Lluvia y pozos de agua

 

LA LLUVIA Y LOS POZOS DE AGUA

 

DESTELLOS COTIDIANOS

Contenidos del programa del lunes 22 de septiembre de 2014

 

LA LLUVIA

 

Cómo se produce la lluvia

 

La lluvia (del latín pluvĭa) es un fenómeno atmosférico de tipo acuático que se inicia con la condensación del vapor de agua contenido en las nubes.

Según la definición oficial de la Organización Meteorológica Mundial, la lluvia es la precipitación de partículas líquidas de agua, de diámetro mayor de 0,5 mm o de gotas menores, pero muy dispersas. Si el diámetro es menor, sería llovizna. La lluvia se mide en milímetros.

Para los antiguos, la lluvia se producía según la siguiente explicación: El mundo es una superficie plana, rodeada de agua, y cubierta en su parte superior por una bóveda o techo transparente –el firmamento- que mantiene en su lugar “las aguas de arriba”. Así se comprende la descripción del Génesis:

6 Dios dijo: “Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas”. Y así sucedió. 7 Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; 8 y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día. (Génesis 1)

 

Para producir la lluvia, Dios abre las compuertas del cielo, y esa agua cae sobre la tierra. Esto ocurrió en el diluvio:

 

Ese día,

desbordaron las fuentes del gran océano

y se abrieron las compuertas del cielo.

12 Y una fuerte lluvia cayó sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches. (Génesis cap. 7)

 

En el judaísmo contemporáneo a Jesús, se indicaba que esta tarea de abrir las compuertas y distribuir, según la ocasión, rocío, lluvia, granizo o nevadas, correspondía a los ángeles de inferior categoría, los que estaban más cerca de la tierra y más lejos de Dios. Así lo describe la literatura apocalíptica.

 

La lluvia en tierras de Jesús

El territorio de Israel no tiene abundancia de lluvias. Estas se producen en los meses de invierno, entre diciembre y febrero. Se habla de “lluvias tempranas” cuando esta temporada se adelanta al final del otoño, o de “lluvias tardías” cuando se retrasan hasta el comienzo de la primavera. En los meses de verano, por lo general, no se produce caída de agua. Si no hay lluvias en el período invernal, esto significa que no habrá cosechas y en consecuencia el país padecerá hambre. (Luis Rivas, Diccionario de Símbolos).

En la zona de la llanura filistea llueve unos 500 mm al año. En Samaria 700 mm al año.En el Neguev 300 mm anuales. Galilea 500 mm al año. (Como referencia para comparar, en la ciudad de Buenos Aires el promedio es 1220 mm anuales).

 

Simbolismo

 

La primera y más extendida de las significaciones simbólicas de la lluvia es la que la vincula a la idea de fertilización, y por lo tanto, de continuidad de la vida. Al provenir del cielo, también es considerada por muchas culturas como un descenso de las influencias celestes y espirituales sobre el plano terrestre, esto es, una caída de lo superior sobre lo inferior. (Rosa Gómez Aquino, diccionario de símbolos).

 

Como todo el simbolismo del agua, la lluvia tiene sentido positivo o negativo según las circunstancias. Se espera la lluvia buena, que fecunda los campos y aporta el agua necesaria para humanos y animales. Y se teme a la tormenta y la inundación, que arrasan y destruyen.

 

Esta ambivalencia de la lluvia se aprecia en algunas mitologías. Por ejemplo Tláloc, el dios azteca de la lluvia, es una deidad ambivalente: es un dios bienhechor porque provee la lluvia, pero también es un dios malévolo que envía tormentas devastadoras.

 

Los pueblos que se encuentran junto a grandes ríos poseen mitos de diluvio. En la mesopotamia asiática se relataba el poema Atrajasis o Inuma Ilu.

 

Presentamos un fragmento del mito de diluvio de los mbyá-guaraní:

Los que carecieron de entendimiento, los que se inspiraron en la mala ciencia, los que transgredieron contra los situados encima de nosotros, se fueron en mala forma. Estaban por venir las aguas…

 

EL DILUVIO EN LA BIBLIA

 

El relato del diluvio en la Biblia se encuentra en los caps. 6 al 9 del Génesis. Pasar por las aguas del diluvio se equipara a una nueva creación. Al final del diluvio, Dios da a Noé y su familia la misma orden que dio a la primera pareja humana: llenar la tierra.

 

Ustedes, por su parte, sean fecundos y multiplíquense,

7llenen la tierra y domínenla”.

Y Dios siguió diciendo a Noé y a sus hijos: “Además, yo establezco mi alianza con ustedes, con sus descendientes, y con todos los seres vivientes que están con ustedes: con los pájaros, el ganado y las fieras salvajes; con todos los animales que salieron del arca, en una palabra, con todos los seres vivientes que hay en la tierra. Yo estableceré mi alianza con ustedes: los mortales ya no volverán a ser exterminados por las aguas del Diluvio, ni habrá otro Diluvio para devastar la tierra”. (Gén 9,7-12)

 

EL AGUA Y LA GRACIA DE DIOS

 

Sólo Dios puede hacer que la lluvia se produzca, por eso, la presencia o la escasez de lluvias es vista como una expresión de la voluntad de Dios con respecto a los hombres.

 

Tú cuidas de la tierra, la riegas

y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales.

 

Riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
las rodadas de tu carro rezuman abundancia.

 

Rezuman los pastos del páramo
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses
que aclaman y cantan. (Salmo 65)

 

8 A pesar de todo, el Señor espera

para apiadarse de ustedes;

a pesar de todo, él se levantará

para tenerles compasión:

porque el Señor es un Dios de justicia.

¡Felices todos los que esperan en él!

19 Sí, pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no tendrás que llorar: él se apiadará de ti al oír tu clamor; apenas te escuche, te responderá. 20 Cuando el Señor les haya dado el pan de la angustia y el agua de la aflicción, aquel que te instruye no se ocultará más, sino que verás a tu maestro con tus propios ojos. 21 Tus oídos escucharán detrás de ti una palabra: “Este es el camino, síganlo, aunque se hayan desviado a la derecha o a la izquierda”. 22 Tendrás por impuros a tus ídolos recubiertos de plata y a tus estatuas enchapadas en oro; los arrojarás como inmundicia, y les dirás: “¡Fuera de aquí!”.

23 El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en el suelo, y el pan que produzca el terreno será rico y sustancioso. Aquel día, tu ganado pacerá en extensas praderas. 24 Los bueyes y los asnos que trabajen el suelo comerán forraje bien sazonado, aventado con el bieldo y la horquilla. (Isaías 30)

 

23 Suscitaré al frente de ellas a un solo pastor, a mi servidor David, y él las apacentará: las apacentará y será su pastor. 24 Yo, el Señor, seré su Dios, y mi servidor David será príncipe en medio de ellas. Yo, el Señor, he hablado.

25 Yo estableceré para ellos una alianza de paz y haré desaparecer del país a las bestias feroces. Ellos habitarán seguros en el desierto y dormirán en los bosques. 26 Haré que ellos y los alrededores de mi colina sean una bendición, y haré caer la lluvia a su debido tiempo, una lluvia de bendición. 27 Los árboles del campo darán sus frutos y la tierra dará sus productos, y ellos vivirán seguros en su propio suelo. (Ez 34)

 

Sin embargo, Dios nunca dejó de dar testimonio de sí mismo, prodigando sus beneficios, enviando desde el cielo lluvias y estaciones fecundas, dando el alimento y llenando de alegría los corazones. (Hech 14,17 discurso de San Pablo en Listra, ante los paganos).

 

El libro del Deuteronomio plantea que todas las bendiciones vienen como recompensa por el cumplimiento de la Alianza:

Y si ustedes obedecen fielmente los mandamientos que hoy les impongo, amando al Señor, su Dios, y sirviéndolo de todo corazón y con toda el alma, yo enviaré lluvia a la tierra en el momento oportuno –lluvia de otoño y de primavera– y podrás recoger tu trigo, tu vino nuevo y tu aceite. Haré crecer en tus campos pasto para tu ganado, y comerás hasta saciarte. (Dt 11,12-14).

 

Pero Jesús contradice esta doctrina de la retribución, con lo cual también niega la imagen de un Dios castigador, cuando dice:

 

43 Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; 45 así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. 46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? 47 Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? 48 Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. (Mt 5,43-48)

 

 

El agua de los manantiales y de la lluvia es presentada como un símbolo de la gracias de Dios: Is 55,1.

¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos,

y el que no tenga dinero, venga también!

Coman gratuitamente su ración de trigo,

y sin pagar, tomen vino y leche.

2 ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta

y sus ganancias, en algo que no sacia?

 

 

LA LLUVIA Y LA PALABRA DE DIOS

 

El así llamado “Segundo Isaías” es un discípulo ogrupo de discípulos de Isaías que viven durante el exilio o destierro en Babilonia (587-538 a.C.). En ese momento en que todas las seguridades habían caído, el profeta proclama que sólo la Palabra de Dios permanece para siempre. En medio de la aridez que vive el pueblo, lejos de su tierra, desconsolados, la Palabra de Dios es como lluvia buena que empapa, es agua que reconforta y da nueva vida.

Una voz proclama:

¡Preparen en el desierto

el camino del Señor,

tracen en la estepa

un sendero para nuestro Dios!

 

6 Una voz dice: “¡Proclama!”.

Y yo respondo: “¿Qué proclamaré?”.

“Toda carne es hierba

y toda su consistencia, como la flor de los campos:

7 la hierba se seca, la flor se marchita

cuando sopla sobre ella el aliento del Señor.

Sí, el pueblo es la hierba.

8 La hierba se seca, la flor se marchita,

pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”.
(Is 40,3.6-8)

Y la lluvia es símbolo de la Palabra de Dios, que realiza su obra vivificadora:

 Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo

10 y no vuelven a él sin haber empapado la tierra,

10 sin haberla fecundado y hecho germinar,

10 para que dé la semilla al sembrador

10 y el pan al que come,

 así sucede con la palabra que sale de mi boca:

11 ella no vuelve a mí estéril,

11 sino que realiza todo lo que yo quiero

11 y cumple la misión que yo le encomendé. (Is 55,10-11) 

LOS POZOS DE AGUA

El agua de pozo o aljibe, a diferencia de la lluvia o del río, es agua quieta. Tiene un simbolismo fuertemente femenino, porque se relaciona con el líquido donde se gesta la vida en el vientre materno; por eso muchos mitos hablan de aguas primordiales.

Además, en las culturas de medio oriente, eran las mujeres quienes hacían la tarea de ir a buscar agua al pozo, llevando los cántaros. 

En la Biblia, grandes encuentros amorosos se produjeron junto a un pozo de agua:

Rebeca e Isaac, Gén 24, 11ss.

Raquel y Jacob, Gén 29,1-20

Séfora y Moisés, Ex 2,16 ss

En la época de los clanes la vida social transcurre junto al pozo. El pozo es un espacio político significativo. Allí ocurren y se deciden muhcas cosas, desde cuestiones familiares hasta las decisiones políticas de control de este espacio. La economía de los semi-nómadas depende
de los pastizales y del agua para sus cabritos y ovejas de las que obtenía leche, carne,  ropa y otros bienes. Esta era una economía autosuficiente. Por lo tanto, el pozo era importante para esta economía.
Junto al pozo de agua ocurrían muchas reuniones. Reuniones de los más diversos grupos sociales como: pastores y pastoras (Gén 29; Ex 2,16), de las mujeres (Gén 16,21), de los jóvenes para concertar citas amorosas (Gén 24; Ex 2,16; Ct 4,12-15; Pr 5,15-18). También se hacían celebraciones y fiestas alrededor del pozo (Nm 21,17; Gén 16,1-14; 26,33; Jc 5,11). Y no podían faltar las peleas y las guerras por este espacio tan importante y significativo (Gén 13; 24,11-20; 29,9-10).

El pozo, lugar de revelación de Dios:

Al huir de su casa, Agar, la esclava de Sara  y Abraham, tiene un encuentro con Dios en el pozo de agua. De esa experiencia nace el nombre del lugar: Pozo de Lajai Roí, Pozo del viviente que me ve. Gén 16

1 Sarai, la esposa de Abrám, no le había dado ningún hijo. Pero ella tenía una esclava egipcia llamada Agar. 2Sarai dijo a Abrám: “Ya que el Señor me impide ser madre, únete a mi esclava. Tal vez por medio de ella podré tener hijos”. Y Abrám accedió al deseo de Sarai.
3 Ya hacía diez años que Abrám vivía en Canaán, cuando Sarai, su esposa, le dio como mujer a Agar, la esclava egipcia. 4 Él se unió con Agar y ella concibió un hijo. Al ver que estaba embarazada, comenzó a mirar con desprecio a su dueña. 5 Entonces Sarai dijo a Abrám: “Que mi afrenta recaiga sobre ti. Yo misma te entregué a mi esclava, y ahora, al ver que está embarazada, ella me mira con desprecio. El Señor sea nuestro juez, el tuyo y el mío”. 6 Abrám respondió a Sarai: “Puedes disponer de tu esclava. Trátala como mejor te parezca”. Entonces Sarai la humilló de tal manera, que ella huyó de su presencia.
7 El Ángel del Señor la encontró en el desierto, junto a un manantial –la fuente que está en el camino a Sur– 8 y le preguntó: “Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y 

adónde vas?”. “Estoy huyendo de Sarai, mi dueña”, le respondió ella. 9 Pero el Ángel del Señor le dijo: “Vuelve con tu dueña y permanece sometida a ella”. 10 Luego añadió: “Yo multiplicaré de tal manera el número de tus descendientes, que nadie podrá contarlos”.
11 Y el Ángel del Señor le siguió diciendo:
“Tú has concebido y darás a luz un hijo,
al que llamarás Ismael,
porque el Señor ha escuchado tu aflicción.
12 Más que un hombre, será un asno salvaje:
alzará su mano contra todos
y todos la alzarán contra él;
y vivirá enfrentado a todos sus hermanos”.
13 Agar llamó al Señor, que le había hablado, con este nombre: “Tú eres El Roí, que significa ‘Dios se hace visible’”, porque ella dijo: “¿No he visto yo también a aquel que me ve?”. 14 Por eso aquel pozo, que se encuentra entre Cades y Bered, se llamó Pozo de Lajai Roí, que significa “Pozo del Viviente que me ve”.
15 Después Agar dio a Abrám un hijo, y Abrám lo llamó Ismael. 16 Cuando Agar lo hizo padre de Ismael, Abrám tenía ochenta y seis años.

De los ojos de Agar a los ojos de Dios

Mercedes Brancher

 

Interpretaciones sobre Gn 16, 1-16

  • pelea de mujeres
  • lucha de clases: ama – esclava
  • Pregunta de la hermenéutica feminista: ¿Abraham no tiene nada que ver en esto?
    Investigar el patriarcado.

 

Revisando los escritos sobre Gn 16 de esta década, se percibe el ejercicio de una lectura polarizada en torno a las figuras de Agar y Sara. Esto favorece que nadie cuestione el papel de Abraham ni investigue cómo ocurren las relaciones sociales entre los diversos sujetos sociales presentes en el episodio del texto. Por eso Abraham, en todos los escritos, parece ser el personaje que no tiene nada que ver con toda esta historia. Se lo presenta como alguien que está por encima y fuera de toda esta confusión. ¿Será realmente eso? ¿Será que a las mujeres nos ayuda leer el texto desde esa perspectiva?

 

 

Memoria de esclavos

 

[En base al análisis anterior] pudimos mostrar que la perícopa fue compuesta en varias fases. Su inicio fundante está en la historia de lucha de Agar. Y esta historia debió haber tenido su nacimiento en el mundo oral. Creo que todavía podemos identificar el contexto y el espacio en que la historia de Agar, a nivel oral, se creó y transmitió.

La base de Gn 16 es una memoria popular que tiene su origen entre las mujeres esclavas. El meollo de esta historia antigua era el conflicto que las esclavas vivían en las familias. El texto nos apunta hacia el espacio de la fuente y del pozo (vv. 7-8.14) como un posible lugar donde se conservaron las memorias. Los vv. 13-14 muestran que el pozo era un espacio donde las esclavas celebraban su experiencia de fe. Expresaban su manera de comunicarse con su divinidad. Se entiende que este espacio fue fundamental para que las esclavas pudieran guardar sus memorias de resistencia y lucha por la dignidad y la emancipación.

 

Junto al espacio del agua se daban muchas reuniones. Reuniones de los más diversos grupos sociales como: pastores y pastoras (Gn 29; Ex 2,16), de las mujeres (Gn 16; Gn 21), y de los jóvenes, para concertar citas amorosas (Gn 24; Ex 2,16; Ct 4,12-15; Pr 5,15-18). También se hacían celebraciones y fiestas alrededor del pozo (Nm 21,17; Gn 26,33; Jc 5,11). Y no podían faltar las peleas y las guerras por este espacio tan importante y significativo (2 Re 3,19; Gn 21,25; Gn 21,17-19; Gn 24, 11-20; Gn 26, 15-33; 1 Sam 9,11).

En Gn 16,7-8 se muestra que, junto a la fuente, Agar comienza a hablar. Ella tiene palabra propia y consciencia de su realidad social. Sabemos que allí las mujeres podían hacer reuniones y compartir sus experiencias cotidianas, al buscar agua o cuando daban de beber a los rebaños.

 

oasis

Tú eres Dios que me ve

 

Sintetizando podemos decir que la teología presente en esta perícopa es una teología que nace de la vida cotidiana de las mujeres esclavas. Encontramos una teología que ve la vida en su totalidad. Dios defiende la vida, donde quiera que esté amenazada y desautorizada. Encontramos una teología que subvierte los papeles sociales convencionalmente atribuidos al sexo masculino como:

 

  • dar nombre al hijo – v. 11b
  • dar nombre a Dios – v. 13a
  • dar nombre a lugares geográficos – v. 14

 

RIBLA Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana nro. 25, Quito, 1997

Domingo 19 de marzo de 2017. Tercer Domingo de Cuaresma : Jn 4,5-42

Jesús y la samaritana

El pozo de Sicar:

* Ubicación geográfica: Sicar era una localidad ubicada cerca al desierto. El pozo de Jacob (con una profundidad de 100 metros) estaba cerca de la tierra que Jacob había dado a su hijo José (Gén 28,22). En el pozo Isaac se encontró con Rebeca, y Jacob encontró a Raquel (Gén.24,11; 29,10). También Moisés conoció a su futura esposa junto a un pozo de agua (Ex 2,16). Consideramos el significado que tenían, tanto en la vida cotidiana como en la simbología, los pozos de agua.

Jesús se encuentra con la samaritana al borde del pozo de agua, Juan cap. 4. Los discípulos han ido al pueblo a comprar comida, y Jesús se encuentra con esta mujer a solas, para tener con ella un diálogo íntimo y vivificador. Conversando acerca del agua del pozo, Jesús se revela como el agua viva. Ella, después de este encuentro, será la misionera que evangelizará a los samaritanos.

* Sobre simbología del Evangelio Según San Juan, ver el material del curso de verano: click aquí.

* Guías para encuentros bíblicos sobre el tema del agua: click aquí. Preparados por participantes del curso anual de profundización.

 

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2 comentarios sobre “Lluvia y pozos de agua

  1. Que bendicion que Dios haya puesto en la tierra seres que trasmitan su palabra llenandolas con el amor que Él puso en ellas.
    Gracias Gloria,no sabes lo feliz que me haces cada vez que te escucho.
    Pido a Dios que te llene de bendiciones y que tu hermosa tarea sea fuente de agua viva para todos.Un abrazo tu alumna Mora

  2. Gloria, soy Beba Rivollier de Gualeguaychú, Entre Ríos, te sigo en Destellos Cotidianos, en este momento estoy pasando por una enfermedad, y en el Camino a la Pacua, me ha servido tu MENSAJE DE VIDA. Felices PASCUAS!!! que Jesús Resucitado te colme de PAZ Y ALEGRÏA besos

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