Semana

LA SEMANA

No existe seguridad del origen de la semana como medida de tiempo, ya que se trata de una medida artificial. El año no es artificial, ya que está regido por el tiempo que demora la tierra en hacer su órbita alrededor del sol. Algunos suponen que tal vez la semana surge de seguir las cuatro fases de la luna, ya que el ciclo lunar dura 28 o 29 días. Pero no todos están de acuerdo con este origen, ya que no siempre el ciclo de la luna dura 28 días exactos.
Lo cierto es que la semana de siete días se encuentra en antiguas civilizaciones como la sumeria desde el año 3000 antes de Cristo. La encontramos también en la India y el lejano oriente. Los antiguos romanos dividían el mes en tres períodos de 10 días, pero luego cambiaron a la semana de siete días. Los nombres de estos días estaban relacionados con el planeta que los regía, y el domingo era el día del sol.
Para el judaísmo, la semana comienza el domingo, siendo el sábado el séptimo día, día santo.
Entre algunos grupos judíos marginales, encontramos otra manera de ordenar el tiempo. En Qumram se usaba un antiguo calendario solar, en el cual la semana comienza el miércoles.

ALTERNANCIA TRABAJO Y DESCANSO
Para Israel, el sentido de la semana está vinculado con la alternancia trabajo-descanso. Los textos más antiguos son los que hacen referencia a la esclavitud de Egipto. En relación con esto, el día sábado no se debe trabajar, para no repetir la experiencia de la esclavitud.

12 Observa el día sábado para santificarlo, como el Señor, tu Dios, te lo ha ordenado. 13 Durante seis días trabajarás y realizarás todas tus tareas, 14 pero el séptimo día es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún otro de tus animales, ni tampoco el extranjero que reside en tus ciudades. Así podrán descansar tu esclavo y tu esclava, como lo haces tú. 15 Recuerda que fuiste esclavo en Egipto, y que el Señor te hizo salir de allí con el poder de su mano y la fuerza de su brazo. Por eso el Señor, tu Dios, te manda celebrar el día sábado. (Dt 5)

Durante el exilio en Babilonia (587-538 a.C.) el pueblo de Judá se vio obligado a vivir en medio de una cultura pagana, que no conocía este sentido de día de descanso consagrado a Dios. En sus escritos de esa época, los sacerdotes refuerzan el sentido de este día. Surge así el texto de Génesis 1,1-2,4a, que afirma que hasta Dios mismo descansó el último día y “contempló” todo lo bueno que había hecho:

2 El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. 3 Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado. (Gén 2)

EL DESCANSO PROMETIDO

8 Porque si Josué hubiera introducido a los israelitas en ese Reposo, Dios no habría hablado después acerca de otro día. 9 Queda, por lo tanto, reservado un Reposo, el del séptimo día, para el Pueblo de Dios. 10 Y aquel que entra en el Reposo de Dios descansa de sus trabajos, como Dios descansó de los suyos. 11 Esforcémonos, entonces, por entrar en ese Reposo, a fin de que nadie caiga imitando aquel ejemplo de desobediencia. (Carta a los hebreos, cap. 4)

LA SEMANA en el Evangelio según San Juan

Algunos estudiosos encuentran que el evangelio según San Juan usa el esquema de la semana, evocando el relato del Génesis. Así, la vida pública de Jesús se inicia con una semana, en cuyo último día, con el milagro de Caná, Jesús revela su gloria. Es la culminación de su tarea, así como el sábado fue la culminación de la obra creadora de Dios.
Del mismo modo, la última semana de Jesús en la tierra está relatada con este esquema temporal. En este caso, lo que se quiere poner de relevancia es el domingo, “el primer día de la semana” según el modo judío de contar, que es el día de la Resurrección: la revelación plena de la gloria de Jesucristo.

Esquema que presenta Raymond Brown en “El Evangelio según San Juan” para la primera semana, comienzo del ministerio de Jesús, nueva creación que culmina en la gloria:

Día 1   Jn 1,19-28  Juan Bautista da testimonio de sí mismo
Día 2   Jn 1,29-34  Testimonio de Juan Bautista sobre Jesús
Día 3   Jn 1,35-39  Los dos primeros discípulos
Día 4   Jn 1,40-42  Simón Pedro
Día 5   Jn 1,43-50  Felipe y Natanael. Empieza el viaje a Galilea
Día 6                    día de viaje
Día 7   Jn 2,1-11    Las bodas de Caná. Jesús revela su gloria.

La Semana Santa según San Juan

Día 1   Jn 12,1   Cena en Betania “seis días antes de Pascua”. Unción.
Día 2   Jn 12,12  Entrada en Jerusalén
Días 3,4 y 5       Acontecimientos en Jerusalén
Día 6   Jn 19,14  Día de la preparación de la pascua. Viernes. Muerte de Jesús.
Día 7                 Sábado. Pascua judía. Día de descanso
Día 8   Jn 20      Domingo “el primer día de la semana”. Resurrección. El día que Dios hizo la luz según Génesis.

La santificación de la semana: el domingo en los primeros escritores cristianos

El día llamado del sol – el domingo – se tiene una reunión de todos los que viven en las ciudades o en los campos, y en ella se leen, según el tiempo lo permite, los Recuerdos de los Apóstoles o las Escrituras de los profetas. Luego, cuando el lector ha terminado, el presidente toma la palabra para exhortar e invitar a que imitemos aquellos bellos ejemplos.
Seguidamente nos levantamos todos a la vez, y elevamos nuestras preces; y terminadas éstas, como ya dije, se ofrece pan y vino y agua, y el presidente dirige a Dios sus oraciones y su acción de gracias de la mejor manera que puede, haciendo todo el pueblo la aclamación del Amén.
Luego se hace la distribución y participación de los dones consagrados a cada uno, y se envían asimismo por medio de los diáconos a los ausentes.
Los que tienen y quieren, cada uno según su libre determinación, dan lo que les parece, y lo que así se recoge se entrega al presidente, el cual socorre con ello a huérfanos y viudas, a los que padecen necesidad por enfermedad o por otra causa, a los que están en las cárceles, a los forasteros y transeúntes, siendo así él simplemente provisor de todos los necesitados.
Y celebramos esta reunión común de todos en el día del sol, por ser el día primero en el que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y también el día en que nuestro salvador Jesucristo resucitó de entre los muertos.
San Justino, Apología, aprox. año 150 d.C.

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