rivas, Diccionario de Símbolos).

 

 

El corazón en diversas civilizaciones de la antigüedad

Entre los antiguos egipcios era el único órgano que dejaban en los cuerpos al momificarlos, debido a que lo consideraban algo indispensable para acceder a la vida eterna. En la antigua Grecia el corazón representaba el centro de los sentimientos, pero también de los pensamientos y de la voluntad. En las ceremonias rituales de los aztecas, el sacrificio del corazón y el posterior derramamiento de sangre simbolizaban la liberación de la fuerza vital y de la simiente de vida, ya que ese órgano representaba para ellos el centro de la fuerza de la existencia.

 

El corazón en el libro del Deuteronomio: amor a Dios y al prójimo

 

DEUTERONOMIO es una palabra de origen griego, que significa “segunda ley”. Tal designación expresa sólo en parte el contenido del quinto libro del Pentateuco, ya que este, más que un código de leyes en sentido estricto, es una larga y vibrante exhortación destinada a “recordar” a Israel el sentido y las exigencias de la Alianza. De allí que las prescripciones concretas estén siempre acompañadas de advertencias y reproches, de promesas y amenazas.

El libro se presenta como las últimas palabras de Moisés al final del camino por el desierto. Después de los cuarenta años de caminata, Moisés repasa desde una perspectiva global todas las peripecias del camino.

 

El amor a Dios:

En el primer discurso del libro, cuando Moisés “repasa” la historia del pueblo, exhorta a no apartar el corazón de Dios (Dt 4,7-9), a buscar a Dios con todo el corazón (Dt 4,29-31) y a meditar en el corazón que Dios es el único dios (Dt 4,39-40).

 

En el segundo discurso presenta la “Shemá”, la proclamación de fe en el Dios único (Dt 6,4-9):

4 Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. 5 Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. 7 Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. 8 Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente. 9 Escríbelas en las puertas de tu casa y en sus postes.

 

 

Las filacterias son tiras que se enrollan en los brazos o se llevan en el cuerpo para recordar estas palabras. La mezuzá es un pequeño estuche que se coloca en los dinteles de las puertas, donde se contienen las palabras de la Shemá y el texto de Dt 11,13-21.

 

De los sabios judíos: La secuencia dice “grábalas en tu corazón” y luego “incúlcalas a tus hijos”. Sólo cuando tú mismo las hayas impreso en tu corazón podrás grabarlas en tus hijos, como dice el refrán: Las palabras que provienen del corazón pueden penetrar el corazón”.

 

El amor al prójimo:

Dt 15,7-11: El libro del Deuteronomio exhorta a “no endurecer el corazón ni cerrar la mano” hacia el hermano necesitado. Hace especial mención de los pobres, las viudas, los húerfanos y los inmigrantes (Dt 24,14-15.19-22)

Cuando recojas la cosecha en tu campo, si olvidas en él una gavilla, no vuelvas a buscarla. Será para el extranjero, el huérfano y la viuda, a fin de que el Señor, tu Dios, te bendiga en todas tus empresas.

 

Jesús señala que el amor a Dios y al prójimo está el resumen de toda la Ley: Mt 22,34-40.

 

Guardar la palabra en el corazón

 

En la parábola del sembrador, la semilla que cae en buena tierra “son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia” (Lc 8,15).

Los discípulos de Emaús reconocieron a Jesús Resucitado porque la Palabra les había hecho “arder el corazón” (Lc 24,32).

 

María es la discípula que tiene esta actitud fundamental de guardar la Palabra en el corazón. En los dos capítulos en que narra la infancia de Jesús, Lucas la describe así:

 

“Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón” (Lc 2,19, después de la visita de los pastores).

“Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón” (Lc 2,51, al final de todo el relato).

 

“Lucas presta una atención particular a María, el único adulto de los relatos de la infancia y de la adolescencia que continuará hasta el ministerio público. Sólo más tarde ella comprenderá la verdadera naturaleza de la familia de Jesús. En Lc 8,19-21, cuando María y los hermanos preguntan por Jesús, éste manifestará que su importancia no se basa en el vínculo físico sino en su obediencia a Dios: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”. La grandeza de la madre de Jesús surge de la forma en que ella tomó la decisión de hacerse discípula escuchando la Palabra de Dios y practicándola. Su decisión permitió hacerla “bendita entre las mujeres”. (Raymond Brown, Un Cristo adulto en Navidad, Ed. San Pablo)

La profecía de Simeón “una espada atravesará tu corazón” (Lc 2,35) puede interpretarse también en el sentido del discernimiento en la Palabra que María deberá pasar como discípula.

“Todo corazón”

Lic. María Gloria Ladislao

 

“Te lo digo desde el fondo de mi corazón…”; “Esa persona es todo corazón…”; y otras expresiones así reflejan lo que el corazón simboliza para nosotros. Es el lugar de los sentimientos y los afectos.

En el lenguaje de la Biblia, el corazón es esto y algo más. Para los antiguos, el corazón es el punto en que se unen inteligencia y sentimientos, razón y pasión. “Corazón” es lo más íntimo e interior de cada persona, es el centro del ser. Allí reside la voluntad y el discernimiento. Con el corazón se hacen las grandes opciones de vida. El corazón “se inclina” hacia el bien o hacia el mal.

 

Cuando el rey Salomón pide sabiduría para gobernar a su pueblo, le dice a Dios:

“Dame Señor, un corazón que escuche” (1 Re 3,9).

Un corazón que escucha es aquel que se pone en total disponibilidad a la Palabra de Dios. Es un corazón que quiere conocer y vivir esas palabras. Así lo hizo María, que ante los grandes misterios que le tocó vivir “conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón” (Lc 2,19).

 

Jesús se nos presenta como quien es “manso y humilde de corazón” (Mt 11,29). Su corazón no es de piedra dura y rígida, sino un corazón de carne que se deja conmover. No permanece insensible ante nuestro dolor y nuestra miseria. Desde lo más íntimo de su ser, el corazón de Jesús ama y comprende por su gran misericordia. De Jesús podemos decir realmente que es “todo corazón”.

 

En este mes de junio, en que honramos los Sagrados Corazones de Jesús y María, pidamos al Espíritu Santo que haga nuestro corazón dócil, maleable y sensible a la Palabra de Dios y a las necesidades de nuestros hermanos.

LA MANSEDUMBRE DEL CORAZÓN

Jesús se nos presenta como quien es “manso y humilde de corazón” (Mt 11,29). Su corazón no es de piedra dura y rígida, sino un corazón de carne que se deja conmover. No permanece insensible ante nuestro dolor y nuestra miseria. Desde lo más íntimo de su ser, el corazón de Jesús ama y comprende por su gran misericordia. De Jesús podemos decir realmente que es “todo corazón”.

“Felices los mansos, porque ellos herederán la tierra” (Mt 5)
La mansedumbre tiene que ver con quien no reacciona con violencia, con quien actúa de un modo pacífico y sereno. En el griego profano, va asociada a la afabilidad, la suavidad y la dulzura, incluso con connotaciones vinculadas a los vínculos afectivos.
La mansedumbre es puesta por Jesús como expresión del camino para acceder al reino definitivo, que comienza con su anuncio y su actuación. La mansedumbre es la actitud presente que se tiene que vivir, para que en el futuro se pueda dar esta participación plena en el Reino. La mansedumbre es una actitud a asumir para quien quiere seguir a Jesús y hacer presente su Reino, una actitud que puede parecer inoperante, pero que reproduce el actuar de Jesús y abre las puertas a una intervención más profunda y decisiva de Dios en la historia.
Jesús manso y humilde
Aprendan de mí, que soy  manso y humilde de corazón (Mt 11,18). En tiempo de Jesús, y sobre todo, en épocas de la redacción del primer evaneglio, la interpretación de la ley por parte de los escribas y fariseos constituía una pesada carga para los simples y sencillos. Una interpretación que producía opresión, por quedarse excesivamente en la letra y no en el espíritu de la Ley. Jesús invita a aprender de su estilo de enseñanza y de su forma de vida, que no siguen el camino de la soberbia de quien todo lo puede en lo que al cumplimiento se refiere, sino más bien a la humildad de quien entiende que solamente por un don de Dios es posible vivir los valores del Reino.

Es bastante evidente que lo desarrollado en las reflexiones precedentes coloca al lector de la Palabra de Dios en una posición de cierta contraposición con lo que habitualmente se piensa. Además de vivir en una sociedad enferma de violencia, la convicción de muchos es que solamente el camino de la prepotencia y del dominio sobre los demás puede dar ventajas y lograr buenos resultados.
El manso de corazón no elude el conflicto sino que los gestiona y asume desde una perspectiva diferente, sabiendo que no es por la fuerza por donde comienza una auténtica y fecunda transformación.
La mansedumbre es una fuerza que no proviene de violencia externa sino de la transformación-integracón del mal; por esto el manso puede lograr cosas imposibles para el violento y sentirse bienaventurado y afortunado: porque tiene su corazón en la mano, tiene la esperanza de conquistar el de los demás, y está entre aquellos que heredarán la “tierra prometida” de corazón de Dios. Y mientras tanto  aquí, en esta tierra, humilde artesano de la paz, da testimonio y profetiza que la mansedumbre es el verdadero rostro de la Iglesia. En especial, hoy.”
Angel José Macín, Felices los mansos, en LA PALABRA ESTÁ MUY CERCA DE TI, homenaje a Fr. Gabriel Nápole, Suplemento Revista Bíblica, PPC, Bs.As.2015

 

 

 

10 comentarios sobre “Corazón

  1. Querida Gloria – – – Este mensaje sobre el corazón nos hace pensar profundamente en cada uno de nuestros actos. Como tratamos a nuestro prójimo, cuando éste es de una pobreza franciscana en el sentido material. Si le brindamos el apoyo sin pensar en su categoría, sólo sabiendo que es hermano de Jesús y hermano nuestro. De nuestro corazón sale la meditación que nos ilumina para transferir esa luz a ese prójimo desprotegido . Entonces con el corazón en el cerebro lo consolamos con palabras tiernas como si lo hiciera Jesús. Y con el corazón en las manos le hacemos llegar su necesidad material. Siempre podremos llegar aunque sea un ejemplar del N.T.
    Te felicito Gloria por todo lo que haces, incluyendo el gran tesoro de tu tiempo dedicado a toda persona sin preguntar ni saber quien es.
    Un abrazo Oscar

  2. Hola.
    Escuchando el programa de ayer. Alguien preguntó por la relación etimologica entre misericordia y corazón. Me decía mi esposa, haber escuchado a un sacerdote decir que “misericordia” es algo así como “mirar las miserias de los demás con el corazón” 🙂
    Co un corazón indulgente será, asumo.
    Espero sirva como aporte.

    Saludos y gracias por el programa!

  3. Hebreos 4,12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.

    (La profecía de Simeón “una espada atravesará tu corazón” (Lc 2,35) puede interpretarse también en el sentido del discernimiento en la Palabra que María deberá pasar como discípula.)

  4. Interesante la propuesta a partir del corazon como organo vital, el significado q tiene en las Sagradas Escrituras y la manera en q Jesus se conmueve desde el corazon. A la vez en la parabola del sembrador el significado de la semilla da frutos aquellas q son recibidas en el corazon. Profesora me agrada la organizacion de la propuesta relacionando los pasajes del antiguo y nuevo testamento. Q calidad. La felicito!!! Muy muy interesante!! Muchas gracias….

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