Semana – Calendario

El calendario

 

Es un sistema de división del tiempo.  calendario

El registro o catálogo que comprende todos los días del año, distribuidos por meses, con datos astronómicos y noticias relativas a celebraciones y festividades religiosas y civiles es un almanaque

Tanto en Mesoamérica como en Egipto y la Mesopotamia asiática existen registros de calendarios desde el año 4000 a.C.

 

El calendario hebreo

Se trata de un calendario lunisolar. El ciclo de 28 días de la luna determina los meses, y periódicamente se realiza un ajuste, agregando un mes, para coincidir con los 365 días del año (ciclo de la tierra alrededor del sol).

En el mes lunar, el día 14 corresponde a la luna llena. El antiguo calendario religioso hebreo celebraba el año nuevo con la llegada de la primavera. La Pascua (que tiene sus antecedentes en la celebración de la primavera) se celebra la noche del 14 de nisán (antiguo mes de Abib=primavera). Esta noche es la primera luna llena de la primavera.

Ver Ex 12, 1-6; Ex 23,15.
A los cincuenta días de la Pascua se celebra la fiesta de las primicias, o fiesta de la cosecha (antigua fiesta agrícola) o fiesta de las semanas (en hebreo Shavuot). Para el tiempo de Jesús, en esta fiesta se recordaba la celebración de la Alianza en el Sinaí. El nombre griego de la fiesta es Pentecostés (Hech 2).

 

El tiempo en la Apocalíptica

La medición del tiempo en la apocalíptica responde al interés teológico de este género literario: aunque los creyentes pasen por persecución, sufrimiento y martirio, ese tiempo tendrá un fin y un juicio, a cargo de Jesucristo, el Señor de la historia.

Exponente de esta literatura es el libro del profeta Daniel. Nace así con Daniel un esquema apocalíptico de la historia: tiempo de persecución (dominio de las bestias), juicio de Dios que pone fin a la opresión, resurrección de los santos e instauración del Reino de Dios. Este esquema será retomado por toda la literatura apocalíptica posterior.

 

En tiempo de los Macabeos, el pueblo sufrió la persecución por espacio de tres años y  medio (Dn 7,25). De allí en adelante, esta medida de tiempo se convirtió en símbolo de todo tiempo de sufrimiento y persecución.

Esta medida de tiempo puede expresarse de varias maneras:

Ap 11, 1-3: 1260 días, el tiempo en que serán perseguidos los testigos.

Ap 12, 14: un tiempo, y dos tiempos, y medio tiempo, el período en que la mujer es preservada en el desierto. (Ver Una mujer vestida de sol).

 

También con esta medida de tres años y medio se relee el tiempo de sequía durante la predicación del profeta Elías: 1 Re 17,1; 1 Re 18,1; Lc 4, 25; St 5,17

 

LA SEMANA

No existe seguridad del origen de la semana como medida de tiempo, ya que se trata de una medida artificial. El año no es artificial, ya que está regido por el tiempo que demora la tierra en hacer su órbita alrededor del sol. Algunos suponen que tal vez la semana surge de seguir las cuatro fases de la luna, ya que el ciclo lunar dura 28 o 29 días. Pero no todos están de acuerdo con este origen, ya que no siempre el ciclo de la luna dura 28 días exactos.
Lo cierto es que la semana de siete días se encuentra en antiguas civilizaciones como la sumeria desde el año 3000 antes de Cristo. La encontramos también en la India y el lejano oriente. Los antiguos romanos dividían el mes en tres períodos de 10 días, pero luego cambiaron a la semana de siete días. Los nombres de estos días estaban relacionados con el planeta que los regía, y el domingo era el día del sol.
Para el judaísmo, la semana comienza el domingo, siendo el sábado el séptimo día, día santo.
Entre algunos grupos judíos marginales, encontramos otra manera de ordenar el tiempo. En Qumram se usaba un antiguo calendario solar, en el cual la semana comienza el miércoles.

ALTERNANCIA TRABAJO Y DESCANSO
Para Israel, el sentido de la semana está vinculado con la alternancia trabajo-descanso. Los textos más antiguos son los que hacen referencia a la esclavitud de Egipto. En relación con esto, el día sábado no se debe trabajar, para no repetir la experiencia de la esclavitud.

12 Observa el día sábado para santificarlo, como el Señor, tu Dios, te lo ha ordenado. 13 Durante seis días trabajarás y realizarás todas tus tareas, 14 pero el séptimo día es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún otro de tus animales, ni tampoco el extranjero que reside en tus ciudades. Así podrán descansar tu esclavo y tu esclava, como lo haces tú. 15 Recuerda que fuiste esclavo en Egipto, y que el Señor te hizo salir de allí con el poder de su mano y la fuerza de su brazo. Por eso el Señor, tu Dios, te manda celebrar el día sábado. (Dt 5)

Durante el exilio en Babilonia (587-538 a.C.) el pueblo de Judá se vio obligado a vivir en medio de una cultura pagana, que no conocía este sentido de día de descanso consagrado a Dios. En sus escritos de esa época, los sacerdotes refuerzan el sentido de este día. Surge así el texto de Génesis 1,1-2,4a, que afirma que hasta Dios mismo descansó el último día y “contempló” todo lo bueno que había hecho:

2 El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. 3 Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado. (Gén 2)

EL DESCANSO PROMETIDO

8 Porque si Josué hubiera introducido a los israelitas en ese Reposo, Dios no habría hablado después acerca de otro día. 9 Queda, por lo tanto, reservado un Reposo, el del séptimo día, para el Pueblo de Dios. 10 Y aquel que entra en el Reposo de Dios descansa de sus trabajos, como Dios descansó de los suyos. 11 Esforcémonos, entonces, por entrar en ese Reposo, a fin de que nadie caiga imitando aquel ejemplo de desobediencia. (Carta a los hebreos, cap. 4)

LA SEMANA en el Evangelio según San Juan

Algunos estudiosos encuentran que el evangelio según San Juan usa el esquema de la semana, evocando el relato del Génesis. Así, la vida pública de Jesús se inicia con una semana, en cuyo último día, con el milagro de Caná, Jesús revela su gloria. Es la culminación de su tarea, así como el sábado fue la culminación de la obra creadora de Dios.
Del mismo modo, la última semana de Jesús en la tierra está relatada con este esquema temporal. En este caso, lo que se quiere poner de relevancia es el domingo, “el primer día de la semana” según el modo judío de contar, que es el día de la Resurrección: la revelación plena de la gloria de Jesucristo.

Esquema que presenta Raymond Brown en “El Evangelio según San Juan” para la primera semana, comienzo del ministerio de Jesús, nueva creación que culmina en la gloria:

Día 1   Jn 1,19-28  Juan Bautista da testimonio de sí mismo
Día 2   Jn 1,29-34  Testimonio de Juan Bautista sobre Jesús
Día 3   Jn 1,35-39  Los dos primeros discípulos
Día 4   Jn 1,40-42  Simón Pedro
Día 5   Jn 1,43-50  Felipe y Natanael. Empieza el viaje a Galilea
Día 6                    día de viaje
Día 7   Jn 2,1-11    Las bodas de Caná. Jesús revela su gloria.

La Semana Santa según San Juan

Día 1   Jn 12,1   Cena en Betania “seis días antes de Pascua”. Unción.
Día 2   Jn 12,12  Entrada en Jerusalén
Días 3,4 y 5       Acontecimientos en Jerusalén
Día 6   Jn 19,14  Día de la preparación de la pascua. Viernes. Muerte de Jesús.
Día 7                 Sábado. Pascua judía. Día de descanso
Día 8   Jn 20      Domingo “el primer día de la semana”. Resurrección. El día que Dios hizo la luz según Génesis.

La santificación de la semana: el domingo en los primeros escritores cristianos

El día llamado del sol – el domingo – se tiene una reunión de todos los que viven en las ciudades o en los campos, y en ella se leen, según el tiempo lo permite, los Recuerdos de los Apóstoles o las Escrituras de los profetas. Luego, cuando el lector ha terminado, el presidente toma la palabra para exhortar e invitar a que imitemos aquellos bellos ejemplos.
Seguidamente nos levantamos todos a la vez, y elevamos nuestras preces; y terminadas éstas, como ya dije, se ofrece pan y vino y agua, y el presidente dirige a Dios sus oraciones y su acción de gracias de la mejor manera que puede, haciendo todo el pueblo la aclamación del Amén.
Luego se hace la distribución y participación de los dones consagrados a cada uno, y se envían asimismo por medio de los diáconos a los ausentes.
Los que tienen y quieren, cada uno según su libre determinación, dan lo que les parece, y lo que así se recoge se entrega al presidente, el cual socorre con ello a huérfanos y viudas, a los que padecen necesidad por enfermedad o por otra causa, a los que están en las cárceles, a los forasteros y transeúntes, siendo así él simplemente provisor de todos los necesitados.
Y celebramos esta reunión común de todos en el día del sol, por ser el día primero en el que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y también el día en que nuestro salvador Jesucristo resucitó de entre los muertos.
San Justino, Apología, aprox. año 150 d.C.

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