Bibliotecas – Letras

Destellos Cotidianos, Lunes 29 de Septiembre de 2014

LA ESCRITURA, un mensaje que permanece

Antiguamente, la tradición oral era muy segura, porque pocas personas sabían escribir y se recurría a la memoria. Son pocos los casos en que sabemos quién asumió la tarea de escriba de un texto del Antiguo Testamento. Por ejemplo sabemos que Jeremías hacía que Baruc transcribiera sus discursos.

Los primeros “textos” fueron tablillas de barro donde se registraban acontecimientos de la política o normas religiosas y legales. Muchas de estas tablillas se han encontrado en la zona de la Mesopotamia asiática.

* Materiales en los que se escribió y copió la Biblia

La piedra
En una época muy antigua se escribía sobre piedra, pero pocas letras solamente. Recordemos las famosas tablas de piedra que tuvo que tallar y pulir Moisés (Ex 34,1-5) para que Dios escribiera en ellas.

El cuero
En una etapa posterior, los libros bíblicos se escribieron sobre cuero; tal es el caso del famoso rollo de Isaías, encontrado en las cuevas del monasterio de Qumram, a orillas del Mar Muerto.

El papiro

Desde 3000 años a.C. los egipcios desarrollaron la técnica del papiro. El papiro es una especie de caña que crece en el Nilo. Se cortaba su núcleo fibroso en láminas estrechas que se ponían unas sobre otras en capas cruzadas, que se pegaban y secaban, con lo que se obtenían una hojas en las que se podía escribir con tintas. Las dimensiones de estas hojas eran variables. Se las podía reunir en una banda larga que se enrollaba en un “volumen”. Por eso a veces en la biblia se habla de un libro como “un rollo”. Para transcribir un evangelio se necesitaban aproximadamente 10 metros de papiro.
La escritura se disponía en columnas, sin separación entre las palabras, ni puntuación, ni párrafos.
Ya en la era cristiana, siglo II d.C., se conoce la costumbre de cortar y coser las hojas de papiro, naciendo así el “códice”. Estos códices ya tenían la forma actual de los libros.

El pergamino
El “pergamino” debe su nombre a la ciudad de Pérgamo, en donde apareció por primera vez en el siglo II d.C. Se fabricaba con ´pieles de animales: vaca, cabra y sobre todo oveja. No se curtía como el cuero, sino que se le raspaban los pelos, se lo blanqueaba con yeso y se lo pulía. Muy resistente, era de empleo muy cómodo: se podía escribir por las dos partes y borrar lo escrito.

La vitela
Es de una calidad superior al pergamino. Se hace a partir de pieles de animales jóvenes: cordero, cabrito, ternera. Se empleó sobre todo a partir del siglo XIII para los manuscritos de lujo.

El papel
Inventado en China a comienzos de la era cristiana, el papel se introdujo en Europa en el siglo VIII, pero hasta el descubrimiento de la imprenta se prefirió el pergamino para los textos sagrados.

El alfabeto hebreo:

Alrededor del siglo XI a.C. los hebreos copiaron de los fenicios un alfabeto de 22 consonantes. Algunos registros arqueológicos de este alfabeto son: el calendario agrícola de Guézer (s.X a.C.), la estela de Mesá (s. IX a.C.) y los óstraca de Samaría, que registran etiquetas de alimentos (s. VIII a.C.).
Fuente: Para leer la Biblia, J.Bagot y J.Dubs, Ed. Verbo Divino

LOS ESCRIBAS en tiempo de Jesús

El escriba conocía el oficio de la escritura. Se dedicaba a copiar y conservar  los rollos de la Sagrada Escritura. Estudiaba en las sinagogas y así se le reconocía su competencia en interpretación y aplicación de la ley. Se lo llamaba “doctor” o “maestro” de la ley. Enseñaba a leer la Tora a los niños, pero no podía cobrar por esto. Por eso algunos de ellos se ganaban la vida redactando documentos civiles, como escrituras, pagarés, etc. Algunos escribas participaban en el Sanedrín. Eran muy estimados por el pueblo.

La literatura sapiencial tiene en alta estima a los escribas. Luego de describir las tareas de diversos artesanos (herrero, alfarero,etc), tareas necesarias para edificar una ciudad, presenta de este modo la labor del escriba:

1 No pasa lo mismo con el que consagra su vida a reflexionar sobre la Ley del Altísimo.
Él busca la sabiduría de todos los antiguos y dedica su tiempo a estudiar las profecías;
2 conserva los dichos de los hombres famosos y penetra en las sutilezas de las parábolas;
3 indaga el sentido oculto de los proverbios y estudia sin cesar las sentencias enigmáticas.
4 Presta servicio entre los grandes y se lo ve en la presencia de los jefes;
viaja por países extranjeros, porque conoce por experiencia lo bueno y lo malo de los hombres.
5 De todo corazón, muy de madrugada, se dirige al Señor, su Creador,
y suplica en la presencia del Altísimo: abre sus labios para orar y pide perdón por sus pecados.
6 Si el gran Señor así lo desea, será colmado del espíritu de inteligencia:
derramará como lluvia sus sabias palabras
y celebrará al Señor con su plegaria;
7 dirigirá rectamente su consejo y su ciencia y reflexionará sobre los secretos de Dios;
8 con su enseñanza hará brillar la doctrina y se gloriará en la Ley de la Alianza del Señor.
9 Muchos alabarán su inteligencia, que nunca caerá en el olvido;
su recuerdo no se borrará jamás y su nombre vivirá para siempre.
10 Las naciones hablarán de su sabiduría y la asamblea proclamará su alabanza.
11 Si vive largo tiempo, tendrá más renombre que otros mil; si entra en el reposo, eso le bastará. (Eclesiástico cap. 39)

La escritura de los evangelios

ETAPAS DE FORMACIÓN DE LOS EVANGELIOS (Catecismo de la Iglesia Católica nro. 126)

En la formación de los Evangelios se pueden distinguir tres etapas:

1. La vida y la Enseñanza de Jesús. La Iglesia mantiene firmemente que los cuatro evangelios, “cuya historicidad afirma sin vacilar, comunican fielmente lo que Jesús, Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la salvación de ellos, hasta el día en que fue le­vantado al cielo” (Dei Verbum 19).

2. La tradición oral. “Los apóstoles ciertamente después de la ascensión del Señor predicaron a sus oyentes lo que El había dicho y obrado, con aquella crecida inteligencia de que ellos gozaban, amaestrados por los acontecimientos gloriosos de Cristo y por la luz del Espíritu de verdad” (Dei Verbum 19).

3. Los evangelios escritos. “Los autores sagrados escribieron los cuatro evangelios escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se transmitían de palabra o por escrito, sintetizando otras, o explicándolas atendiendo a la condición de las Iglesias, conservando por fin la forma de procla­mación, de manera que siempre nos comunicaban la verdad sincera acerca de Jesús” (Dei Verbum 19).

Estas tres etapas están reflejadas en el prólogo del Evangelio según San Lucas:

Vida y enseñanza de Jesús: “los acontecimientos que se cumplieron entre nosotros”.
Tradición oral: “tal como nos fue transmitido por aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y servidores de la Palabra”.
Evangelios escritos: “yo también he decidido escribir para ti”.
1 Muchos han tratado de relatar ordenadamente los acontecimientos que se cumplieron entre nosotros, 2 tal como nos fueron transmitidos por aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y servidores de la Palabra. 3 Por eso, después de informarme cuidadosamente de todo desde los orígenes, yo también he decidido escribir para ti, excelentísimo Teófilo, un relato ordenado, 4 a fin de que conozcas bien la solidez de las enseñanzas que has recibido. (Lc 1,1-4)

30 Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. 31 Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre. (Jn 20,30-31)

14 Pero tú permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido. 15 Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien. (2da. Tim 3,14-17)

 

Destellos Cotidianos, lunes 17 de febrero de 2014

EL ALFABETO

y el sentido simbólico de algunas letras

El término alfabeto procede del griego alfábeton, derivado de las dos primeras letras griegas alfa y beta, derivadas a su vez de las letras fenicias alp y bēt, que significaban ‘buey’ y ‘casa’ respectivamente. El alfabeto griego es una adaptación del alfabeto fenicio, que también dio lugar entre otros al hebreo y al árabe (estos últimos se escriben de derecha a izquierda).

Por su parte, el término «abecedario» proviene del latín tardío abecedārium, también derivado del nombre de las primeras letras, en este caso cuatro: a (a), b (be), c (ce) y d (de).

Destel1702alfaEl alfabeto hebreo:

Alrededor del siglo XI a.C. los hebreos copiaron de los fenicios un alfabeto de 22 consonantes. Algunos registros arqueológicos de este alfabeto son: el calendario agrícola de Guézer (s.X a.C.), la estela de Mesá (s. IX a.C.) y los óstraca de Samaría, que registran etiquetas de alimentos (s. VIII a.C.).

Los registros de este paleo-hebreo desaparecen por varios siglos. A partir del siglo V a.C. ya encontramos el hebreo “cuadrado” que es una adaptación del alfabeto arameo (que también deriva del fenicio). Se le atribuye a Esdras, a la vuelta del exilio en Babilonia, la adopción de este hebreo cuadrado que se utiliza hasta hoy.

La guematría

Tanto en hebreo como en griego y en latín, no existen signos particulares para los números, sino que estos se escriben con letras. Por ejemplo en latín, números romanos, todos aprendimos que la ve corta y la i forman  el número 6 = VI .

A partir del s. II a.C, y ligada a la literatura apocalíptica, se desarrolla una técnica de lectura que asigna valor númerico a palabras y a nombres propios. El caso más conocido es el 666 de Ap 13,18.

Para esto se precisa sutileza. El que tenga inteligencia calcule la cifra de la Bestia, porque es una cifra humana: 666.

Aplicando la guematría con los signos hebreos, el nombre propio correspondiente al número 666 es Nerón César.

La cábala

La cábala o kábbalah es una interpretación mística de las Sagradas Escrituras. Sus orígenes se remontan al período del segundo templo, pero tiene su desarrollo sobre todo en la Edad Media, a partir del siglo XI. Para encontrar el sentido místico, y a veces esotérico y oculto, toma algunos elementos de la guematría.

La cábala concede importancia no sólo al significado de las palabras, sino a las letras con las cuales están escritas.

Por ejemplo:

En hebreo, el libro del Génesis comienza con la frase “be reshit”, “en el principio”. Los cabalistas se preguntan por qué la biblia empieza con la letra “be” (en hebreo “bet”) segunda letra del alefato y no con la primera “aleph”. Algunos iInterpretan que todo comienza en dos, porque la creación de Dios es una relación entre dos: Dios y el mundo creado (que incluye al ser humano).

El alfabeto como regla nemotécnica

Algunos salmos utilizan las letras del alfabeto en orden como inicial de cada estrofa. Es una forma sencilla de recordar el orden de los versos en una canción. Esto ocurre por ejemplo en Salmo 25(24) y 119(118).

Significado de algunas letras

La tau

La TAU , “te” hebrea, última letra del alefato. La palabra tau significa “señal, marca”. En su forma más antigua, esta letra se escribía como una cruz.

El profeta Ezequiel tiene una visión sobre el castigo por el pecado. En ese castigo, son preservados los que se mantuvieron fieles.

 1 Él gritó fuertemente a mis oídos: “Acérquense, Castigos de la ciudad, cada uno con su instrumento de exterminio en la mano”. 2 Entonces llegaron seis hombres del lado de la puerta superior que mira hacia el norte, cada uno con su instrumento de destrucción en la mano. En medio de ellos había un hombre vestido de lino, con la cartera de escriba en la cintura. Todos entraron y se detuvieron delante del altar de bronce. 3 La gloria del Dios de Israel se levantó de encima de los querubines sobre los cuales estaba, se dirigió hacia el umbral de la Casa, y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escriba en la cintura. 4 El Señor le dijo: “Recorre toda la ciudad de Jerusalén y marca con una T la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella”. 5 Luego oí que les decía a los otros: “Recorran la ciudad detrás de él, hieran sin una mirada de piedad y sin tener compasión. 6 Maten y exterminen a todos, ancianos, jóvenes, niños y mujeres, pero no se acerquen a ninguno que esté marcado con la T. Comiencen por mi Santuario”. Y comenzaron por los ancianos que estaban delante de la Casa. (Ez cap 9)

Un eco de esta profecía se encuentra en AP 7,2ss.

Los Padres de la Iglesia interpretaron esta marca como la cruz de los cristianos. San Antonio Abad fue el primero en utilizarla, por eso se conoce también como cruz de San Antón. San Francisco de Asís la adoptó en su firma.

La iod

La “iod” hebrea corresponde en su sonido a nuestra letra “i” latina. Se encuentra en varios nombres propios que pasan al español con jota: Jerusalén, Judith, etc.

Su signo asemeja un pequeño acento, es decir, es mucho más pequeña que las otras letras. Jesús usó como simbolismo la pequeñez de esta letra, para afirmar el modo en que todas las palabras del Antiguo Testamento llegaban a su cumplimiento. Jesús se presenta como lector e intérprete de cada signo de la Sagrada Escritura.

17 No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. 18 Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. 19 El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

20 Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. (Mt 5)

Este sentido simbólico de la pequeña “iod” se pierde en la traducción, ya que la “i” es una letra como las otras vocales, no tiene la particularidad de ser distinta en tamaño.

JESUCRISTO ALFA Y OMEGA

alfa_y_omega

Alfa y omega son la primera y la última letra del alfabeto griego. Nombrar “alfa y omega” es referirse al comienzo y final de algo. Así como nosotros expresamos de algún tema que lo sabemos “de la a a la zeta”, es decir, todo queda comprendido entre esos dos términos.

Son varios los pasajes del Apocalipsis que nos presentan a Jesucristo como ALFA Y OMEGA, principio y fin, Señor de la historia. Lo prometido en el pasado se afirma en el presente y perdurará hasta el futuro. Jesucristo es quien da plenitud a toda la historia de salvación. El es punto final al cual aspira nuestra vida, no habrá nada más después de esta Omega que sellará el devenir humano. Cristo, Palabra eterna del Padre, ha pronunciado todas y cada una de las palabras que el Padre le ha confiado para la salvación de la humanidad.

El dibujo de las letras ALFA y OMEGA se encuentra en el Cirio Pascual.

Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso. (Ap 1,8).

Al ver esto, caí a sus pies, como muerto, pero él, tocándome con su mano derecha, me dijo: «No temas: yo soy el Primero y el Último, el Viviente. (Ap 1,17)

Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Y agregó: «Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas de crédito. 6 ¡Ya está! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, yo le daré de beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida. (Ap 21,6)

* * * * * * * *

Destellos Cotidianos  Lunes 2 de septiembre de 2013

LAS BIBLIOTECAS

En sus orígenes, las bibliotecas cumplieron las funciones de archivos ubicados en los templos. Los “textos” fueron tablillas de barro donde se registraban acontecimientos de la política o normas religiosas y legales.
Las bibliotecas alcanzaron un gran desarrollo en Egipto, donde hacían las veces de museo. La técnica de escribir sobre cueros fue perfeccionada desde el siglo II a.C. en la ciudad de Pérgamo, y de allí el nombre “pergamino”. Esta ciudad tuvo en la época griega una importante biblioteca.

Se destaca también la biblioteca de Alejandría. Esta ciudad fue fundada por Alejandro Magno en el año 331 a.C. Estaba ubicada en el norte de Egipto, en el delta del Nilo. Allí se encontraba una importante comunidad judía, a quienes se les atribuye la traducción del Antiguo Testamento del hebreo al griego. Esta traducción se conoce como  Biblia de los Setenta o Septuaginta (LXX). Esta biblia incluía también algunos libros que fueron escritos directamente en griego: Judith, I y II de Macabeos, Sabiduría, Tobías, Baruc y Eclesiástico (o Sirácida).
Cuando el sínodo de Jamnia en el año 70 d.C., fijó el canon judío, no incluyó estos libros escritos en griego. Son llamados libros deuterocanónicos y no se encuentran en las biblias judías ni en las biblias protestantes.

Desde 3000 años a.C. los egipcios desarrollaron la técnica del papiro. Estos, al igual que los pergaminos, se enrollaban, por eso a veces en la biblia se habla de un libro como “un rollo”. Para transcribir un evangelio se necesitaban aproximadamente 10 metros de papiro. Ya en la era cristiana, siglo II d.C., se conoce la costumbre de cortar y coser las hojas de papiro, naciendo así el “códice”. Estos códices ya tenían la forma actual de los libros.

Las sinagogas: en tiempos de Jesús, las sinagogas eran “la casa del libro”, el lugar de reunión, estudio y rezo en base a la Palabra de Dios. En ese sentido, funcionaban como “biblioteca” donde se conservaba no sólo el texto sagrado, sino también otros libros de espiritualidad y comentarios a las escrituras.

La biblioteca de Qumran: a orillas del Mar Muerto se encontró una biblioteca con gran cantidad de rollos guardados en vasijas de barro. Se supone que este emplazamiento era residencia de los esenios, un grupo de judíos que estaban separados del judaísmo oficial y vivían en comunidades. El descubrimiento de esta biblioteca en el año 1947 fue muy importante, ya que permitió conocer directamente copias de textos bíblicos hechas en el siglo II a. C. Se conserva una copia casi entera del libro del profeta Isaías, que se encuentra en el Santuario del Libro en el Museo de Israel.

Otras bibliotecas que conservan importantes versiones de la Biblia:
Biblioteca de San Petersburgo: aquí se encuentra el códice de Leningrado, un pergamino del año 1008, que contiene el Texto Masorético completo.
Monasterio de Santa Catalina, en el Monte Sinaí: se conservó el Códice Sinaítico, un manuscrito uncial (letras mayúsculas) de la Septuaginta y los cuatro evangelios.

La Biblia, una biblioteca: “biblia” es el plural de “biblion”, libro en griego.

La Biblia como fuente de la Revelación:
Para los católicos, la Revelación de Dios se halla  en tres fuentes: La Biblia, la Tradición y el Magisterio.
“Las Sagradas Escrituras  son el testimonio escrito de la Palabra divina, el memorial canónico que atestigua el acontecimiento de la Revelación. Por lo tanto, la Palabra de Dios precede a la Biblia y la sobrepasa. Por eso el centro de nuestra fe no es solamente un libro, sino una historia de salvación y sobre todo una persona, Jesucristo, la Palabra de Dios que se hizo carne” (Papa Francisco, Discurso a los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica, 12/04/2013).

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