Personajes bíblicos

Marta, María y Lázaro

 

“Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro” (Jn 11,5)

 

Marta, María y Lázaro eran de Betania, una pequeña ciudad muy cercana a Jerusalén (aproximadamente tres km). Cuando Jesús iba a Jerusalén solía alojarse en esta casa de Betania.

mmylazaro

Lázaro

 

Lázaro no habla en ningún momento. La casa familiar más bien parece estar identificada por las dos hermanas, que habrán llegado a ser importantes referentes para la comunidad. Siendo tan cercanas a Jesús, no se las menciona entre las discípulas que fueron con él a Jerusalén. Estos rasgos han llevado a algunos estudiosos a pensar si Lázaro sufriría algún tipo de enfermedad o discapacidad, simbolizada en el episodio de su revivificación en Jn 11.

 

Marta

 

38 Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. 39 Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. 40Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude». 41 Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. 42 Sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada». Lc 10,38-42

 

1 Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. 2 Allí le prepararon un cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. Jn 12,1-2

 

 

El Evangelio muestra a Marta siempre en actitud de servicio – diakonía -, preparando la comida, atendiendo a la mesa y recibiendo a los huéspedes. Ella es figura de la iglesia que está llamada a ser servidora y a atender a las necesidades materiales y corporales de todos sus miembros.

 

Ella es la discípula que hace la profesión de fe mesiánica. Si los evangelios sinópticos recuerdan las palabras de Pedro, el evangelio de Juan en cambio quiere señalar que profesar la fe en Jesús Mesías es un rasgo de discipulado que fue manifestado por una mujer:

17 Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro días. 18 Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros. 19 Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. 20 Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. 21 Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas». 23 Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». 24 Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día». 25 Jesús le dijo:
«Yo soy la Resurrección y la Vida.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
26 y todo el que vive y cree en mí,
no morirá jamás.
¿Crees esto?».
27 Ella le respondió:
«Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías,
el Hijo de Dios,
el que debía venir al mundo».
Juan cap 11

 

María

En Lc 10,38-42 ella se comporta como los discípulos de los maestros de la época, que estudiaban la Ley. “Estar a los pies” significa hacerse discípulo. Jesús inaugura en ella este lugar del discipulado y la escucha y estudio de la Palabra también para las mujeres.

 

Perfume de Lunes Santo     por María Gloria Ladislao

Después del Domingo de Ramos, que es un día de gran concurrencia a los templos y procesiones, la Semana Santa continúa con intensidad. Allí está, en primer lugar, el Lunes Santo con su atrayente perfume.

En el Lunes Santo la lectura de la misa nos presenta el pasaje de la unción de Jesús, realizada por María, la hermana de Marta y Lázaro de Betania, unos días antes la Pascua.

“María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume” (Jn 12,3).

Teniendo en cuenta el modo en que se usaba este perfume o bálsamo (myron en griego) en el mundo antiguo, podemos tratar de “olfatear” algo del sentido de este gesto que hace María.

Es sabido que, por aquellas tierras polvorientas, un signo imprescindible de hospitalidad es ofrecer al huésped agua para lavar sus pies. Si al baño con agua se agrega una fricción de los pies con aceite, es un gran honor y un verdadero alivio para quien llega del camino. Esta tarea que implica estar a los pies, es por supuesto un servicio humilde, solamente hecho por la mujer hacia el marido, los hijos hacia el padre o los esclavos a los amos.
El bálsamo se utilizaba también en los ritos funerarios, y de allí la palabra embalsamar. Los cadáveres se cubrían con una mezcla de perfumes antes de ser sepultados.

En el antiguo Israel, el myron cumplía también otra función muy especial. Era el elemento que se usaba para marcar, ungir, a reyes y sacerdotes. Quienes recibían el cargo de rey o sacerdote para desempeñar su función a favor del pueblo, eran instituidos por medio del rito de la unción. Esta unción era la señal de su investidura (cf. 1 Sam 16,11-13; Ex 30,22-33). En hebreo, la palabra ungido se dice mesías. Es decir que tanto reyes como sacerdotes eran mesías, ungidos para desempeñar su servicio de gobernar o de interceder por el  pueblo.

A lo largo de los siglos, había ido creciendo en el pueblo de Israel la expectativa por “el” Mesías. Algunos lo esperaban rey, otros lo esperaban sacerdote, otros, según las palabras de Isaías, esperaban que tuviera características de profeta (Is 61,1).

En aquella cena, pocos días antes de la Pascua, María de  Betania quiso darle todo esto a Jesús. Mujer servicial, lo honró  poniéndose a sus pies, dando al  Maestro lo mejor, lo  más  valioso. Con   el   amor apasionado y sensual de la novia del Cantar  de los Cantares, llenó de perfumes a su amado. Con la fe de su corazón  reconoció al  Ungido. Ella, modelo  de  discípula, realizó  anticipadamente lo  que   Jesús dejará como mandato a su comunidad en la última cena: “Lávense los pies unos a otros” (Jn 13,14).

Ella brindó a Jesús, aún vivo, las caricias y los cuidados que el Amigo no podría tener en sus últimas horas y en su muerte. Se adelantó a su sepultura.

* * *

He escuchado que últimamente algunas parroquias realizan en Lunes Santo la celebración comunitaria del sacramento de la Unción de los Enfermos. ¡Qué hermosa práctica! Ahí está Cristo sufriente, en los hermanos y hermanas más heridos de la comunidad. Ahí está Cristo sufriente, esperando la compañía, la caricia, el amor, hechos concretos en unas manos que tiernamente expanden el myron del alivio.

* * *

PRISCILLA Y ÁQUILA , matrimonio que trabaja y evangeliza

Prisca (llamada también con su diminutivo Priscilla) y su esposo Áquila eran un matrimonio judío cristiano. Eran habitantes de Roma, y no sabemos cómo fueron evangelizados. El libro de los Hechos señala que debieron dejar Roma cuando Claudio expulsó a los judíos, lo cual nos permite ubicar el pasaje bíblico siguiente alrededor del año 49 d.C.

1 Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto. 2 Allí encontró a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, a raíz de un edicto de Claudio que obligaba a todos los judíos a salir de Roma. Pablo fue a verlos, 3 y como ejercía el mismo oficio, se alojó en su casa y trabajaba con ellos haciendo tiendas de campaña. (Hech 18)

Las tiendas de campaña se fabricaban con lana de cabra, trabajándolas de tal manera que quedaban impermeabilizadas, y eran requeridas por las caravanas y viajeros. Pablo, como fariseo, y por lo tanto laico, conoce el valor del trabajo manual y decide mantenerse por sus propios, para no ser una carga para las comunidades durante la tarea evangelizadora. Por eso habrá sido para él una gran ayuda encontrar compatriotas y hermanos en la fe con quienes compartir el oficio.

El método de evangelización es el usado por la primera comunidad: predicar el sábado en la sinagoga. De aquí también deducimos que el resto de la semana se dedicarían al trabajo para ganar el sustento.

4 Todos los sábados, Pablo discutía en la sinagoga y trataba de persuadir tanto a los judíos como a los paganos. 5 Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por entero a la predicación de la Palabra, dando testimonio a los judíos de que Jesús es el Mesías. 6 Pero como ellos lo contradecían y lo injuriaban, sacudió su manto en señal de protesta, diciendo: «Que la sangre de ustedes caiga sobre sus cabezas. Yo soy inocente de eso; en adelante me dedicaré a los paganos». 7 Entonces, alejándose de allí, fue a lo de un tal Ticio Justo, uno de los que adoraban a Dios y cuya casa lindaba con la sinagoga. (Hech 18)

 

Priscilla y Áquila acompañan a Pablo en el viaje misionero, y finalmente quedan a cargo de la comunidad de Éfeso.

8 Pablo permaneció todavía un cierto tiempo en Corinto. Después se despidió de sus hermanos y se embarcó hacia Siria en compañía de Priscila y de Aquila. En Cencreas, a raíz de un voto que había hecho, se hizo cortar el cabello. 19 Cuando llegaron a Éfeso, Pablo se separó de sus compañeros para ir a la sinagoga y dialogar con los judíos. 20 Estos le rogaron que se quedara más tiempo, pero Pablo no accedió, 21 sino que se despidió de ellos, diciéndoles: «Volveré otra vez, si Dios quiere». Y partió de Éfeso. 22 Desembarcó en Cesarea, subió para saludar a la Iglesia y luego descendió a Antioquía.

Allí tienen ocasión de actuar como matrimonio catequista, cuando instruyen a Apolo.

24 Un judío llamado Apolo, originario de Alejandría, había llegado a Éfeso. Era un hombre elocuente y muy versado en las Escrituras. 25 Había sido iniciado en el Camino del Señor y, lleno de fervor, exponía y enseñaba con precisión lo que se refiere a Jesús, aunque no conocía otro bautismo mas que el de Juan. 26 Comenzó a hablar con decisión en la sinagoga. Después de oírlo, Priscila y Aquila lo llevaron con ellos y le explicaron más exactamente el Camino de Dios. 27 Como él pensaba ir a Acaya, los hermanos lo alentaron, y escribieron a los discípulos para que lo recibieran de la mejor manera posible. Desde que llegó a Corinto fue de gran ayuda, por la gracia de Dios, para aquellos que habían abrazado la fe, 28 porque refutaba vigorosamente a los judíos en público, demostrando por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías.

La casa de Priscilla y Áquila, lugar de la comunidad

Sabemos que los primeros cristianos no tenían templos y se reunían en las casas. Priscilla y Áquila presiden la comunidad, y siguiendo el culto doméstico judío, probablemente realizaban funciones litúrgicas como anfitriones.

19 Las Iglesias de la provincia de Asia les envían saludos. También los saludan en el Señor, Aquila y Priscila, junto con los hermanos que se congregan en su casa. 20 Todos los hermanos les envían saludos. Salúdense los unos a los otros con el beso santo. 1 Cor. 16. 19  El beso santo evoca el beso de saludo judío, en el que se desea la paz: Shalom. Esta carta probablemente fue escrita desde Éfeso, a los corintios, que conocían bien a Priscilla y Áquila porque Pablo y ellos pasaron un año y medio allí formando la comunidad.

3 Saluden a Prisca y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús. 4 Ellos arriesgaron su vida para salvarme, y no sólo yo, sino también todas las Iglesias de origen pagano, tienen con ellos una deuda de gratitud. 5 Saluden, igualmente, a la Iglesia que se reúne en su casa.Rom. 16. 3

 

19 Saludos a Prisca y a Aquila, y a la familia de Onesíforo   2 Tim. 4. 19).

 

 

Miriam, la profetisa cantora

El significado el nombre es inseguro. Tal vez proviene del egipcio (igual que la raíz del nombre Moisés) y significaría “amada de Amón” (dios nacional de Egipto). Otros posibles significados: señora, princesa.

Es hermana de Moisés, el conductor, y Aarón, el sacerdote. Ella es designada como profetisa.

LA JOVENCITA ATENTA: Ex 2

Aparece nombrada por primera vez en Ex 2.

Ella es la hermana mayor que ve con atención lo que ocurre con el pequeño Moisés dejado en el río. Está atenta ante la vida amenazada. Al ver lo que hace la hija de Faraón, ella se acerca, saltando así los límites de etnia y de clase social. Con astucia, consigue que sea la propia madre la que cuide del pequeño, logrando así restablecer el vínculo que asegurará el crecimiento y la identidad para este bebé.

LA PROFETISA CANTORA: Ex 15

20 Entonces Miriam, la profetisa, que era hermana de Aarón, tomó en sus manos un tamboril, y todas las mujeres iban detrás de ella, con tamboriles y formando coros de baile. 21 Y Miriam repetía:

“Canten al Señor, que se ha cubierto de gloria:

él hundió en el mar los caballos y los carros”.

 

Una vez que cruzan el Mar Rojo y se liberan de la esclavitud, los israelitas entonan un canto de victoria. Quienes dirigen este canto son Miriam y las mujeres. Ella es catalogada como profetisa, es decir, la que revela al pueblo la voluntad de Dios y hace ver en los acontecimientos la presencia de Dios. Ella hace esta obra a través del canto. Es una liturgia de alabanza, prototipo de las celebraciones en las cuales las mujeres, siglos después, animarán las procesiones festivas hacia el templo de Jerusalén.

El cántico responde al Género Literario Epinicio. Sobre el estudio del Género Literario y de este cántico ver https://palabrasconmiel.wordpress.com/mujeres/maria-canta/

En la liturgia católica, este cántico se entona en la celebración de la Vigilia Pascual, la noche del Sábado Santo.

EL CONFLICTO POR LOS LIDERAZGOS

Números 12 presenta un conflicto entre las formas de liderazgo representadas en Moisés, el conductor, Aarón, el sacerdote y Miriam la profetisa. Aarón y Miriam se rebelan, pero sólo Miriam es castigada. Sin embargo, el pueblo espera su sanación para retomar el camino, lo cual índice la importancia de Miriam en esta etapa, como lo recuerda el profeta Miqueas 6,4

¿Será porque te hice subir de Egipto,

porque te rescaté de un lugar de esclavitud

y envié delante de ti

a Moisés, Aarón y Miriam?

 

Números 20,1 menciona la muerte de Miriam.

Según la tradición judía, ella, al igual que sus dos hermanos, murió “con el beso de Dios”.

Oración a Miriam

María del Mar Rojo
profetisa del canto y el baile
esclava liberada,mujer nueva
hoy necesito tu intercesión.

Quiero anunciar que  mi Dios es grande,
que el Amigo Jesús está vivo
y que el Espíritu Santo vive en mí.

Necesito las palabras ardientes
y el ritmo gozoso
para que la comunidad se encienda
para que todos tengamos Pascua
y nos pongamos a caminar.

            (Oración del libro “Yo, María Magdalena”, de Gloria Ladislao, Ed. Ágape

 

Agar, la esclava que vio a Dios

El comentario sobre Agar está en la entrada “Lluvia y pozos de agua“, al final.

Juan  Bautista, el profeta que vino del desierto

 

Anuncio del nacimiento de Juan como consagrado y profeta: Lc 1,1-25. Nacimiento y circuncisión: Lc 1, 57-79

Formado en la austeridad del desierto:

Lc 1, 80 El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

 

 

Río Jordán

La predicación de Juan

1 El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, 2 bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. 3 Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, 4 como está escrito en el libro del profeta Isaías:

Una voz grita en el desierto:

Preparen el camino del Señor,

allanen sus senderos.

Los valles serán rellenados,

las montañas y las colinas serán aplanadas.

Serán enderezados los senderos sinuosos

y nivelados los caminos desparejos.

Entonces, todos los hombres

verán la Salvación de Dios.

7 Juan decía a la multitud que venía a hacerse bautizar por él: «Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca? 8 Produzcan los frutos de una sincera conversión, y no piensen: “Tenemos por padre a Abraham”. Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham. 9 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego».

10 La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?». 11 Él les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto». 12 Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?». 13 Él les respondió: «No exijan más de lo estipulado». 14 A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?». Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo».

15 Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, 16 él tomó la palabra y les dijo a todos: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. 17 Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible». 18 Y por medio de muchas otras exhortaciones anunciaba al pueblo la Buena Noticia.

 

 

 

un pueblo  a la espera

 

 

Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo:

– Yo los bautizo con agua, pero viene uno más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.

Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió el cielo y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una  voz del cielo: “Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección.”

 

(Evangelio según San Lucas 3,15-16.21-22)

 

EL MOVIMIENTO BAUTISTA

El tiempo de Jesús fue efervescente en expectativas mesiánicas. Los años de las ocupaciones, primero griega y después romana, habían potenciado en el pueblo la espera de un Ungido que viniera, finalmente, a realizar las promesas de Dios.

Cada grupo religioso y cada corriente interna del judaísmo guardaba su propia expectativa mesiánica. Y hasta tanto la manifestación del Mesías se realizara, cada uno de estos grupos tenía su propia receta sobre la forma de acelerar los tiempos de la justicia. Para la clase sacerdotal era la multiplicación de los sacrificios del Templo, para fariseos y escribas la observancia estricta de la Toráh, para los esenios el apartarse de los pecadores; para los celotes no había que esperar, había que realizar la justicia por la lucha armada. Estas tendencias bastan para hacernos una idea del panorama que presentaba, además de estas principales, otras corrientes y tendencias, y que generaba disputas y oposiciones entre los representantes de cada una de ellas. ¿En qué grupo inscribir a Juan Bautista?

 

Juan Bautista aparece como representante de un movimiento religioso que hunde sus raíces unos años atrás. El movimiento bautista había surgido durante el siglo II a.C, como un movimiento de purificación interior, que exhortaba a la conversión del corazón y a  adherir a una salvación que no dependía de rituales exteriores sino de una actitud sincera. Su signo era la inmersión en el agua, el bautismo. Esta propuesta ¿era simplemente una más dentro del convulsionado panorama de aquellos años?

Mientras saduceos, fariseos, maestros y escribas discuten entre ellos sus propias doctrinas, el pueblo está a la espera. ¿Cuándo llegará la salvación? ¿Cuándo Dios se acordará de nosotros? El pueblo, en gran parte excluido de muchos de aquellos sistemas y estructuras religiosas signadas por el Templo, el conocimiento de la Toráh y las normas de la pureza, pone su expectativa en horizontes más amplios: el movimiento bautista, que señala como única condición la conversión del corazón, es una respuesta para estos impuros e impuras, excluidos de la vida religiosa administrada por otros. Una buena señal de esta no exclusión la tenemos dada por la clase de gente que se acerca y recibe el bautismo de Juan: publicanos, soldados romanos, prostitutas.

 

 

Jesús adhiere al movimiento de Juan Bautista. Vive y sufre con la espera de su pueblo. Como Juan, Jesús no espera que Dios reine desde el Templo ni desde la pureza ni desde la legalidad, sino en los corazones.

En su práctica, Jesús asume aspectos del movimiento bautista. Esto es claro sobre todo en dos puntos:

* el movimiento que surja a partir de Jesús será, como el movimiento bautista, una llamada a todos y todas sin exclusiones,

* la participación en el Reino de Dios no está ligada a ningún rito o “pureza” exterior, sino al cambio de corazón, del cual el bautismo de Juan era signo.

 

 

Jesús se bautizó cuando se estaba bautizando todo el pueblo. Como todo el pueblo, Jesús espera que se cumpla el tiempo en el que Dios venga a reinar. Toda su vida  será expresión de que ese reinado ya se está realizando.

Del libro Palabras y Pasos, Gloria Ladislao, Ed. Claretiana

 

Juan Bautista tiene la muerte de los profetas, por mantenerse fiel a su misión delante de los poderosos: Mc 6,17-29
El texto nos da testimonio de la existencia de los discípulos de Juan.

 

La predicación de Jesús y la de Juan Bautista

 

Los signos mesiánicos

Lc 7,18 Juan fue informado de todo esto por sus discípulos y, llamando a dos de ellos, 19 los envió a decir al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?». 20 Cuando se presentaron ante él, le dijeron: «Juan el Bautista nos envía a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”». 21 En esa ocasión, Jesús curó a mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos. 22 Entonces respondió a los enviados: «Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. 23 ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!».

Testimonio de Jesús sobre Juan el Bautista

24 Cuando los enviados de Juan partieron, Jesús comenzó a hablar de él a la multitud, diciendo: «¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 25 ¿Qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que llevan suntuosas vestiduras y viven en la opulencia, están en los palacios de los reyes. 26 ¿Qué salieron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta. 27 Él es aquel de quien está escrito:

Yo envío a mi mensajero delante de ti

para prepararte el camino.

28 Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan, y sin embargo, el más pequeño en el Reino de Dios es más grande que él. 29 Todo el pueblo que lo escuchaba, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, recibiendo el bautismo de Juan. 30 Pero los fariseos y los doctores de la Ley, al no hacerse bautizar por él, frustraron el designio de Dios para con ellos.

Reproche de Jesús a sus compatriotas

31 ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? 32 Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos:

“¡Les tocamos la flauta,

y ustedes no bailaron!

¡Entonamos cantos fúnebres,

y no lloraron!”.

33 Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “¡Ha perdido la cabeza!”. 34 Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!”. 35 Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos».

 

 

La diferencia entre Juan Bautista (cf. Lc 1,14) y Jesús: Lc 7,31-35.

“Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen:

– Ha perdido la cabeza.

Llegó el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen:

-¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!” (Lc 7,34)

“Jesús, el bon vivant, lanzó una llamada de arrepentimiento muy distinta a la de Juan. Sen­tando a su mesa también a los recaudadores de impuestos y a los pecadores, los parias de la sociedad judía en el aspecto religioso, Jesús ofreció un fácil y alegre camino de entrada en el Reino de Dios que él proclamaba. Pero, en un arrebato de puritanismo, “esta generación” se dijo que no era posible que ningún santo profeta enviado por Dios adoptase un estilo de vida tan libre y dado al placer, ni que se codease con la moralla religiosa ofreciendo seguri­dades sobre el perdón de Dios sin exigir el debido proceso de reinserción en la sociedad religiosa judía. Si ese Jesús era un comilón y un borracho ¿cómo podía ser un verdadero profeta y reformador? Así, “esta generación” rechaza las llamadas al arrepentimiento de un Juan demasiado ascé­tico y de un Jesús demasiado alegre.” (John Meier, Un judío marginal, Ed. Verbo Divino)

LA PROSTITUTA RAJAB, una mujer que abre puertas

La prostitución en el mundo antiguo

Prostitución sagrada: Estaba extendida entre los pueblos que rodeaban al antiguo Israel como forma de culto. Así, por ej., un fiel de la diosa Astarté, la diosa cananea de la fertilidad, podía rendir culto a la diosa manteniendo relaciones sexuales con una sacerdotisa. En Babilonia, en la fiesta de año nuevo, el rey celebraba un banquete en su mansión, luego del cual mantenía relaciones sexuales con una prostituta sagrada (hieródula) representante de Ishtar, diosa del amor y de la guerra. (Mircea Eliade, Historia de las creencias y de las ideas religiosas).

Aparentemente, esta costumbre también estuvo presente en Israel: 1 Re 14, 23-24; Nm 25, 1-5. Por eso no es extraño que la expresión “prostituirse” tenga mayormente el significado de “olvidar a Yavé por otros dioses”. La prostitución se convertirá en símbolo de la idolatría.

El ejercicio de la prostitución no estaba condenado por la ley, ni en Israel ni en los pueblos vecinos. A medida que nos acercamos a la época de Jesús, encontraremos la condena moral de los judíos piadosos a esta práctica (Prov 29,3; Prov 23, 27-28).

Y aunque resulte obvio que prostitución y adulterio no son lo mismo, vale la pena recordar la diferencia. La prostitución es el intercambio de sexo por algún pago, el adulterio es la transgresión al contrato matrimonial. Por eso numerosas sociedades (y esto hasta la época moderna) condenaron el adulterio y no la prostitución. En el evangelio debemos distinguir entre la prostituta que unge y besa a Jesús, señalada por los presentes pero no castigada (Lc 7,36-50) y la adúltera sorprendida en el acto de adulterio, a la cual querían aplicar el castigo previsto en la ley, es decir, la lapidación (Jn 8,1-11).

Gloria Ladislao, Las mujeres en la Bibila, Ed. San Pablo

 

Rajab de Jericó

Su historia se ubica alrededor del año 1200 a.C, momento en el cual el grupo de hebreos salidos de la esclavitud de Egipto ingresan en Canaán, la tierra prometida.

Jericó era una ciudad estado cananea, de vida sedentaria, gobernada por un rey. La familia de Rajab vive en la muralla, y tiene unos haces de lino en la terraza, lo cual indica que probablemente tuvieran trato con los campesinos que vivían fuera de la ciudad.

1 Josué, hijo de Nun, envió clandestinamente desde Sitím a dos espías, con la siguiente consigna:

– “Vayan a observar el terreno”.

Ellos partieron y, al llegar a Jericó, entraron en casa de una prostituta llamada Rajab, donde se alojaron.

 2 Cuando se notificó al rey de Jericó que unos hombres israelitas habían llegado durante la noche para observar el terreno, 3 mandó decir a Rajab:

–  “Saca afuera a esos hombres que vinieron a verte, los que entraron en tu casa, porque han venido únicamente para observar todo el país”. 

4 Pero la mujer tomó a los dos hombres, los escondió y declaró:

–  “Es verdad que esos hombres vinieron aquí, pero yo no sabía de dónde eran. 5 Se fueron al caer la noche, cuando estaban por cerrarse las puertas de la ciudad, y no sé adónde habrán ido. Salgan en seguida detrás de ellos, porque todavía pueden alcanzarlos”. 

6 En realidad, los había hecho subir a la terraza, ocultándolos entre unos haces de lino extendidos allí. 7 Entonces unos hombres salieron a perseguirlos en dirección al Jordán, hacia los vados; e inmediatamente después que los perseguidores salieron detrás de ellos, se cerraron las puertas de la ciudad.

8 Cuando Rajab subió a la terraza, donde estaban los espías, estos aún no se habían acostado. 9 Ella les dijo:

–  “Yo sé que  Yavé les ha entregado este país, porque el terror que ustedes inspiran se ha apoderado de nosotros, y todos los habitantes han quedado espantados a la vista de ustedes. 10 Nosotros hemos oído cómo  Yavé secó las aguas del Mar Rojo cuando ustedes salían de Egipto, y cómo ustedes trataron a Sijón y a Og, los dos reyes amorreos que estaban al otro lado del Jordán y que ustedes condenaron al exterminio. 11 Al enterarnos de eso, nuestro corazón desfalleció, y ya no hay nadie que tenga ánimo para oponerles resistencia, porque  Yavé, vuestro Dios, es Dios allá arriba, en el cielo, y aquí abajo, en la tierra. 12 Por eso, júrenme ahora mismo por  Yavé, que así como yo los traté con bondad, ustedes tratarán de la misma manera a mi familia. Denme una señal segura 13 de que dejarán con vida a mi padre, a mi madre, a mis hermanos y a mis hermanas, y a todo cuanto les pertenece, y que nos librarán de la muerte”.

 14 Los hombres le respondieron:

–  “Nosotros responderemos por ustedes con nuestra vida, con tal que no nos delates. Cuando  Yavé nos entregue este país, te trataremos con bondad y lealtad”. 

15 Entonces la mujer los descolgó por la ventana con una cuerda, porque su casa daba contra el muro de la ciudad, y ella vivía junto a él.

16 Y les hizo esta recomendación:

–  “Vayan hacia la montaña para que sus perseguidores no puedan alcanzarlos. Manténganse ocultos allí durante tres días, hasta que ellos estén de regreso, y después podrán seguir viaje”. 

17 Los hombres le respondieron: 

18 “Cuando nosotros entremos en el país, tú atarás este cordón escarlata a la ventana por la que nos hiciste bajar, y reunirás contigo, dentro de la casa, a tu padre, a tu madre, a tus hermanos y a toda tu familia. 19 Si alguno sale fuera de las puertas de tu casa, su sangre caerá sobre su cabeza y nosotros seremos inocentes. Pero la sangre de todos los que estén contigo dentro de la casa, caerá sobre nuestras cabezas, si alguien pone su mano sobre alguno de ellos. 20 En cambio, si nos delatas, quedaremos libres del juramento que nos has exigido”. 

21 “Que se cumpla lo que acaban de decir”, replicó ella, y los dejó partir. Apenas se fueron, la mujer ató a la ventana el cordón escarlata.

 

Rajab llega a la profesión de fe porque ha escuchado, ha llegado a sus oídos, la obra de Yavé, el Dios que libera esclavos. Al abrir las puertas de su casa, abre las puertas a este Dios que brinda vida y libertad al pueblo. Ella hace una alianza con los espías israelitas, y así se va formando el pueblo, por alianzas entre aquellos que, en el contexto politeísta, abandonan a otros dioses y se afirman en Yavé, el liberador.

Rajab sabe obrar con astucia y sigilo. Se excusa diciendo no saber de dónde venían esos hombres y desvía la atención de los perseguidores.

¿Es Rajab una traidora a su propia ciudad? Podemos pensar más bien en una mujer que abre las puertas a algo mejor.  Una lectura simbólica y alegórica de todo este pasaje nos lleva a pensar en las estructuras de pecado que deben caer y dar paso a nuevas formas de vida, que nos encaminan al Reino de Dios.

El cordón escarlata:

En cuanto al símbolo de la cinta de color rojo (cf. Jos 2,18-21) que dieron en Jericó los exploradores mandados por Josué, hijo de Navé, a Rajab la prostituta, diciéndole que la colgara de la ventana por donde los había bajado para burlar a los enemigos, fue igualmente símbolo de la sangre de Cristo; por ella serán salvados los que antes, en todas las naciones, se daban a la injusticia y a la prostitución, que reciben el perdón de sus pecados y no vuelven más a pecar.  (San Justino, Siglo II, Diálogo con Trifón, nro. 111)

 

El pueblo guarda la memoria de Rajab, sabiendo que ella forma parte de Israel:

22 Josué dijo a los dos hombres que habían explorado el país: “Entren en la casa de la prostituta y hagan salir a esa mujer con todo lo que le pertenece, como se lo han jurado”. 23 Aquellos jóvenes espías fueron e hicieron salir a Rajab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que le pertenecía. También hicieron salir a sus otros parientes, y los instalaron fuera del campamento de Israel. 24 Después incendiaron la ciudad y todo lo que había en ella, salvando únicamente la plata, el oro y los objetos de bronce y de hierro, que fueron depositados en el tesoro de la Casa de Yavé.

25 Josué dejó con vida a Rajab, la prostituta, a su familia y a todo lo que le pertenecía, y ella habitó en medio de Israel hasta el día de hoy, por haber ocultado a los emisarios que Josué había enviado para explorar Jericó. (Josué cap 6).

 

Rajab es una de las antepasadas de Jesús:

 


1 Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: 2 Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos.

3 Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar.

Fares fue padre de Esrón;

Esrón, padre de Arám;

4 Arám, padre de Aminadab;

Aminadab, padre de Naasón;

Naasón, padre de Salmón.

5 Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab.

Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut.

Obed fue padre de Jesé;

6 Jesé, padre del rey David. (Mateo cap 1)

 

El Nuevo Testamento la recuerda tanto por su fe como por sus obras:

 

Heb 11,31:  Por la fe, Rahab, la prostituta, no pereció con los incrédulos, ya que había recibido amistosamente a los que fueron a explorar la Tierra.

 

Sant 2,25  ¿Acaso Rahab, la prostituta, no fue justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros y les hizo tomar otro camino? 26De la misma manera que un cuerpo sin alma está muerto, así está muerta la fe sin las obras.

EL PROFETA ELÍAS, un hombre de fuego

Para escuchar el programa radial sobre Elías click aquí:

https://radiomaria.org.ar/programacion/elias-el-profeta-que-tenia-fuego-en-su-corazon/

 

Contexto histórico:

Poco después de la muerte de Salomón el pueblo de Israel se divide en dos reinos, cada uno con su rey y sus formas de culto. El reino del norte continúa con el nombre Israel y el reino del sur toma el nombre Judá.

El levantamiento de las tribus del norte contra el centralismo y la opresión de los reyes de Jerusalén fue apoyado por los profetas de Yavé, y fue un querer volver a las tradiciones del pueblo de Israel. Por eso se retomaron los antiguos centros de culto de Betel y Dan. Fue un intento de devolverle al pueblo su memoria histórica y sus tradiciones, que los reyes davídidas de Jerusalén le habían quitado en favor de la monarquía.

Pero también Israel cayó en el mismo centralismo opresor de los reyes de Jerusalén, especialmente con la dinastía de los Omridas (884-841 a.C.). Estos reyes, por razones de estado, apartaron al pueblo de su lealtad a Yavé construyendo un reino según el modelo cananeo.

Omrí (885-874 a.C.) construyó Samaria (1 Re 16,24). Allí creó una burocracia y un templo consagrado a Baal al estilo cananeo. También necesitó un sacerdocio que justificase la política del rey. Cimentó una política exterior mediante alianzas con reyes extranjeros. Casó a su hijo Ajab con Jezabel, una princesa fenicia, que fue la gran promotora del culto a Baal en Israel. La estructura estatal, justificada por los sacerdotes y el culto a Baal, se hizo muy opresora, mientras que el culto a Yavé quedó limitado a un nivel popular. Surgieron del pueblo profetas como Elías y Eliseo, fervientes defensores de Yavé, quienes no aceptaron este abandono del Dios del Éxodo, por lo tanto entraron en conflicto total con la monarquía: esto les trajo como consecuencia el ser perseguidos cruelmente.

La llegada de Ajab al trono se relata en 1 Re 16, 29-34.

Bibliografía: Historia de Dios y de su pueblo, Florencio Mezzacasa, Ed. Nueva Tierra, Bs.As. pág. 23

El ciclo de Elías:

A partir de 1 Re 17, sin presentación previa, comienza el ciclo de Elías.

El nombre Elías significa “mi Dios es Yavé”.  Elías, hombre de Dios, forma parte de los “profetas que hacen cosas”, según la expresión del biblista J.Sicre.

* Elías denuncia su pecado al rey, actuando públicamente en los círculos políticos, y al mismo tiempo se encuentra cercano al pueblo, tanto para ayudarlos en sus necesidades como para denunciar cuando abandonan la Alianza.

* En el ciclo de Elías se alternan períodos de notoria actuación pública, con otros de retiro y desierto.

1 Re 17: Durante la sequía, el profeta primero encuentra refugio en el torrente Querit y luego debe dirigirse al extranjero, a casa de una viuda en Sarepta de Sidón. Allí se produce el milagro de la harina y el aceite, y Elías revivifica al hijo de la viuda. Así, el nombre de Yavé, Dios de Israel, llega hasta esta mujer pobre y extranjera. Elías permanece allí tres años.

1 Re 18: Elías pone al pueblo ante la disyuntiva de servir a Dios o a Baal. Para eso manda que los profetas “que comen a la mesa de Jezabel” realicen un sacrificio pidiendo fuego del cielo. No consiguen hacerlo,  y luego Elías invoca a Dios y llega el fuego que enciende la leña.

1 Re 19: Perseguido por el rey Ajab y la reina Jezabel, como un intervalo en medio de estas acciones públicas tan notorias, Elías se retira al desierto, al monte Horeb (otro nombre del Sinaí). Allí Dios se manifestará no con la potencia del fuego, sino con la suavidad de la brisa, indicio del modo en que deberá dejarse conducir por el Espíritu de aquí en adelante. Elías debe ungir un rey y además designar un sucesor para su tarea: el profeta Eliseo.

1 Re 21: Elías denuncia al rey y a la reina por usurpar con engaño y falso testimonio la viña de Nabot. Así se muestra como un profeta defensor de la justicia que nace de la Alianza.

2 Re 2: Elías es arrebatado al cielo en un carro de fuego con caballos de fuego. Esto es contemplado por Eliseo y la comunidad de los profetas.

Elías en la tradición judía:

Eclo 48, 1-11 “Entonces surgió Elías como el fuego”. El hecho de que fuera llevado en carro de fuego desarrolló la tradición que decía que Elías volvería como precursor del Mesías. Jesús relaciona la figura de Elías con la de Juan Bautista: Mc 9, 9-13.

Elías es la figura prototipo del profeta, por eso en la transfiguración de Jesús aparecen Moisés, figura de la Ley, y Elías, figura de los profetas.

EL PESCADOR ANDRÉS, echando redes en los límites

Era originario de la ciudad de Betsaida, a orillas del lago de Galilea.

En los inicios aparece junto a su hermano Simón. Simón es un nombre judío, era el nombre de uno de los Macabeos, hermano de Judas Macabeo, que encabezó la lucha para defender Jerusalén. Andrés es un nombre griego, y significa “varonil”.

Durante el ministerio público de Jesús encontramos a ambos hermanos viviendo en Cafarnaúm (Mc 1,29), dedicados al oficio de pescadores. En varios episodios encontramos a Andrés junto a Felipe, que también era de Betsaida.

 

Los inicios         

El lago de Galilea y sus pescadores, de Mendel Nun

Jn 1,40

5 Al día siguiente, estaba Juan otra vez allí con dos de sus discípulos 36 y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Este es el Cordero de Dios». 37 Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. 38 Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué quieren?». Ellos le respondieron: «Rabbí –que traducido significa Maestro– ¿dónde vives?». 39 «Vengan y lo verán», les dijo. Fueron, vieron donde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde. 40 Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. 41 Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías», que traducido significa Cristo. 42 Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas», que traducido significa Pedro.

43 Al día siguiente, Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Sígueme». 44 Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro

 

Andrés era discípulo de Juan Bautista. El movimiento bautista proponía una espiritualidad de conversión y justicia, en oposición al ritualismo del templo y el legalismo fariseo. Mucha gente del pueblo, que en su condición de impureza no respondía A todos los requisitos de la religión oficial, adhirió al movimiento bautista. Podríamos pensar por esto que probablemente Andrés era alguien que estaba en búsqueda de una vida religiosa más auténtica. Cuando Juan estaba enseñando cerca del Jordán, Andrés y otro discípulo conocen a Jesús y lo siguen. Andrés no sólo conoce a Jesús, sino que lo reconoce como Mesías. Y luego va y se lo comunica a su hermano, es decir que Andrés va haciendo esta red que conecta a distintas personas con Jesús. Esta será una de sus características a lo largo del evangelio.

Andrés fue donde Jesús vivía y se quedó con Él. Esto nos habla de la experiencia cotidiana y cercana que permite conocerse y compartir la vida.

Simón recibe el sobrenombre Pedro.

Mc 1, 16

Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. 17 Jesús les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres». 18 Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.

Este llamado sobrepasa los vínculos familiares y hace ingresar en un nuevo modo de relación: la comunidad. El dejar las redes es un símbolo de la nueva vida y de la misión que se inicia: ser pescadores de hombres.

Mc 1, 29

29 Cuando salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. 30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. 31 Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.

La casa es designada como “la casa de Simón y Andrés”. Allí vivían con la suegra de Simón, y tenemos que suponer que con otros integrantes de la familia.

Durante el ministerio de Jesús

Jn 6,8

7 Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan». 8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?».

Felipe y Andrés tienen un rol importante en este relato del reparto de los panes. Andrés, en su función de pescar en los límites y tejer redes entre las personas, es quien presenta al muchachito que tiene los cinco panes de cebada y los dos peces. ¿Tal vez nadie había reparado en él por no esperar que un problema tan grande pudiera solucionarse con la ayuda de un adolescente? Andrés participa del desconcierto de los discípulos, al ver cuán poco tienen y cuánta gente hay.

Jn 12,20

20 Entre los que habían subido para adorar durante la fiesta, había unos griegos 21 que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: «Señor, queremos ver a Jesús». 22 Felipe fue a decírselo a Andrés, y ambos se lo dijeron a Jesús. 23 Él les respondió:

«Ha llegado la hora

en que el Hijo del hombre va a ser glorificado.

 

¿Quiénes son estos “griegos”? Probablemente se trata de “temerosos de Dios”, personas que no eran judías, pero se sentían atraídas por el monoteísmo y por la moral que proponía la Ley de Moisés. No podían ingresar al patio interior del templo y debían permanecer en el atrio. Ellos se dirigen a Felipe, y Felipe se lo cuenta a Andrés. Ambos hacen de nexo para que estos griegos lleguen hasta Jesús. Felipe y Andrés son nombres griegos. Tal vez detrás de esta breve escena podemos leer todas las tensiones entre judíos y paganos propias de la época. Felipe y Andrés están allí tejiendo redes y uniendo a las personas.

Mc 13,3

1 Cuando Jesús salía del Templo, uno de sus discípulos le dijo: «¡Maestro, mira qué piedras enormes y qué construcción!». 2 Jesús le respondió: «¿Ves esa gran construcción? De todo esto no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido». 3 Y después, estando sentado en el monte de los Olivos, frente al Templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron en privado: 4 «Dinos cuándo sucederá esto y cuál será la señal de que ya están por cumplirse todas estas cosas».

En varios pasajes del Evangelio encontramos que Jesús se retira con Pedro, Santiago y Juan. La única ocasión en que también se nombra a Andrés es cuando Jesús hace la profecía sobre el templo de Jerusalén.

 

Después de Pascua

La última vez que Andrés es nombrado en el Nuevo Testamento es en Hech 1,13 cuando la comunidad está reunida en oración.

Una tradición dice que fue martirizado en una cruz en forma de aspa, a la que se llama “Cruz de San Andrés”. Sus restos se encuentran en Patrás, Grecia. Su fiesta es el 30 de noviembre.

 

Homilía de Benedicto XVI sobre San Andrés

Andrés, por tanto, fue el primero de los Apóstoles en ser llamado a seguir a Jesús. Por este motivo la liturgia de la Iglesia bizantina le honra con el apelativo de “Protóklitos”, que significa precisamente “el primer llamado”.

http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2006/documents/hf_ben-xvi_aud_20060614.html

 

CICLO RADIAL: UNA NUBE DE TESTIGOS

Radio María Argentina, Miércoles a las 20,45 hs, a partir del miércoles 6 de marzo de 2019. Prof. María Gloria Ladislao

Cortina musical: Peregrinos     Letra y música: Roberto Cantos

Intérpretes: Dúo Coplanacu

 

Corazón chiquito, rojo, vivo llevo
Fueguito que arde y que sigue ardiendo.
Con esta canción como una pena suave
Voy acariciándome los sentimientos.
Hondo, fuerte, dentro, siempre vida intensa
Como cuando el sol nos cae detrás del cerro
Y se me aparece la primera estrella
Que brilla en la tarde preparando al cielo.

Y el cielo… el mar de arriba
Pierde su luz cuando anochece
Y van al desparramo las estrellas
Como el amor, como una arena leve.

Mate amargo, viaje, mano y pie descalzo
Ruido de hoja seca en la siesta fría
Desde el sauce cae la rama y toca el suelo
Caminito al cielo pa’ mis alegrías.
Nudo del destino tiempo detenido
Cóncavo es el pecho cóncavo es el nido
Este amor es como un duende sin memoria
Un soldado a contramano del olvido.

Y el cielo… el mar de arriba
Pierde su luz cuando anochece
Y van al desparramo las estrellas
Como el amor, como una arena leve.

 

 

UNA NUBE DE TESTIGOS

 

La expresión que da título al programa está tomada de la Carta a los Hebreos.  Después de presentar a los hombres y mujeres que por la fe caminaron decididamente hacia el encuentro con Dios, la carta nos exhorta de este modo:

 

Por lo tanto, ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta.  Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús… (Heb 12,1-2)

 

Este programa radial quiere invitarnos a caminar, como lo hicieron estas personas con toda la intensidad de su vida, con la mirada puesta en Jesús.

Anuncios