Pez – Red

Destellos Cotidianos, Lunes 9 de junio de 2014

LA RED

El lago de Galilea y sus pescadores, de Mendel Nun
El lago de Galilea y sus pescadores, de Mendel Nun

En el lago de Galilea se usaban tres tipos de redes.

* Red barredera o red de jorro (seine): es un largo encordado que puede medir hasta 300 mts. de largo y 8 mts. de alto. En la parte superior lleva flotadores de corcho y en la inferior las plomadas. Se extiende paralela a la costa y entre varios hombres se tira de las puntas para traerla a la orilla. “Barre” todo tipo de peces, buenos y malos, que luego son seleccionados.

* Esparavel: red circular de entre 6 y 8 mts. de diámetro, con plomadas en la circunferencia. La maneja un solo pescador, tirando desde el bote y recogiendo.

* Red de trasmallo: son tres encordados superpuestos, unidos por los flotadores en la parte superior. Sólo una de las redes lleva plomadas en la parte inferior. Los peces quedan atrapados y luego deben ser desenganchados uno por uno.

En temporada de pesca, la actividad se realiza por la noche, volviendo a tierra al amanecer. La red de trasmallo puede tirarse y recogerse hasta 10 veces en una noche, obteniendo así en una jornada entre 50 y 100 kg. de pescado.

En el Antiguo Testamento

En muy pocas ocasiones se menciona el trabajo de los pescadores. El profeta Ezequiel habla de las redes en forma simbólica, ya que dice que cuando brote agua del Templo nuevo llegará hasta el Mar Muerto y saneará sus aguas. Entonces, las redes se extenderán de un extremo al otro de este mar ( ¡ lo cual daría una red de 15 km. de largo !).

“6 El hombre me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre?”, y me hizo volver a la orilla del torrente. 7 Al volver, vi que a la orilla del torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda. 8 Entonces me dijo: “Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas. 9 Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas partes adonde llegue el torrente. 10 Los pescadores se apostarán a su orilla: desde Engadí hasta En Eglaim habrá lugares para tender las redes. Allí habrá tantas clases de peces como en el Mar Grande, y serán muy numerosos.” (Ez 47)

En el Nuevo Testamento

“16 Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. 17 Jesús les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres». 18 Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.
19 Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó, 20 y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.” (Mc 1)

Cuando Jesús llama a sus primeros discípulos, ellos “dejan las redes”. Así, las redes son la parte que simboliza el todo, la actitud de disposición de abandonar todo por seguir al maestro.

En Lc 5, la red es el instrumento de trabajo con el cual los discípulos responden a la palabra de Jesús. Así, la red se convierte en símbolo de la tarea por el Reino de Dios. Este simbolismo aparece también en la pesca milagrosa que indica Jesús Resucitado en Jn 21. Los 153 peces probablemente se refieren a los pueblos “catalogados” hasta el momento.

“1 En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. 2 Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. 3 Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes». 5 Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes». 6 Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. 7 Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
8 Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador». 9 El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; 10 y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres». 11 Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron. ” (Lc 5)

“1 Después de esto, Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así: 2 estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 3 Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar». Ellos le respondieron: «Vamos también nosotros». Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.
4 Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. 5 Jesús les dijo: «Muchachos, ¿tienen algo para comer?». Ellos respondieron: «No». 6 Él les dijo: «Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán». Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. 7 El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: «¡Es el Señor!». Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. 8 Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.
9 Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. 10 Jesús les dijo: «Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar». 11 Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. 12 Jesús les dijo: «Vengan a comer». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres?», porque sabían que era el Señor. 13 Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. 14 Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.” (Jn 20)

La parábola de la red se encuentra junto con la parábola del tesoro y de la perla. En las tres, hay dos elementos en común: la abundancia de lo que se consigue y la alegría que da este hecho. La red, símbolo del Reino, “atrapa” buenos y malos. Sólo al final vendrá el juicio y la separación. En este sentido, esta parábola tiene una similitud con la del trigo y la cizaña, indicando que el veredicto sólo será al final y le corresponde a Dios.

La parábola de la red
“47 El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. 48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. 49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, 50 para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.” (Mt 13)

Sermón de San Cirilo de Jerusalén sobre Lc 5

“Los santos apóstoles, aunque expertos pescadores, cayeron no obstante en las redes de Cristo, y al echar después ellos la red del mensaje evangélico ganaron para el Maestro la pesca de todo el mundo.
Mas considera tú conmigo que Cristo no sólo predica, sino que además pone ante nuestros ojos maravillas, o sea, pruebas de su poder, y confirma  sus palabras con la ejecución de milagros.
[…] Hicieron señas a sus compañeros para que los ayudasen… Muchos han compartido y comparten todavía los trabajos de los santos apóstoles: primero, los que nos explican los libros de los santos evangelios, y despúes, los demás maestros y pastores, jefes de los pueblos y doctores de la verdad de los dogmas. Porque todavía se echa la red y la llena Cristo llamando a la conversión a quienes se encuentran en las profundidades del mar, como dice la Escritura, es decir, entre las olas y las tempestades del mundo.”

 

Contenidos del programa DESTELLOS COTIDIANOS, conducido por la Prof. María Gloria Ladislao,  emitido por Radio María Argentina  el día lunes 7 de noviembre de 2011, 20,30 hs.

Simbolismo universal del pez:

En la mayoría de las mitologías se le atribuye al agua ser el elemento generador e iniciador de toda vida. Por eso,  también los peces están asociados con las nociones de vida, fertilidad y creación. La extraordinaria abundancia de sus huevos llevó a que algunos pueblos los consideraran símbolo de fecundidad.

La pesca en tiempos de Jesús

Las escenas del evangelio donde hay pesca se desarrollan en el Lago o Mar de Galilea, también llamado Genesaret, Kineret o Tiberíades.

También se pescaba en la costa del Mediterráneo, pero los evangelios no hacen ninguna mención de este mar.

En cuanto a la alimentación con peces, en el judaísmo era muy importante la clasificación en peces puros e impuros, según consta en Levítico cap. 11:

9 Entre los animales que viven en el agua, ya sea en el mar o en los ríos, ustedes podrán comer aquellos que tienen aletas y escamas. 10 Pero deberán tener por una cosa inmunda a cualquier animal que carezca de aletas y escamas, entre los seres que se mueven por las aguas y entre los vivientes que están en las aguas, ya sea en el mar o en los ríos. 11 No comerán su carne y sentirán repulsión por sus cadáveres. 12 Todo lo que vive en el agua y no tiene aletas ni escamas, será para ustedes una cosa inmunda.

Concretamente, de los peces que abundaban en el Lago o Mar de Galilea, estas son las especies que se comían:

1. Musht, de forma chata, apropiado para freír. Hoy se lo conoce también como pez de San Pedro.

2. Biny (o barbos) de la familia de las carpas.

3. Sardina del Kineret, la más pequeña de las especies del lago, parecida a la sardina de agua salada. Se conserva fácilmente en salmuera.

Escenas del evangelio:

+ Pesca milagrosa: Lc 5,1-11

+ Parábola de la red llena de peces: Mt 13, 47-50

+ Comidas con pan y peces: Mc 6,30-44 y paralelos; Mc 8,1-10 y paralelos; Lc 24,36-43 y Jn 21,1-14

1 Después de esto, Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así: 2 estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 3 Simón Pedro les dijo:

«Voy a pescar».

Ellos le respondieron:

«Vamos también nosotros».

Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.

4 Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. 5 Jesús les dijo:

«Muchachos, ¿tienen algo para comer?».

 Ellos respondieron:

 «No».

 6 Él les dijo:

«Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán».

Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. 7 El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro:

 «¡Es el Señor!».

 Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. 8 Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.

9 Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. 10 Jesús les dijo:

«Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar».

11 Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.

12 Jesús les dijo:

«Vengan a comer».

Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres?», porque sabían que era el Señor. 13 Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. 14 Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.

Esta pesca infructuosa se ubica después de Pascua. La frustración de no pescar nada puede equipararse con la desazón de la comunidad ante la muerte de Jesús. El Resucitado, presente en la orilla sin ser reconocido aún, sabe dónde hay peces; o sea, dónde hay abundancia y vida, porque El dijo: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10).

Esa abundancia de peces es lo que permite reconocer, en esa figura misteriosa en la bruma de la incipiente mañana, al SEÑOR.

Con respecto al número de peces que sacan en la red, ciento cincuenta y tres, los estudiosos debaten sobre su simbología. Puede ser el número de naciones según un catálogo de la época o tal vez una combinación aritmética que significaría “plenitud”.

La comida, a la cual Jesús invita, evoca la comida pascual, la eucaristía.

El pez, símbolo del cristianismo:

La palabra griega PEZ es  I X TH U S (se pronuncia ictus).

Con esta palabra, los primeros cristianos formaron el siguiente acróstico:

I     Iesus          Jesús

X    Xristós      Cristo

TH  Theou        de Dios

U     Uiós          Hijo

S      Soter         Salvador

Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador

Este acróstico y el dibujo del pez, se han encontrado en las catacumbas cristianas.

 

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