Parábolas

 

 

 

¿El auditorio de Jesús entendía las parábolas? Mc 4, 10-13 // Mt 13,10-15 //  Lc 8,9-10

¿Y sus discípulos? Mc 4,33-34 // Mt 13,34-36 //

 

Parábolas con semillas:

  • Grano de mostaza Mc 4,30-32 // Mt 13,31-32 // Lc 13,18-19
  • Semilla que crece sola Mc 4, 26-29
  • Sembrador Mc 4,1-9 // Mt 13,1-9 // Lc 8,4-8 seguida de su alegorización
  • Trigo y cizaña Mt 13, 24-30

 

Interpretación del Género Literario PARÁBOLA

El principio de interpretación más importante en la parábola es que, a diferencia de la alego­ría, la parábola presenta un solo punto de comparación. La clave está en “lo que pasa”, y no en los diversos elementos por separado. Los detalles, que pueden llegar a estar alegorizados, es­tán de cualquier modo subordinados al realIsmo dramático del relato.

La “situación en la vida” sitz im leben

Toda parábola fue dicha por Jesús dirigiéndose a una situación concreta de su ministerio. Esa situa­ción está siempre ligada a la crisis que con Jesús se ha desatado: el Reino de Dios que llega. Cuando de esa situación de crisis la iglesia pasó a una situación de cierta estabilidad, fue necesario en­contrar un sentido a esas parábolas pronunciadas para la crisis.

C.H. Dodd, Las parábolas del Reino, cap. 1, Ed. Cristiandad, Madrid, 1974

 

 

LA LEVADURA

¿Se debe usar o no el fermento?

 

  • Ofrendas del templo: Ex 23,18-19; 29,1-2; Lv 2,4-5.11
  • Panes de comidas cultuales: Ex 12, 15-20; Lv 6, 16-17
  • Personas y comunidades: Mt 16, 5-12; 1 Cor 5, 6-8

 

Reino y sabiduría: Mt 13,33 // Lc 13,20-21

 

La parábola incluye levadura, una mujer y el acto de ocultar; todo esto tiene connotaciones nega­tivas en su contexto social original.

El punto esencial es que “la levadura en el mundo antiguo era un símbolo de la corrupción mo­ral” (Brandon Scott, Hear then the parable), pues implica un proceso de descomposición y putrefac­ción. La levadura moderna está domesticada. Además “en Israel existe la ecuación entre la levadura y la cotidianeidad no consagrada, y la carencia de levadura con lo santo, lo sagrado, la fiesta”. Una vez más, nos enfrentamos con una imagen del Reino que resulta chocante y provoca­tiva. Y se complementa con el hecho de que, vuelvo a citar a Scott: “la mujer como estructura simbó­lica se asociaba en el judaísmo, igual que en otras culturas mediterráneas, con lo sucio, lo impuro desde el punto de vista religioso. El varón era el símbolo de la pureza”.

Por otra parte: “el uso figurativo del ocultamiento para describir la mezcla de harina y levadura no presenta otros testimonios en griego o hebreo”. Junto con la mostaza y la cizaña, entonces, aparece otra imagen del Reino triplemente escandalosa: una mujer que esconde levadura en su masa. Está allí, es natu­ral, es normal, es necesaria, pero la sociedad tiene un problema con ella.”

John Crossan, El Jesús histórico, Ed. Planeta, Bs.As., 1994, págs. 299-300

 

Versión del evangelio de Tomás, nro. 96:

“El Reino del Padre se parece a una mujer que tomó un poco de levadura, la escondió en la masa y la convirtió en grandes panes. Quien tenga oídos, que oiga.”

Esconder u ocultar: egkrypto (gr.)

El Señor para demostrar la misma verdad les pone la siguiente parábola:

“Semejante es el reino de los cielos a la levadura”, que es como si dijera: a la manera que la levadura cambia toda la harina en su sustancia, así también vosotros cambiaréis todo el mundo. Y reparad aquí la prudencia de Cristo: alega como ejemplo una cosa natural, a fin de hacernos ver que así como es imposible el que no se verifique ese cambio, así también es imposible el que no suceda lo otro. No dijo el Señor simplemente: “Que puso”, sino que “esconde”; que es como si hubiera dicho: de la misma manera vosotros, después que hubiéreis estado sometidos a vuestros enemigos, triunfaréis sobre ellos. Y así como el fermento se va corrompiendo pero no se destruye, sino que poco a poco cambia toda la masa en su propia naturaleza, así sucederá en vuestra predicación. No temáis las muchas persecuciones que os he anunciado vendrán sobre vosotros. Ellas os servirán para que brilléis más y triunfaréis de todas.

San Juan Crisóstomo, Homiliae in Matthaeum,  46,2.

 

O también, el fermento significa la caridad, porque la caridad estimula y excita el fervor.

San Agustín, Quaestiones Evangeliorum, 1,12

 

Tesoro y perla  (Mt 13, 44-46 pr.)

 

Del relato al Reino

 

Muchos estudiosos consideran que el hecho de que la acción del hombre sea inmoral o no está fuera de discusión.

Joachim Jeremias dice que la alegría es la gran cuestión de la parábola: “Cuando esa gran alegría, que sobrepasa toda medida, se apodera de un hombre, lo transporta, penetra su ser más ín­timo, subyuga su mente”. La tradición es correcta en cuanto a poner atención en la ale­gría, ya que presenta un agudo contraste con la acción del hombre. La descripción que hace Jeremias de la alegría del hombre es una cuestión mucho más importante que lo que este autor pudo percibir. Lo que está describiendo – la alegría apoderándose de un hombre, po­niéndolo fuera de sí – es el narcisismo de encontrar un objeto perdido.

El tesoro recibe su valor, su alegría, porque aparece fuera de los límites del día a día. Es algo que ocurre más allá de las expectativas, y corta con la cotidianeidad. Como no es algo por lo cual se haya ahorrado ni trabajado, sino algo encontrado, está fuera de toda ley, es desafo­rado. Su alegría reside precisamente en que no fue ahorrado, ni trabajado, ni responde a nin­guna ley. Hay narcisismo en encontrar un tesoro, y por eso produce tanta alegría.

Finders keepers, loosers weepers (los que encuentran guardan, los que pierden lloran) es el grito lleno de alegría que desafía el orden. Encontrando un tesoro escapamos a los límites de to­dos los días hacia un mundo sin ley donde somos recompensados sin haber trabajado. Puede ser un buen signo de la gracia de Dios actuando fuera de las leyes de cada día.

 

Bernard Brandon Scott, Hear Then the Parable: A Commentary on the Parables of Jesus
Fortress Press, Minneapolis

 

PARÁBOLA, ALEGORÍA Y ALEGORESIS

 

La primera exégesis de la parábola fue alegórica. En la lectura alegórica o alegoresis se descodifica cada uno de los elementos del texto parabólico para recibir un equivalente en el plano espiritual o religioso.

Técnicamente se ve el texto como una superficie significante plagada de metáforas, cada una de las cuales oculta una equivalencia que hay que encontrar en el plano de lo significado; mediante un juego de superposición, se lee una historia significante (la parábola) a la luz de otra, significada.

 

De este manera la lectura se organiza – juego sutil, pedagógico – como una descontrucción de la parábola, aislando sus metáforas; luego, por un efecto de transposición, se recompone otro texto, lo más fiel posible al modelo narrativo. La elección de la lectura alegórica o alegoresis traduce la conciencia serena de los primeros cristianos de que el lenguaje metafórico está preñado de una dimensión espiritual que ha de manifestarse, y sólo la equivalencia entre término y término permite alcanzar ese nivel profundo de significación.

Este método de lectura, que los griegos habían aplicado a los poemas homéricos y a los mitos, fue tomado por los Padres de la Iglesia. La alegoresis se impondrá como lectura normativa de las parábolas durante toda la Edad Media y hasta finales del siglo XIX.

El giro clamoroso que ha conocido la interpretación de las parábolas se produjo en el S XIX. Fue obra del exégeta alemán Adolf Jülicher, cuya investigación, publicada entre 1888  y 1892 revolucionó la consideración de las parábolas. Jülicher opone una repulsa decidida a la lectura alegórica, reprochándole la arbitrariedad más completa.

 

 

Tres principios o criterios de lectura según Jülicher

 

  1. Jesús no fue un alegorista. Sus parábolas no constituyen un discurso cifrado, que había que someter a sabio desciframiento, sino una historia simple y sencilla. A la complejidad sabia de la alegoresis, producto tardío de la cristiandad, Jülicher opone la pura simplicidad de la parábola, “hija del instante”, nacida en la espontaneidad del encuentro.

 

  1. Si la alegoría tiene que ver con la metáfora, la parábola es más bien una comparación; exige ser comprendida en su totalidad y no ser dividida en otras tantas metáforas posibles. La comparación funciona trasladando una evidencia del plano material al plano religioso o moral: como el grano de mostaza, la más pequeña de todas las semillas, se convierte en un árbol grande, así el reino, dimi-nuto y ridículo al comienzo, se hará pujante y magnífico.

 

  1. La parábola de Jesús es un medio de enseñar que demuestra el genio pedagógico del maestro de Nazaret, capaz de hacer que las gentes captaran las realidades espirituales a partir de la obser-vación de los hechos de cada día. La parábola es un elemento de persuasión. La parábola persuade, bien apoyándose en un fenómeno reconocido (el grano de mostaza), bien contando una anécdota (los viñadores rebeldes), bien proponiendo un relato ejemplar (el samaritano).

 

Marguerat Daniel, Parábola, Cuaderno Bíblico nro. 75, Ed. Verbo Divino, 1992

 

Ejemplo de alegoresis o alegorización en los Padres de la Iglesia

 

Comentario de San Agustín († 430) sobre Lc 10,25-37   Parábola del buen samaritano

 

Este hombre representa a Adán y a todo el género humano. Jerusalén, ciudad de la paz, repre­senta la Jerusalén celestial, de cuya felicidad había caído. Jericó quiere decir luna, y significa nues­tra mortalidad, porque nace, crece, envejece y muere.

Cayó, pues, en poder de los ladrones, esto es, del diablo y sus ángeles, que por la desobediencia del primer hombre despojaron al género humano del ornato de la inocencia; y le hirieron, incapa-citán­dolo para el buen uso de su libre albedrío. Por esto sigue: “Los cuales le despojaron, y, des­pués de haberle herido, se fueron”. Le hicieron una llaga, induciéndole al pecado; y a nosotros más, porque al pecado que hemos contraído añadimos muchos pecados.

 

 

CATENA ÁUREA (cadena de oro):

 

Recopilación de comentarios de los Padres de la Iglesia (S. I – VII) a los textos del Evangelio. Para cada perícopa de los cuatro evangelios la Catena Áurea presenta comentarios de distintos autores. La más conocida Catena Áurea fue la que recopiló Santo Tomás de Aquino (Siglo XIII).

 

http://hjg.com.ar/catena/c0.html

http://www.mercaba.org/CATENA/Mt/01.htm

 

PARÁBOLAS Y COMIDAS

 

La celebración de un banquete implicaba determinadas normas.

En primer lugar, debemos considerar que este tipo de comidas se realizaba entre personas de un mismo rango social, ya que “una comida en común implicaba compartir una serie de ideas y valo­res”.[1]   “La comunidad de mesa es algo más que una simple reunión social; (…) indica el otorga­miento de la paz, la confianza, la fraternidad, el perdón. Co­munidad de mesa es comunidad de vida.” [2]  Mediante la bendición de la mesa, la comida quedaba elevada a un acto religioso. Por esta razón las personas piadosas no compartían la mesa con pecadores o personas que desconocieran la ley.[3]

 

Las comidas en el evangelio de Lucas

 

Lucas relata comidas en las cuales Jesús comparte la mesa con pecadores (5,29 y 15,2) y con fari­seos (7,36; 11,37 y 14,1).

El banquete en casa de un fariseo en el cap. 14 da ocasión para que Jesús enseñe sobre la elección del lugar en las comidas (vv.7-11) y la elección de invita­dos (vv.12-14). La bienaventuranza dicha por uno de los comensa­les: “¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!” (14,15) da lugar a la parábola de los invitados que se excu­san (vv.16-24), parábola que presenta el Reino de Dios como un banquete en el que partici­pan pobres y excluidos. La comida con los discípulos en la última cena es ocasión para que Jesús se presente como el servidor que atiende a la mesa (22,27) con palabras simila­res a las usadas en la parábola de los servidores vigi­lantes (12,36-37). Por último, la frac­ción del pan que Jesús Resucitado hace ante los discípulos de Emaús es la ocasión para que estos lo reconozcan (24,30).

Desde el punto de vista del género literario, estas comidas son calificadas como “escenas de ban­quete”: Symposium.

“Por su formación literaria, Lucas aprecia este escenario, que obedece a unas reglas precisas y per­mite exponer un mensaje filosófico  o religioso. El género literario del simposio utilizaba a menudo un incidente imprevisto para hacer que se entablara la conversación”.[4]

 

Una parábola  Lc 14,15-24

 

Hay una persona que ofrece un banquete, aparentemente sin anunciarlo, y envía a un sirviente a llamar a los amigos, pero descubre, tarde, que cada uno tiene una excusa bastante válida y expresada con bastante cortesía. El resultado es una cena lista y una sala vacía. El anfitrión reemplaza a los invitados ausentes por cualquiera de las calles.  Si uno trae a “cualquiera” puede tener mezcla de clases, sexos y jerarquías. Cualquiera puede encontrarse reclinado junto a cualquiera, la mujer al lado del hombre, el libre al lado del esclavo, el de rango social superior junto al de rango inferior y el ritualmente puro junto al impuro. Lo que la parábola de Jesús proclama, es entonces una comensalía abierta, un comer juntos sin que la mesa sea una representación en miniatura de las discriminaciones verticales y las separaciones horizontales de la sociedad.”

John Dominic Crossan, Jesús, una biografía revolucionaria, Ed. Planeta, BsAs, 1996

 

EL GENERO LITERARIO PARÁBOLA

La parábola es una comparación desarrollada bajo la forma de historia.  Este género literario emplea comparaciones para ilustrar una verdad del orden religioso, ético, moral; y comúnmente toma sus materiales de la vida humana. El punto de comparación consiste en un núcleo significativo; además aparecen rasgos o elementos orna­mentales que sólo visten al núcleo, pero que no deben influir en la interpretación.

Métodos exegéticos, R.Krüger, S.Croatto, N.Míguez, Publicaciones Educab, Bs.As.,1996

 

Un lenguaje de cambio

 

En su capacidad de hacernos echar una mirada nueva a la realidad, la parábola extravagante res­ponde a la definición del lenguaje de cambio.

Esta apelación ha sido forjada por la escuela de Palo Alto como pragmática de la comunicación. Se califica así a un discurso que intenta persuadir al interlocutor cambiando su sistema de valo­res, mediante un re-encuadramiento de la realidad, mientras que el discurso más fre­cuente y ordinario busca el cambio sin tocar el modo de pensar, sino más bien reforzán­dolo. El re-encuadramiento consiste en romper la imagen que el otro se hace de la realidad y en modificar la relación que mantiene con ella, invistiendo dicha realidad de un sentido nuevo. Para los jornaleros de la primera hora (Mt 20,10-15) la bondad del patrón viene a rom­per la imagen de un mundo regido por un sistema retributivo sin fallos. El padre hace sa­ber al hijo mayor que la acogida al pecador no va en contra del derecho del justo (Lc 15, 11-32).

¿Cuál es el lenguaje más adecuado para promover un cambio que toca al sistema de pensa­miento? Ese lenguaje debe ser más emocional que argumentativo. Un lenguaje que en­globa lo afectivo resulta más eficaz que un lenguaje puramente informativo. El aforismo, la broma, el enigma, la metáfora y la parábola entran perfectamente en esa definición.

Daniel Marguerat, Parábola, Cuaderno Bíblico 75, Ed. Verbo Divino, Navarra, 1972

 

 

PARÁBOLAS DE LA VIGILANCIA

 

* El cortejo de bodas: Mt 25, 1-15    ver aceite

¿Qué es “lo que pasa”? ¿El caso es llamativo, excepcional, convincente o escandaloso?

Efecto de la parábola: en la crisis del Reino que desata el ministerio de Jesús o en la “decepción” de la Iglesia por la espera del novio que no llega.

 

 

* Mc 13, 28-37

¿Cuántas parábolas-comparaciones encontramos?

Ubicamos en el marco del discurso escatológico, cap. 13.

El tema de la vigilancia en Lucas, en otro contexto literario: Lc 12,35-48

¿Cuántas parábolas-comparaciones encontramos?

 

* Parábola de los talentos como una parábola de vigilancia: Mt 25, 14-30

En Lucas es parábola de las minas entregadas por el futuro rey: Lc 19, 11-27

 

 

                         Mientras esperamos al Rey

 

Parábola de las minas: Lc 19, 11-27

Una mina: 571 gr. de plata; equivale a 100 dracmas

 

Estructura del relato

 

A = v. 12 :  presentación del hombre noble: proyecto de realeza

B = v. 13 : el hombre y los diez servidores: misión confiada

C = v. 14:  los conciudadanos y el noble; se niegan a tenerlo por rey

_________________

 

A´ = v. 15 a :         regreso del hombre convertido en rey

B´ = v. 15 b – 26: el rey y los servidores: juicio sobre la misión confiada

C´ = v. 27:              el rey y los ciudadanos: juicio negativo

 

“… pero hay que añadir que el amo no parece estar preocupado del rendimiento: les confía una cantidad que él considera ridícula (“muy poca cosa”) y pronto sabremos de sus labios (v.24) que no recogerá ni las diez minas ni las otras, sino que se las dará a los servidores que las habían ga­nado. En definitiva,las minas no eran más que una ocasión: lo que el amo quería era asociarlos a su propio poder real (v.17.19), darles un nuevo rango, basado no en su habilidad financiera – que ni se menciona antes de entregarles las minas ni después, por parte de los sirvientes o por parte del rey que los felicita – sino en la relación de confianza: “ya que has sido fiel en lo mínimo” (v.17). Si la parábola no insiste en las minas – a no ser para decir que se trata de poca cosa –, tampoco destaca la actuación o la capacidad de los servidores, sino más bien la generosidad del rey, que no les dio su dinero por afán de ganancia, sino para hacerlos participar de su propia autoridad.”

Jean Noël Aletti, El arte de contar a Jesucristo, Ed.  Sígueme, Salamanca, 1992

 

 

Lc 16, 1-8: El administrador………………………………
( coloque usted aquí el adjetivo que mejor le parezca luego de leer la parábola)

 

Meditación: ¿Qué nos dice Dios en este texto? ¿Qué buena noticia tiene este texto para mí?

 

“… a mí me resonaba por dentro el final de la parábola que yo llamo del “administrador pródigo”: “Haceos amigos con las riquezas injustas para que os reciban en las eternas moradas”. Y me ha hecho entender que para Jesús, que como un arquero apunta en cada parábola solamente a un blanco, lo que de verdad importa cuando se poseen bienes, es usarlos para “hacerse amigos”. Frente a nuestra tendencia a valorar el cálculo, la acumulación, el conservar y el retener, él reco­mienda ser sagaces invirtiendo en relaciones y poniendo en marcha para ello todas las estrategias de las que es capaz la astucia humana. Es curioso que en el Evangelio las mayores felicitaciones de Jesús recaen sobre personajes que derrochan, “se pasan” y exageran (Zaqueo, la viuda que dio las dos moneditas, la mujer que rompió el frasco de perfume…). Todo lo contrario de los que, como el hom­bre que acumulaba en sus graneros (Lc 12,16-21), se mueven en la avaricia del cálculo y la codicia.”

Un tesoro escondido, Dolores Aleixandre

 

 

En efecto; porque con los bienes de la tierra no se enriquece uno si no se empobrece otro; pero respecto de las cosas espirituales no puede enriquecerse uno sin enriquecer a los demás. En las cosas corporales, pues, disminuye esta participación; en las espirituales aumenta.

San Juan Crisóstomo (347-407)

 

 

 

PARÁBOLAS EN EL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

 

Algunas parábolas de la misericordia

 

Situación (relato primario): Lc 15, 1-2

Lc 15,3  Entonces les dijo esta parábola:

vv.4-7       oveja perdida (//Mt 18,12-14)

vv.8-10     dracma perdida (pr.)

  1. 11-31 hijo perdido (pr.)

 

Todas las parábolas del evangelio son apologías de la Buena Nueva. La predicación de la Buena Nueva a los pecadores la ha realizado Jesús de otra manera: dando el perdón, invi­tando a los pecadores a su mesa, llamándolos en su seguimiento. Las parábolas del evan­gelio no las dirigió Jesús a los pecadores, sino a los justos: a los hombres que rechazan a Jesús, porque El llama a los despreciados; a los que están decepcionados, porque esperan el día de la venganza; a los que cierran su corazón a la Buena Nueva, porque quieren marchar intrépidamente por el camino de Dios y quieren seriamente ser piadosos y con esto piensan demasiado bien de sí mismos.  Estos hombres se escandalizan del evangelio y precisamente se trata no del escándalo después de Pascua (1 Cor 1,23), sino del escándalo antes de Pas­cua (lo cual se ha de tener en cuenta para la cuestión de la autenticidad) : el escándalo por la figura de siervo de la comunidad de salvación. ¿Por qué -no cesan de preguntarse- tra­bas relación con esta gentuza, con la que ninguna persona decente quiere saber nada? Por­que están enfermos y me necesitan, porque hacen realmente penitencia, porque saben del agradecimiento de los hijos de Dios perdonados. Y porque vosotros no queréis, sois insen­sibles, justos a vuestros propios ojos, desobedientes. Sobre todo: porque Dios es así, tan bueno con los pobres, tan lleno de alegría por encontrar lo perdido, tan lleno de amor pa­terno con el hijo degradado, tan clemente con los desesperados, los abandonados, los que están en la necesidad. ¡Por eso!

Jeremias Joachim, Las parábolas de Jesús, Navarra, Ed. Verbo Divino, 1986, pág. 161

 

Parábolas ejemplares (todas propias de Lucas)

 

Esta forma parabólica propone un caso modelo. No contiene imágenes, sino una conducta ejemplar que puede ser positiva o negativa; o dos conductas contrapuestas. La conducta o actitud no se presenta como imagen, sino directamente a nivel objetivo como narración directa. A partir de lo que el personaje ha hecho, el oyente concluye por analogía lo que debe hacer o lo que no debe hacer.

 

Lc 10, 30-37   buen samaritano

Lc 12, 16-21   rico y sus graneros

Lc 14, 7-11     elección de asientos

Lc 14, 12-14   elección de invitados

Lc 16, 19-31   rico y pobre Lázaro

Lc 18, 9-14      fariseo y publicano rezando

 

R.Krüger, S.Croatto, N.Míguez, Métodos exegéticos, Publicaciones Educab, Bs.As.,1996

 

[1] B. Malina y R. Rohrbaugh,  Los evangelios sinópticos y la cultura mediterránea del siglo I, Navarra, Ed. Verbo Divino, 1996, pág. 331.

[2] J. Jeremías, ABBA, el mensaje central del Nuevo Testamento, Salamanca, Ed. Sígueme, 1993, págs. 259-260.

[3] Idem, pág. 261.

[4] F.  Bovon, El Evangelio según San Lucas, Salamanca, Ed. Sígueme, 1995, T I, pág. 551. En adelante, BOV.

 

DEFINICIÓN DE PARÁBOLA 

artículo preparado por Prof. Jorge Morando

 

En la siguiente reflexión intentaré desarrollar la definición de parábolas en dos autores: Christian Harold  Dodd y Joachim Jeremías,  tratando de precisar en ambas el aspecto literario y el teológico.

Dodd considera que las parábolas son la expresión natural de una mentalidad que ve la verdad en imágenes concretas en lugar de concebirlas por medio de abstracciones.

En su forma más sencilla, la parábola es una metáfora o comparación tomada de la naturaleza o de la vida diaria que atrae al oyente por su viveza o singularidad y deja la mente con cierta duda sobre su aplicación exacta, de modo que estimula a una reflexión activa.

Cada parábola fue pronunciada en una situación concreta de la vida de Jesús y esta situación puede ser conocida mediante un análisis del texto del evangelio. No se trata, pues,  de simples ilustraciones de principios morales o religiosos, sino de una enseñanza enmarcada en la realidad histórica de cada momento. Esta enseñanza está relacionada con una crisis tremenda cuyo principal protagonista es el propio Jesús.

En lo que respecta a lo literario, la parábola, a diferencia de la alegoría, tiene carácter de argumento e invita al oyente a juzgar sobre la situación descripta, desafiándole- en forma directa o indirecta – a aplicar ese juicio a la materia en cuestión: “¿Qué os parece?”

Estas sencillas metáforas pueden convertirse por adición de detalles en una especie de cuadro “… no se enciende una lámpara y se la pone bajo un celemín, sino sobre un candelero…” Este tipo de parábola es una semejanza, un símil.

Puede ser que la metáfora tome forma de relato, en la que los detalles desarrollen una situación: parábola propiamente dicha. Pueden ser breves o extensas.

La parábola típica, ya sea metáfora,  símil más elaborado o relato extenso, presenta un solo punto de comparación y los detalles sirven exclusivamente para dar relieve a la situación y cautivar la imaginación.

En cuanto al aspecto teológico, el  realismo de las parábolas de Jesús se debe a la convicción de que no hay una analogía, sino una afinidad íntima entre el orden natural y el espiritual o,  dicho de otro modo, el Reino de Dios es intrínsecamente semejante al de la naturaleza y de la vida diaria de los hombres.

Este sentido de sacralidad del orden natural es la premisa mayor de todas las parábolas y el punto más divergente con los autores apocalípticos judíos.

 

Jeremías dice que las parábolas de Jesús no son obras de arte, ni tampoco inculcan principios generales, sino que cada una de ellas fue presentada en una situación concreta de la vida de Jesús, en circunstancias únicas, imprevistas. Se rata preferentemente de situaciones de lucha, de justificación, de defensa, de ataque, incluso de desafío. Las parábolas son, en gran parte, armas de combate. Cada una de ellas exige una respuesta al instante. Jesús habló a hombres de carne y hueso, adaptándose al momento presente. Cada una tiene un lugar histórico en su vida. La tarea consiste en el intento de descubrir ese lugar. ¿Qué quiso decir en este o en aquel determinado momento? ¿Qué efecto tuvo que producir su palabra en los oyentes?

En lo referente a lo literario-según este autor- tratar de distinguir entre metáfora, comparación, símil, parábola, alegoría, ejemplo, es un esfuerzo infructuoso, ya que la palabra hebrea masai comprende todas esas categorías y muchas más, sin hacer distinción.

Por todas partes, detrás del texto griego se deja entrever la lengua materna de Jesús. El tema de sus imágenes está tomado de la vida palestina. (Ver parábola del sembrador). Las parábolas de Jesús son algo enteramente nuevo. No hay algo así en la literatura rabínica, con una claridad y sencillez únicas, una peculiaridad particular, una maestría desconocida en la construcción; entonces debemos concluir que se trata de una tradición especialmente fiel: cuando leemos las parábolas estamos en la proximidad inmediata de Jesús.

Si tomamos en cuenta el aspecto teológico, hay algo que se nos presenta claro: todas las parábolas de Jesús obligan a los oyentes a tomar posición sobre su persona y su misión. Todas están llenas del “misterio del Reino de Dios”, de la certeza de la escatología que se realiza. “La hora del cumplimiento ha llegado”. Esta es su nota fundamental.

“…El médico viene a los enfermos, los leprosos quedan limpios, la gran deuda es perdonada, la oveja perdida es conducida a casa, la puerta de la casa paterna está abierta, los pobres y mendigos son llamados al banquete, un señor de una bondad muy profunda paga el jornal completo…”

 

Comparando ambas definiciones, y más allá de que Jeremías cree infructuoso hacer algunas distinciones en el aspecto literario, ambas nos alejan tanto de la alegoresis como de la generalización, situándolas en situaciones concretas que exigen, por otra parte, juzgar y tomar posición frente a los temas presentados.

Podemos concluir entonces, teniendo en cuenta lo dicho, que  los dos autores nos plantean el tema de la crisis del Reino, al situar cada parábola  en el contexto histórico y en momentos precisos de la vida de Jesús y a través de las cuales cuestiona tanto las prácticas sociales como las religiosas y nos muestran, además,  como vive y transmite a través de ellas  su absoluta confianza tanto en la misericordia infinita del Padre como en el inexorable crecimiento de su Reino.

  • * * *

 

LECTIO DIVINA sobre Mt 21, 28-32

Lectura del 26° domingo del tiempo ordinario, ciclo A

Lectio preparada por la prof. Marcela Clemente

 

“Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña”.

 

 

Pedimos al Espíritu Santo que nos ilumine para recibir la Palabra de Dios con oído atento y un corazón dispuesto:

En tu Palabra, Señor, medito de día y noche, con gran fervor.

Que tu mensaje llegue a nosotros en el silencio de esta oración.

Con tu Palabra Señor, caminamos siempre seguros de no caer,

Porque Vos sos Luz y Camino de lo que a oscuras queremos ver.

 

LECTURA DEL TEXTO:

La parábola de los dos hijos

 «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: “Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña”.  Él respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue.  Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: “Voy, Señor”, pero no fue.  ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?». «El primero», le respondieron.

Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.  En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.

 

QUE DICE EL TEXTO?

  1. Cuáles son los personajes que intervienen?
  2. A quien le responde Jesús con el relato de la parábola? Leer el contexto en los versículos anteriores. (Mt 21, 23-27)
  3. Describir brevemente “que pasa en la parábola”.
  4. Que CRISIS provoca Jesús en sus interlocutores con este relato?

 

LECTURA COMPLEMENTARIA.

¿QUIENES ERAN LOS PUBLICANOS?

Cada provincia romana constituía una zona aduanera en beneficio del Estado romano. Estos derechos de transito e impuestos sobre productos y mercaderías no los cobraban directamente funcionarios romanos (así se evitaban suscitar la animosidad contra Roma), se arrendaban a particulares, que tenían a su servicio empleados subalternos que desempeñaban esa función de cara al público. A estos empleados se los conocía con el nombre de “publicanos”. Vemos en Lc 19, 1ss a Zaqueo como jefe de publicanos, y en Lc 5, 27 donde Leví es identificado como uno de los publicanos de a pie.

Los publicanos eran odiados y despreciados por la población, en su doble condición de colaboracionistas con el poder extranjero opresor y de ladrones ya que aplicaban las tarifas aduaneras de manera arbitraria y abusiva para que sea rentable en propio beneficio.

 

¿Y LAS PROSTITUTAS?

La existencia de esta situación, degradada y degradante de la mujer, esta bien atestiguada en los relatos evangélicos, siendo de todos conocido el relato de Lc 7,36-50 en el que se suele identificar a esa pecadora pública con una prostituta. La situación de estas mujeres ante la consideración legal y moral del judaísmo era totalmente reprochable y marginal. La sensibilidad de Jesús era muy distinta.

Estos dos prototipos, oficialmente irregulares, son escogidos por Jesús para formular una denuncia y proclamar una esperanza.

 

QUE ME DICE EL TEXTO?

Para la reflexión personal nos ayudamos con las siguientes preguntas:

  1. Si yo fuera uno de los dos hijos de la parábola, cuál sería mi respuesta?
  2. Quienes serían hoy las prostitutas y los publicanos que dicen primero “No quiero” pero terminan haciendo la voluntad del Padre?
  3. Jesús desautoriza la autosuficiencia de las autoridades religiosas. Qué siente mi corazón ante el mensaje de Jesús que nos dice que para el Amor de Dios no existen espacios cerrados ni impermeables?
  4. Como es el Dios en el que creo?

 

ORACION

La oración es nuestra respuesta a Dios:

Con alegría cantamos o rezamos  el Salmo 34 (33):

Bendeciré al Señor en todo tiempo, 
y mi boca no dejará de alabarlo. 
Mi alma se enorgullece en el Señor, 
que lo oigan los humildes y se alegren. 

Prueben qué bueno es el Señor, 
hagan la prueba y véanlo. 
Dichoso aquel 
que busca en El refugio 

Engrandezcan conmigo al Señor, 
ensalcemos todos su nombre. 
Busqué al Señor, y me dio una respuesta, 
me libró de todos mis temores.

 

Podemos motivar el canto si no tenemos un instrumento musical utilizando el siguiente video de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=ghUKo8AzJ38 que también acompaña con la letra para que todos puedan cantar.

 

CONTEMPLACION y ACCION:

Nos damos un momento de silencio para contemplar a Dios que se revela y nos muestra su Amor en forma personal.

 

Con la resonancia del llamado de nuestro Padre: “Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña” pensamos en la respuesta que queremos darle a partir de actos concretos de amor a nuestros hermanos.

Bibliografía de referencia: Palabras “escandalosas” de Jesús – Domingo J. Montero Carrión, Ed Claretiana

 

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