Agua

Destellos Cotidianos

EL AGUA.

Apreciada e indispensable para la vida, ha tenido profundo simbolismo en muchísimas religiones. Para las antiguas civilizaciones de Oriente Medio, junto con el fuego, el aire y la tierra es uno de los cuatro elementos que componen el cosmos.
Su simbolismo tiene un claro carácter femenino. El líquido amniótico – las aguas del nacimiento – hacen que el agua esté

unida a la idea de origen -tanto humano como de los dioses y de todo el cosmos -,  vida, nacimiento y renacimiento. Se la asocia también a la luna.
Además, el agua adquirirá simbolismo particular ya se trate del agua del mar, de los ríos, de la lluvia o manantiales.

Anahita, la diosa persa de la fertilidad, era considerada fuente del mar cósmico, de todas las aguas de la tierra y de la procreación humana.
La azteca Chalchiutlicue era la divinidad del mar, los ríos y los lagos y del alumbramiento, debido a la relación con las aguas del nacimiento.
Afrodita, diosa griega del amor que será Venus para los romanos, surge ya adulta de las aguas del océano.
Viracocha, el dios creador máximo de los incas, surgió de las aguas del lago Titicaca.
En relación con la idea de este elemento como origen del cosmos o del mundo, se encuentra la noción de “aguas primordiales”, sede e imagen de la protomateria y unión de virtualidades que se hallan en la precedencia de toda forma, manifestación o creación. El agua tiene un importante lugar en el relato de la creación que presenta el libro del Génesis.

 

PROFETA EZEQUIEL:

VISIÓN DEL AGUA QUE BROTA DEL TEMPLO

Domingo 9 de noviembre. Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán.
1ra. lectura: Ez 47,1ss

Cap. 47

1 El hombre me hizo volver a la entrada de la Casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al

oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la

Casa, al sur del altar. 2 Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino

exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho. 3 Cuando el

hombre salió hacia el este, tenía una cuerda en la mano. Midió quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que

me llegó a los tobillos. 4 Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a las rodillas.

Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a la cintura. 5 Luego midió otros

quinientos metros, y ya era un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido: era un agua donde había que

nadar, un torrente intransitable.
6 El hombre me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre?”, y me hizo volver a la orilla del torrente. 7 Al volver, vi que a la orilla

del torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda. 8 Entonces me dijo: “Estas aguas fluyen hacia el sector

oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean

saneadas. 9 Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá

peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas

partes adonde llegue el torrente. 10 Los pescadores se apostarán a su orilla: desde Engadí hasta En Eglaim habrá lugares

para tender las redes. Allí habrá tantas clases de peces como en el Mar Grande, y serán muy numerosos. 11 Pero sus

charcos y sus lagunas no serán saneados, sino que quedarán como salinas. 12 Al borde del torrente, sobre sus dos orillas,

crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses

producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio”.

“El agua aparece catorce veces en la unidad: dos veces siete; la plenitud multiplicada por dos. Abundancia  plenitud.  Difícilmente se habría podido encontrar una imagen mejor para describir la vida nueva, que fluye de la presencia de Dios en medio de su pueblo “para siempre”. La imagen de la fuente del agua tiene un antes y un después. El agua brotada del  templo toma dirección sur; más o menos la del torrente Cedrón, normalmente alimentado por la fuente de Guijón. Jerusalén vive de esa fuente (…). Pero ahora brota del templo. Desempeña dos funciones: sanear el mar Muerto y vivificar el desierto en su recorrido con una vida paradisíaca. La paulatina expansión y crecida del agua a medida que se aleja del templo simboliza la progresión de su eficacia.
Desde luego el agua, como el fuego, es ambivalente. En las religiones en general, y en el AT en particular: el Diluvio es el agua del castigo, el agua del mar Rojo significa la muerte para los egipcios y la vida para los israelitas. Pero, antropológicamente, toda cultura y toda civilización concede un puesto primordial al agua. Las cosmogonías antiguas a menudo hacen de ella la fuente de la vida, el Océano primordial, el Agua de los orígenes; incluso en el Génesis “el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas” (Gén 1,2) antes de la creación.
Nada tiene de sorprendente que el NT atribuya al agua la fuerza vivificadora de la salvación definitiva. Sobre todo el cuarto evangelio. La imagen de Ezequiel, templo-presencia de Dios / fuente de agua viva, se ve realizada de forma insuperable en la persona y la obra de Cristo.

Ez 47,1-12 hunde sus raíces en las aguas profundas del hombre. Es un puente entre el deseo del hombre, la esperanza de Israel y la vida nueva aportada por Cristo, de la cual el cuerpo crucificado y glorioso se convierte para todos en fuente.”

Jesús Asurmendi Ruiz, Comentario Bíblico Internacional, Ed.  Verbo Divino

 

El agua en la ciudad de Jerusalén

Jerusalén tiene la particularidad de ser una importante ciudad que no se encuentra cercana a ningún río. El agua le llega por vertientes y manantiales subterráneos, que fueron aprovechados para construir acueductos (2 Sam 5,8). Existen además torrentes que corren al nivel del suelo (por ej. el torrente Cedrón Jn 18,1) . Estos fueron aprovechados en las cercanías del templo, para que los peregrinos realizaran los ritos de purificación.
La piscina Probática, o de las ovejas, era donde se lavaban los animales que luego serían sacrificados – las víctimas-.
La piscina Betesda o Btezata era una construcción de aproximadamente 50 mts. por 100 mts. Se encontraba fuera de  la muralla del templo. Alrededor del año 135 d.C. funcionó allí un santuario pagano dedicado a Esculapio, dios de la medicina.
Los enfermos e impuros no podían ingresar al patio interior del templo. La gente buscaba en estas aguas milagrosas su curación. Hacia allí se dirige Jesús en los días de fiesta, para encontrarse con los sufrientes que no tienen acceso al lugar sagrado.

Símbolos en el evangelio según San Juan

Jn 5,1-10

1 Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. 2 Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos. 3 Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos, que esperaban la agitación del agua. 4 . 5 Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. 6 Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: «¿Quieres curarte?». 7 Él respondió: «Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes». 8 Jesús le dijo: «Levántate, toma tu camilla y camina». 9 En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado…

 

TERTULIANO, escritor cristiano nacido en Cartago alrededor del 155 d.C.

TRATADO SOBRE EL BAUTISMO

“Elogio del agua

Podría agotar el tema o extenderme más aún sobre la importancia del agua – ¡qué poder tiene, qué privilegio! ¡qué cualidades, cuántos servicios presta, qué útil es para el mundo – pero temo hacer un elogio del agua en vez de reunir argumentos sobre el bautismo. Sin embargo, mi enseñanza será más rica para mostrr que no puede haber duda: si Dios ha utilizado esta materia en toda su obra, la ha hecho particularmente fecunda cuando se trata de los sacramentos, si ella precede a la vida en la tierra, también procura la vida para el cielo.

Cristo y el agua
Para reforzar el sentido del bautismo, ¡qué privilegios recibió el agua de Dios y de su Cristo! ¡Nunca apareció Cristo sin el agua! Fue bautizado en el agua, invitado a las bodas, fue el agua la que inauguró los comienzos de su poder. ¿Anunciaba la palabra? :¡Invitaba a los sedientos de beber de su agua eterna! ¿Hablaba de la caridad? Indicaba como obra de amor el vaso de agua ofrecido al prójimo. Junto a un pozo reparó sus fuerzas. Caminó sobre el agua, libremente atravesó el mar. Lavó con agua los pies de sus discípulos. Los testimonios en favor del bautismo se siguen encontrando hasta en la Pasión: cuando fue conducido a la cruz también intervino el agua en el momento en que Pilato se lavó las manos. Cuando fue traspasado, el agua brotó de su costado abierto por la lanza del soldado.”

 

* * * *

 

Compartimos algunos encuentros bíblicos preparados por participantes del Curso anual de Profundización del Espacio Bíblico Palabras con miel, Santuario Jesús Misericordioso, Ciudad de Buenos Aires, Argentina. ¡Felicitaciones por su creatividad!

Noemí nos hace escuchar la relajante melodía del palo de agua.

Partimos de la vida

El agua que da vida.

Ofrecemos un dispenser con vasos y cada uno se sirve un vaso.

¿Qué valor le damos al agua? ¿Somos conscientes de su importancia? ¿Cuidamos de ella? ¿Somos capaces de compartirla? ¿Por qué?

¿Cuánta agua tomamos por día? ¿Experimentamos sed frecuentemente?

¿Nos alcanza el dispenser para todo el día? ¿De qué tenemos sed en nuestra vida? ¿De ser reconocidos? ¿De justicia? ¿De ser queridos? ¿De dinero? ¿De felicidad?

¿Cómo apagamos nuestra sed?

Invitamos a los catecúmenos a beber un sorbo de agua.

Jesús responde a nuestros interrogantes acercándose a nosotros (toma la iniciativa) para apagar y calmar nuestra sed con su agua viva.

Iluminación Juan 4, 1-15

 

1 Cuando Jesús se enteró de que los fariseos habían oído decir que él tenía más discípulos y bautizaba más que Juan

2 –en realidad él no bautizaba, sino sus discípulos–

3 dejó la Judea y volvió a Galilea.

4 Para eso tenía que atravesar Samaría.

5 Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José.

6 Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.

7 Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber».

8 Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.

9 La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.

10 Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva».

11 «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva?

12 ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?».

13 Jesús le respondió: «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed,

14 pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna».

15 «Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla».

Trabajo grupal del texto

¿Qué función cumple el agua en el relato? Calma la sed temporal, el agua viva de Jesús nos hace desprendernos de lo material para aspirar a la vida eterna que Él nos propone, símbolo de purificación.

Por qué Jesús le pide de beber a una mujer samaritana? Jesús en su realidad humana que se asemeja a la nuestra, toma la iniciativa, se acerca a una mujer samaritana. Su condición de mujer la hace inferior y su origen rival de un judío. El pedido “Dame de beber” sirve de inicio para la conversión. Finaliza cuando el sediento le ofrece un agua especial a otra sedienta y ella lo acepta pues esta oferta supera ampliamente la primera.

¿Podríamos vivir sin agua de manantial o reemplazarla?

¿Existe vida sin agua? Si no aceptamos a Jesús la vida se seca, se desertifica, no hay aspiración a trascendencia.

Recibida el agua viva de Jesús. ¿Podemos ser manantial para otros?

Aparato crítico, otros textos:

Ap 21,6

¡Ya está! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, yo le daré de beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

Is 55,1

1 ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche.

Jer 2,13

13 Por que mi pueblo ha cometido dos maldades: me abandonaron a mí, la fuente de agua viva, para cavarse cisternas, cisternas agrietadas, que no retienen el agua.

Jer 17,13

13 Tú, Señor, eres la esperanza de Israel: todos los que te abandonan quedarán confundidos, los que se apartan de ti serán escritos en el polvo, porque han abandonado el manantial de agua viva.

Ap 7,16-17

16 nunca más padecerán hambre ni sed, ni serán agobiados por el sol o el calor.

17 Porque el Cordero que está en medio del trono será su Pastor y los conducirá hacia los manantiales de agua viva. Y Dios secará toda lágrima de sus ojos».

Juan 7,37-39

37 El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús, poniéndose de pie, exclamó: «El que tenga sed, venga a mí; y beba

38 el que cree en mí». Como dice la Escritura: “De su seno brotarán manantiales de agua viva”.

39 El se refería al Espíritu que debían recibir los que creyeran en él. Porque el Espíritu no había sido dado todavía, ya que Jesús aún no había sido glorificado.

Meditación

Ya no necesitamos más de tomar agua estancada que se termina. Agua que no nos saca la sed definitivamente.

Sin el agua viva nos secamos y nos convertimos en polvo. No podemos dar frutos.

Esta agua viva puede ser compartida pues sabemos que nunca más se termina. Es el agua para siempre, es el agua del compartir sin egoísmo.

Esta agua viva brota de los manantiales de Dios.

El agua viva que Jesús promete es el Espíritu Santo. El agua que produce saciedad, que es capaz de fecundar y engendrar vida. La Vida eterna con Él pero también en el presente, en la realidad cotidiana. Su fuente es el amor que nunca se seca.

Oración y compromiso: Qué le decimos a Dios

¡Salud! ¡Por la vida que nunca se acaba!

No podemos dejar de sentir la frescura del manantial que brota, nos moja, nos saca la sed y nos lleva a invitar a nuestro hermano.

Jesús, apaga nuestra sed más profunda para no secarnos interiormente. Y de esta forma poder compartir con los necesitados tu agua que da vida.

Trabajo preparado por Noemí, Liliana y Mónica.

La profesora Gloria escucha atentamente la presentación de los trabajos.
El mapa nos señala el Mar de Galilea, el Río Jordán
y el Mar Muerto.

ENCUENTRO BÍBLICO: EL AGUA

EL AGUA QUE CALMA LA SED

Partimos de la Vida:

Recordé un episodio que, una vez, me comentó mi esposo: En un viaje a una convención en México, en Acapulco exactamente, la empresa que quería agasajarlos, los llevó a un estadio donde habían preparado distintos puestos con platos típicos de la gastronomía mexicana.

Como se sabe los mexicanos utilizan picantes muy fuertes para nuestro gusto en la preparación de los platos. Así es que al minuto de probarlos, la gente corría apresurada hacia los dos únicos puestos de bebidas que había y enseguida se formaron largas filas y amontonamientos frente a ellas, pero se dieron cuenta de que lo que ofrecían era chocolate caliente y otras bebidas que se denominan jamaicas o aguas dulces… ¡qué desesperación! Y cuanta necesidad de tomar aquello simple y sencillo que es ¡un vaso de agua!

Entramos en la Palabra:

Leemos a Juan 4, 1-15

Podemos leer este texto las veces que sea necesario para comprenderlo mejor.

1-     Si bien se mencionan varios personajes, los dos actores principales son Jesús y la Samaritana que representa todo un Símbolo en este texto, porque es mujer y éstas no podían hablar tranquilamente con un hombre que no fuera de su familia; porque es samaritana, lo que implica que es pagana, de otra religión no judía. Judíos y paganos no se toleraban, pero Jesús nos tiene acostumbrados a “salirse de los esquemas”. Siempre nos sorprende y nos señala el camino.

2-     Al leer la narración, se observa que se repiten varias palabras y ellas mismas nos van guiando en el hilo del relato: Agua, pozo de Jacob, Sed, Agua Viva.

3-     Y dos frases que se contraponen: Volver a tener sed ǂ No volver a tener sed. Judíos ǂ Samaritanos (es decir, paganos).

4-     Jesús nos muestra en esta enseñanza que la palabra es para todos porque TODOS somos hijos de Dios. No sólo los judíos eran los destinatarios de sus palabras, también los paganos o extranjeros y por ello, le ofrece a la samaritana el Agua Viva que calma la sed.

5-     Jesús le pide a la mujer agua para beber, para calmar una necesidad física y es lo que nosotros, como humanos, podemos darle. Pero Él nos ofrece un agua mucho más rica: aquella que de “beberla” con fe nos abrirá las puertas de la vida eterna. Seguir a Jesús, imitarlo, querer ser como Él, escuchar su Palabra significa beber del agua viva que nos ofrece.

6-     Son varios los textos donde se habla del Agua Viva. En este mismo Evangelio de Juan, en el capítulo 7, versículos 37 al 39 nos dice que el Agua Viva prometida por Jesús es el Espíritu Santo que nos engendra la vida de Dios, que nos da fuerza y energía. En Isaías 59, 11; en Jeremías 2, 13 y en Apocalipsis 21, 6 y 22, 7, aquí se lee de la gratuidad del Agua Viva, aquella que calma la sed de los que buscan al Señor, que necesitan saciarse con su Palabra y es tan gratuita como la vida misma, que es el don más preciado que Dios nos regala.

Anselm Grüm en su libro Las fuentes de la energía interior  nos comenta que en el diálogo con la samaritana junto al pozo de Jacob, Jesús promete a la mujer un agua que apaga definitivamente la sed. Ya no necesita sacar constantemente su agua del pozo de  Jacob. Dentro de  ella misma, hay una fuente de la cual puede beber siempre. “El agua que yo le daré se convertirá en fuente de agua que brota para la vida eterna” Juan 4,14. La mujer fascinada  por esta promesa suplica a Jesús: “Señor, dame de esa agua para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla” (Juan 4,15), Simbólicamente, para la samaritana Jesús le promete Vida eterna, vida en plenitud. Jesús promete un agua que apagará su sed más profunda, esa agua que la preserva de secarse interiormente.

Meditación: ¿Qué nos dice el texto?

Escuchamos el mensaje

Al leer este texto,  no es posible pensar solamente en el agua como elemento para saciar nuestra necesidad primaria.

¿Quién  no se siente hoy cansado y abrumado por la realidad que nos circunda?

¿Cuál es la Buena Nueva que nos propone Jesús?

Así como para la samaritana, las situaciones cotidianas continuarán, pero dentro de cada uno de los beban de esta Agua de la Vida, que es el mismo Jesús por medio del Espíritu Santo, brotará la esperanza y la fuerza para poder transformar esta realidad.

En este mundo, donde todo es rápido, caro y superficial, el ofrecimiento de Jesús parece un regalo inigualable: si lo aceptamos, tenemos ante nosotros el regalo de la vida eterna, de la paz interior.

Jesús nos reta a aceptarlo, a beber de su mensaje, a parar un momento para meditar y darnos cuenta de que nadie podrá ofrecernos algo semejante: escucharlo y seguirlo para obtener una vida sin final, una felicidad sin límites aunque sólo de su manantial que nos garantiza, que una vez probado, nos saciará de tal forma que no tendremos más sed. Cada vez que nos acerquemos a comulgar y decimos “quiero ser como vos”, es como beber de esa Agua que se brinda entero por amor a nosotros.

Oración

Gracias, Señor, por darnos de beber esta Agua de Vida Eterna. Tú eres mi fuente de donde brotan mis fuerzas,  mi esperanza y mi alegría.

Agregamos: Isaías 58, 11: “El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan”.

Trabajo preparado por Graciela Escolá, Patricia Genovese y Liliana Velasco.

EL ARCA DE NOE

Inés y Viviana prepararon un encuentro bíblico para adolescentes, con el texto del Arca de Noé: Gén caps. 6,7 y 8 concluyendo en Gén 9,1: “Dios bendijo a Noé y a sus hijos”.

En estos relatos Dios quiere mostrarnos cómo el pecado destruye su obra creadora y El realiza una limpieza, el diluvio, para empezar nuevamente y reconocer que necesitamos un Salvador.

Después de analizar el texto, proponen como meditación:

> ¿En qué momentos de nuestra vida nos sentimos inundados?

> ¿De qué manera puedo ser el Arca para los demás?

> ¿Quién es mi salvavidas?

Oración: Salmo 40,2-4 y la canción “Volver a empezar”.

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Un comentario sobre “Agua

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