El camino de la cruz

 

 EL CAMINO DE LA CRUZ

en el evangelio de San Marcos

 

PARTIMOS DE LA VIDA

 

 

 En este tiempo de Cuaresma nos encontramos recorriendo un camino con obstáculos y con voces que nos tientan…

 

LECTURA: QUÉ DICE EL TEXTO

 

Proclamamos Mc 8, 27-30

 

La sección “en el camino”: Mc 8, 22 – 10,52

 

 

Esta sección, está estructurada en torno a los tres anuncios de la Pasión. A cada anuncio corresponde una respuesta de los discípulos (Pedro, los Doce, Santiago y Juan). La respuesta manifiesta una vez más que los discípulos no entienden nada. Esa respuesta sirve a Jesús para proponer una enseñanza.

Ahora se explicita hacia dónde va el camino: Jerusalén, la ciudad santa, la capital histórica de David y luego del Reino de Judá. Allí estaba el Templo donde Dios habitaba. Pero Jerusalén era también la ciudad pecadora, la esposa infiel, la que mata a los profetas (cf. Mc 12,1-12)

(Sergio Briglia, Com. al Evangelio según San Marcos,
en Com. Bíblico Latinoamericano, Ed. Verbo Divino, 2003)

 

 

1ra. estación: Mc 8, 31-34

2da. estación: Mc 9, 30-37

3ra. estación: Mc 9, 30-32 y 38-40

4ta. estación: Mc 10, 32-40

 

*        Leer atentamente el texto y comentar nuestras primeras impresiones.

*        Identificar a los personajes que intervienen, qué hacen y qué dicen. Identificar también a otras personas que son nombradas o aludidas. Si hace falta, ubicar históricamente a todas las personas que aparecen.

*        ¿Cuál es la propuesta de Jesús? ¿Cuál es la propuesta de los discípulos?

*        Nombrar con una frase la estación.

 

 

 

MEDITACIÓN: QUÉ NOS DICE EL TEXTO

 

Todo el Evangelio es un segui­miento de Jesús. En esta escuela itinerante los discípulos  deben comprender  poco a poco quién es Jesús. Al llegar al centro del Evan­gelio, Pedro confesará su fe: “tú eres el Cristo”. Sin embargo, Mar­cos nos hará notar inmediata­mente que la comprensión de los discípulos es muy limitada. Pedro tiene un “pre-concepto” acerca de lo que significa ser el Mesías. La sección central del Evangelio será un camino de profundización en este misterio. Jesús es el Cristo, pero no el Mesías poderoso, rey de una nación, que solamente trae pros­peridad y paz terrenas. El es el Mesías – Hijo del hombre que debe sufrir, ser despre­ciado y crucificado para después resucitar. El que quiera ser discípulo debe aceptar este camino con la esperanza puesta en la resu­rrección.

 

* ¿En qué situaciones de nuestra vida pasamos por encrucijadas similares a las de estas “estaciones” del camino de Jesús y los discípulos?

 

ORACIÓN Y COMPROMISO:
QUÉ LE DECIMOS A DIOS Y A LOS HERMANOS Y HERMANAS

 

Rezaremos un Via Crucis.  Hacemos oración con los nombres que se le dieron a las distintas estaciones.

Todos cantamos mientras vamos a la siguiente estación.

 

Jesús te seguiré

Donde me lleves iré.

Muestramé ese lugar donde vives.

Quiero quedarme contigo allí.

Junto a TI.

 

Espacio Bíblico Palabras con miel

www.palabrasconmiel.wordpress.com

 

 

 


 

Subsidio:

Jesús y “el camino”. (Mc. 8,27 – 10,42)

 

 

 

Galilea

“El camino” de Jesús, situado en la sección central del Evangelio, se puede describir desde el aspecto geográfico. En conjunto es “el camino” desde la zona más septentrional de Galilea hasta Jerusalén, el punto crucial, donde tiene lugar la muerte y resurrección. El movimiento es continuo y sin vuelta atrás. Por el camino es una expresión frecuente en esta parte del evangelio (8,27; 9,33.34; 10,32; 10,52).

Pero más importante que la geografía es la cristología. Y también el discipulado, que es inseparable de ella. Así ya en el viaje hacia Jerusalén, Jesús ya no se dedica principalmente a las multitudes sino a los Doce. La gente está aún presente, y él enseña, sana a los enfermos y bendice. Pero ahora son los Doce su centro de interés Su enseñanza deja de tener como tema central el reino de Dios, para girar en torno a la identidad y el destino del mismo Jesús. Y aún se produce otro cambio, el más dramático de todos: aunque no están ausentes las manifestaciones de poder que caracterizaron el ministerio en Galilea, ahora se pone el acento en la impotencia, el sufrimiento y la muerte y resurrección de Jesús, así como en la incapacidad de los Doce para comprender esta redefinición de la medianidad y en las implicaciones de la muerte y resurrección de Jesús para un entendimiento verdadero del discipulado.Jerusalén

 

 

Mc. 8, 27-30

Durante toda la primera parte del Evangelio, viene planteándose quién es Jesús de Nazaret. En razón de su enseñanza y de los prodigios que obra, se presiente su personalidad misteriosa v.28, pero sólo Pedro da la verdadera respuesta v.29:  “Tú eres el Cristo”, es decir el Rey mesiánico. Dada la incomprensión de los discípulos, subrayada por Jesús mismo (8,27-30). Pedro no podía hacer esta profesión de fe sino en virtud de una revelación divina. Marcos ofrece la crucial conversación entre Jesús y sus discípulos durante un recorrido por los pueblos situados más al norte de Israel. “Por el camino”, Jesús pregunta a los discípulos quién dice la gente que es él. Ellos le dan a conocer varias opiniones populares y a continuación, Jesús le plantea la pregunta que ellos ya se han hecho a sí mismos (4,41; cf. 6,51-52). En representación de los Doce, Pedro responde sin la menor vacilación: “Tú eres el Mesías” (8,29). Nadie ha utilizado esa palabra, a nadie se le ha ocurrido tal idea, hasta que aquí por boca de Pedro, es revelado uno de los títulos clave que Marcos aplica a Jesús (1,1). Pedro y los otros han ganado en visión hasta el punto de reconocer a Jesús como el cumplimiento de la esperanza de Israel para el tiempo del reino de Dios y el del shalom.

El título de Mesías (hebreo mashiaj, griego cristos), “el ungido”, aparece con frecuencia en el AT., referido principalmente a los reyes de Israel. Los sacerdotes y profetas son ungidos. Para el cristianismo primitivo, incluido Marcos, la “confesión” que hace Pedro de Jesús como Mesías reúne en sí todas las ansias y esperanzas, tanto religiosas como políticas, del pueblo de Dios y manifiesta que han sido realizadas en las palabras y en los hechos de Jesús. Resulta sorprendente leer que Jesús “increpa” a Pedro y prohíbe hablar a nadie acerca de él. Esto no implica de ninguna manera que “Hijo de Dios” sea un título inadecuado para Jesús.

 

Mc.8,31-34: Además, él mismo lo acepta de labios del sumo sacerdote (14,61-62). Si la comprensión por parte de los discípulos de que Jesús es el Mesías de Israel representa el punto crítico en la narración, el subsiguiente anuncio de Jesús en v. 31 constituye un momento desolador. Sin enigmas Jesús habla de su muerte violenta, dice que es voluntad de Dios, el verbo dei, “tener que” expresa necesidad divina, que él muera ya al cabo de tres días, resucite de entre los muertos.

Y es precisamente el énfasis en el sufrimiento y la muerte lo que los Doce parecen incapaces de comprender. La misma percepción que ha llevado a Pedro y a los otros a confesar a Jesús como el Mesías, los induce ahora a resistirse con vehemencia a la idea de su muerte violenta. La idea de un Cristo-Rey que tenga que morir los escandaliza, porque ignoran lo que es la resurrección.

 

Mc.9,14-29: Los discípulos no pueden expulsar a los demonios. Jesús les enseña que lo deben hacer con la oración.

 

Mc. 9, 30-37: Va enseñando a los discípulos, no entendían y temían preguntarle. Discutían por el camino quién era el mayor. El que quiera ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos. Ejemplifica con un niño.

La palabra pequeño, aparte de aludir a los niños, también puede ser una referencia a todos los creyentes, quizá incluso a los que trabajan fuera de los límites de la comunidad cristiana (9,38-40)

 

Mc. 9,38-40: Los discípulos denuncian a uno que expulsa demonios en nombre de Jesús. Él les dice que no lo impidan. “El que no está contra nosotros está por nosotros”.

 

Mc. 10,32-40: Anuncio de la pasión. Santiago y Juan piden sentarse a su lado, para esto deben beber la copa, que él beberá, y bautizarse como él lo hará (pasión y muerte). Los lugares no es cosa de Jesús, sino para quienes está preparado. Jesús habla de muerte y más tarde de resurrección, pero los discípulos hablan únicamente de la “gloria” que ella traerá consigo y de su deseo de compartir puestos de honor. V40 El objeto de la conversación es poner de manifiesto, que compartir el martirio de Jesús no proporciona ninguna prerrogativa especial, dado que todos los cristianos deben estar dispuestos a aceptar el martirio.

El hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir, y por esta razón no llama a sus seguidores a una vida  de privilegios y poder, sino de entrega al servicio de los demás.

 

EL CAMINO DE LA CRUZ

en el evangelio de Marcos

 

Mirta y Gloria con mapa 

 

Materiales:

·         una vela

·         5 cruces o carteles con los números para presidir las estaciones

·         Mapa de tierra Santa

·         una vista de Galilea y otra de Jerusalén

·         un reloj

·         un cofre

·         una radio o radio grabador, cuanto más grande mejor, (no es para pasar música)

·         hojas en blanco para repartir por grupos

·         marcadores

·         scotch para pegar los carteles en las estaciones

 

 

PARTIMOS DE LA VIDA

 

Un camino con obstáculos y con voces que nos tientan…

Juego de obstáculos

 

LECTURA: QUÉ DICE EL TEXTO

 

 

Proclamamos Mc 8,27-30

 

Luego de la proclamación explicamos el contexto de la  sección “en el camino”: Mc 8,22 – 10,52.

Distribuimos para que los grupos trabajen las distintas estaciones.

El plenario será poniendo en común lo trabajado en grupo y la frase con la cual nombraron la estación. Se van colgando los nombres en cada estación.

 

MEDITACIÓN: QUÉ NOS DICE EL TEXTO

 

El camino de la cruz  

Algunos puntos para el plenario: Jesús empezó a llevar su cruz antes, la cruz no es sólo el calvario. Es el proyecto del Reino que pasa por hacerse niño, por servir, por evitar la competencia. La cruz de Jesús es también sufrir la incomprensión de los suyos.

 

La Buena Noticia: Jesús no quiere un Reino como los reinos de este mundo. ¡Qué bueno que haya alguien que quiere algo distinto!

 

 

ORACIÓN Y COMPROMISO:
QUÉ LE DECIMOS A DIOS Y A LOS HERMANOS Y HERMANAS

 

Rezamos un via crucis. Vamos haciendo oración con los nombres que les dieron a las distintas estaciones, rezamos un Padre Nuestro y se van levantando los que trabajaron esa estación  y como signo de acompañar a Jesùs vamos cantando: “Jesùs te seguirè”. Lamentablemente no tendremos espacio para hacerlo caminando, pero podemos poner al mismo que hizo de Jesús en el juego de obstáculos con la vela, que vaya pasando de una estación a otra.

Terminando todos de pie cantando.

Un comentario sobre “El camino de la cruz

  1. QUE OUEDO DECIRLES, NO HAY PALABRAS COMO EXPRESAR TODO EL AMOR QUE TIENEN PARA EVANGELIZAR PARA AYUDARNOS A DESCUBRIR EL GRAN AMOR QUE DIOS NOS TIENE, ABRAZOS

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