San José

19 de marzo:

Solemnidad

de San José

 

San José el caminante

Material preparado por la Prof. Mirta Vazquez

 

PARTIMOS DE LA VIDA

 

  1. Expresamos algún sueño, ideal, aspiración y lo compartimos con la persona que está al lado.
  2. Cada uno escribe su sueño en una nube.

 

LECTURA: QUÉ DICE EL TEXTO

 

  • Leemos: Mateo 1, 18 -25
  • Comentamos nuestras primeras impresiones.
  • Profundizamos en el sentido del texto:
  1. ¿Qué palabras se repiten?
  2. ¿Qué personajes intervienen en el relato?. ¿Qué función cumplen?
  3. ¿Cuál es el núcleo del mensaje del ángel?
  4. ¿Que nos dice la cita del A.T.?

 

 

Lectura complementaria: Mt. 2, 1-23

 

MEDITACIÓN: QUÉ NOS DICE EL TEXTO

San José enseñando la Torá a Jesús. Imagen que se encuentra en la capilla de Nuestra Señora de Sión en Israel.

 

¿Que ley  lo guía a José? ¿es la misma que me guía a mí?

¿Qué buena noticia nos dejan estos textos?

¿Qué puntos en común hay entre nuestros sueños y los sueños de José?

Los personajes y acciones del relato subrayan a cada paso este elemento casi insignificante de la realidad humana. José toma conciencia de su llamada, a partir de un sueño, uno más de la larga cadena en la historia salvífica. Pero esta historia aparentemente insignificante es la trama sobre la que se teje la actuación de Dios.

En el sueño es el ángel del Señor que se hace presente: el embarazo ”viene del Espíritu Santo”, de la acción del niño depende la salvación de todo el pueblo.

Esta revelación llena de certeza la vida de José. Pero también de necesidad de cambios, movimientos y responsabilidades.    

 

 

ORACIÓN Y COMPROMISO: QUÉ LE DECIMOS A DIOS

 

–          Cada uno retira su nube y escribe detrás dos acciones concretas para concretar el sueño.

Hemos caminado junto con José, un José que nos enseña a vivir en el lado pequeñamente humano de la vida.

Y es desde esa humanidad que nos invita a caminar con él; el lado sagradamente humano de la vida, como hombres justos.

Hombres que cumplen la ley de Dios. No por mera formalidad, sino por lo que es,”Ley de amor”.

Ley que se gesta y nace en cada hombre cuando se deja poseer por Jesús, el Salvador, el Emmanuel.

 

  • Cantamos las dos primeras estrofas de la canción “Declaración de domicilio” del P. Eduardo Meana

 

DECLARACON DE DOMICILIO

Vivo en el lado oculto de la vida,

Yo voy por la vereda de las sombras.

Lo mío es el rumor de un arroyito,

el beso de la brisa entre las hojas.

Y  las flores de plástico me duelen.

La tierra y las raíces me conmueven.

Vivo en el lado  desnudamente humano de la vida.

Vivo en el lado sagradamente humano de la vida.

Vivo en el lado lento de la vida..

Amo lo que se gesta en el silencio.

Terco fluir del río en la llanura.

Los embarazos y el muy sabio invierno.

Soy figura emergiendo de la piedra.

Los montes me contagian su certeza.

Vivo en el lado pacientemente humano de la vida.

Vivo en el lado sagradamente humano de. la vida.

Vivo en el lado tierno de la vida..

Voy desarmando fosos y castillos.

Ya no quiero ser duro pero muerto.

Prefiero vulnerable pero vivo.

La falda de mama… el olor de casa…

Y tu abrazo de amor que hoy me rescata.

Vivo en el lado entrañablemente humano de fa vida.

 Vivo en el lado sagradamente humano de la vida.

Vivo en el lado pobre de la vida..

Donde la sencillez airea tu casa.

Donde el “te necesito” no avergüenza.

Donde nace del alma el “muchas gracias”.

Donde nadie te lleva por delante

montado en “supervidas importantes”…

Vivo en el lado pequeñamente humano de la vida.

Vivo en el lado sagradamente humano de fa vida.

Vivo en el lado manso de la vida.

Le creo solamente a los pacíficos.

Por eso me avergüenzan mis violencias:

Quiero a mi corazón quieto en su nido.

¡Triste arrogancia de los “ganadores”!

No subo el Monte Olimpo de esos dioses.

Vivo en el lado sufridamente humano, de la vida.

Vivo en el fado sagradamente humano de la vida.

Vivo en el lado espeso de la vida.

Sangro la sangre de los doloridos.

No adoro ideas claras y distintas:

Dram6tico y mAs turbio es nuestro río.

¡Cruz de autenticidad esperando el alba!

Y, oscuramente… Dios… eje de mi alma.

Vivo en el lado complejamente humano de la vida.

Vivo en el lado sagradamente humano de la vida. (P. Eduardo Meana)

 

 

 

 

 

EL ORIGEN DE JESÚS MESÍAS  Mateo 1, 18 -25

Mateo cuenta el relato de la concepción de Jesús en relación con José, presentado como “hijo de David”(v 20) y a través del cual Jesús se convierte legalmente en descendiente de David.

María estaba desposada con José. Desposorio era el contrato vinculante de matrimonio que las familias negociaban 1 año o más antes que tuviera como tal la boda, momento en que el esposo se llevaba a la esposa a su casa (cf. Mt. 25, 1-13) y se consumaba el matrimonio.

Este contrato solo se podía romper mediante divorcio o muerte (cf. Dt. 20, 7; 22, 23-28)

En este período María resultó embarazada por obra del Espíritu Santo. A José sólo parecía quedarle divorciarse privadamente para no avergonzarla.

Pero el mensajero de Dios, se comunicó con José en sueños (medio normal de revelación divina a patriarcas y profetas del A.T.(Gn. 20,3; 31, 10-11; Nm 12,6) y lo hace dirigiéndose a José como “hijo de David”, porque este será el título que le transmitirá al futuro hijo de María, al que aceptará, como hijo propio.

“No temas” es una palabra de aliento y garantía, de que lo que Dios planeaba para el pueblo se cumpliría (Gn. 15,1; Is.35,4) Esto está indicado por el nombre con el que se ha de llamar al niño: Jesús o Josué (v.21): significa “salvación”.

La ley judía establecía que si un hombre decía “Este es mi hijo” tal acto se debía aceptar legalmente.

Esta imposición del nombre con significado estaba en la línea de la auténtica tradición profética (Os. 1, 4-10; Is. 7,3.14; 8,1-4.18) como signo de lo que había de venir.

Mt. subraya que a través de este nacimiento, Israel podrá experimentar una vez más la presencia de Dios en medio de él.

El Emmanuel, “Dios está con nosotros”, en Jesús, Dios superaría la situación por la que atravesaba el pueblo y con él restablecería la relación prometida en Is. 41,10; 43,5

Mt. presenta a Jesús desempeñando el papel del Israel Siervo, cambia “ella” le pondrá, por “ellos”, muy significativo esto es: el pueblo, al que Jesús salva de sus pecados lo reconocerá “Dios está con nosotros”.

Mt. ve en la concepción milagrosa como otro signo del cumplimiento en Cristo de la profecía de Is.7,14, Cristo desempeña el papel del siervo sufriente.

Además la concepción virginal apunta a la naturaleza divina de la filiación de Jesús, su relación única con Dios.

Así, Mt. muestra que Jesús va a marcar el comienzo de la era mesiánica y que él es “Dios con nosotros” por su concepción e hijo de David por adopción, pero también de Abraham que guiará a su pueblo para ser luz de las naciones y así cumplir la promesa hecha a Abraham (Gn.12,3; 17,4). La misión de Jesús es por lo tanto la idea central de este relato.

Mateo

Adrian Leske

Comentario Bíblico Internacional

Verbo Divino


 

Material preparado por la Prof. Mirta Vazquez

http://www.palabrasconmiel.wordpress.com

* * * * *

SAN JOSÉ, EL VARÓN JUSTO

 

MÉTODOS EXÉGETICOS

 Lic. María Gloria Ladislao

 

ANALISIS DE MT 1, 18-25

 

 

Presentación

 

Este trabajoconsta de dos partes:

1. análisis de la perícopa mediante el método histórico-crítico;

2. algunas consideraciones a partir de la pragmalingüística.

El método histórico-crítico ofrece la posibilidad de desarrollar un trabajo objetivo, aplicando las diversas ciencias que contribuyen a un verdadero es­tudio científico de la Biblia.

La decisión de desarrollar la segunda parte desde la pragmalingüística, se fundamenta en las característi­cas de la perícopa surgidas del análisis exegético, que me llevaron a plan­tearme por qué, en términos de la pragmalingüística, esta perícopa ha sido  poco prolada. Justamente, elegí la pragmalingüística y no otro acercamiento hermeneútico, ya que la misma permite aprovechar los resultados de un análisis histórico-crítico, planteando la intención del texto.

 


PARTE 1. METODO HISTORICO-CRITICO

 

1. Ubicación de la perícopa y Crítica Literaria

Mt 1,18-25 es una de las escenas de la macrounidad formada por los capítulos 1 y 2 de Mateo: genealogía, nacimiento e infancia de Jesús. Esta macrounidad es señalada como un prólogo teológico a todo el evangelio.

1.1. Delimitación de las unidades menores

 

Introducción: 1,1-17

Corresponde al género literario genealogía, y por esto puede distinguirse claramente del resto, que es de carácter narrativo. El vers. 1 funciona como título y luego se sigue la sucesión de las generaciones, encuadradas en el es­quema “X engendró a Y”. Este esquema se altera:

– por la inclusión de 4 mujeres, y por último de María

– por la referencia temporal del destierro en Babilonia

– por la estructura del vers. 16: ya no es ¨X engendró a Y¨, sino ¨José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo¨.

El vers. 17 es una conclusión de la genealogía.

1ra. escena: 1,18-25

Explicación sobre la generación de Jesucristo y anuncio del nacimiento

2da. escena: 2,1-12

Herodes y los magos de Oriente

3ra. escena: 2,13-15

Huida a Egipto

4ta. escena: 2,16-18

Herodes manda matar a los niños

5ta. escena: 2,19-23

Regreso de Egipto y radicación en Nazareth

1.2. Características literarias comunes de las unidades menores

La unidad 1, 1-17, correspondiente a la genealogía, no pertenece a la sección narrativa, sino que es una introducción a ella, como quedó explicado en 1.a. Por lo tanto no incluyo su estudio en este apartado.

Las 5 escenas (narrativas) presentan una cita de la Escritura, tomada de los profetas posteriores. La 5ta. cita, vers. 2,23, presenta problemas para ser identificada con algún texto del Antiguo Testamento. La escena es problemática también, porque, para concordar con la estructura de las anteriores, debería eliminarse el vers. 22. Como en las dos escenas anteriores en que interviene, el ángel del Señor se presenta en sueños a José indicándole lo que debe hacer. En esta escena,  y una vez que José ha cumplido el mandato, nuevamente hay un aviso en sueños (sin mención del ángel), para que vaya a Nazareth. Estos dos elementos (cita bíblica no identificable como las anteriores, duplicación del aviso en sueños), pueden revelar una tarea redaccional posterior, con el fin de acomodar el relato a la tradición cristiana , y poder explicar por qué Jesús nació en Belén pero vivió en Nazareth.

En la 2da. y 4ta. escena no hay intervención del ángel del Señor ni de José.

Las escenas en que aparece José presentan esta secuencia:

1ra. escena 3ra. escena 5ta. escena 
referencia temporal referencia temporal referencia temporal
palabras del ángel palabras del ángel palabras del ángel
cita de la Escritura lo que hizo José lo que hizo José
lo que hizo José cita de la Escritura cita de la Escritura

Si se elimina el vers. 22 en la 5ta. escena, la 3ra. y 5ta. escena presentan un notable paralelismo.

2. Forma de la unidad literaria 1,18-25

La primera escena no presenta el perfecto paralelismo de la 3ra. y la 5ta. (aunque sí el mismo tipo de acontecimientos), y se extiende mucho más en la re­ferencia temporal: lo que ocurrió “antes de vivir ellos juntos”.

La escena se abre con un “título”: la generación de Jesucristo fue de esta ma­nera. Esto tendría como intención responder a la pregunta:

¿cómo fue la generación de  Jesucristo?

pregunta que ha quedado planteada cuando el vers. 16 interrumpió la estructura “X engendró a Y”, para decir que Jesucristo fue engendrado de otro modo .

También puede relacionarse este vers. 18 con el título de la genealogía: libro de la generación…, donde la pregunta es entonces:

¿ quién es Jesucristo?

El vers. 1,1 adelantó que Jesucristo es hijo de David e hijo de Abraham, y la perícopa 1,18-25 retoma estos dos aspectos.

La perícopa responderá, desde los datos de la tradición cristiana y los recur­sos y elaboración de Mateo, a estas dos preguntas.

Estructura de la perícopa

18a       título

18b-19    presentación de los personajes y descripción de la situación

20-21     intervención del ángel y mandato dado a José

22-23     cumplimiento de la Escritura

24-25     cumplimiento del mandato por parte de José

3. Género Literario

El texto se sitúa en la tradición de los anuncios de nacimientos milagrosos. Existen testimonios de estos nacimientos tanto en el Antiguo Testamento (por ej. Gn 18,1-5; Jue 13,1-15; 1 Sm 1,9-20; etc.) como en otros escritos del judaismo (por ej. Targum de Ex 1,15 y Antigüedades Bíblicas IX,9: ambos sobre el nacimiento de Moisés).Estos nacimientos, cuando no hay posibilidades humanas de conce­bir un hijo (vejez, esterilidad) hablan de una situación que sólo puede ser re­suelta por Dios, quien interviene favorablemente por su pueblo. No se trata simple­mente de satisfacer un deseo de los padres, sino que los niños (siempre varo­nes) que nacen, conllevan una misión en favor de todo su pueblo (Isaac ase­gura la promesa de la descendencia, Moisés lidera la salida de Egipto, etc.).

En la situación descripta por el texto, no existe en realidad una imposibilidad de concebir, sino más bien, tanto para José como para el lector, una imposibi­lidad de comprender cómo ha sido esa concepción. (En relación a una de las dos preguntas que se busca responder: ¿cómo fue la generación de Jesucristo?). El texto informa a los lectores que fue “por obra del Espíritu Santo” , y el ángel informa a José ( y a los lectores). De este modo, queda claro que este naci­miento es por una intervención de Dios y que el niño que nacerá cumplirá una misión en favor de su pueblo (v.21b).

Aquí se combinan dos recursos literarios que denotan que es Dios quien está dando a conocer su voluntad y confiando una misión o mandato a realizar:

* anuncio por medio de un ángel

* anuncio en sueños

3.1. El anuncio del nacimiento de Sansón: Jue 13,1-25

Este texto merece una mención especial por dos elementos que se retoman en la perícopa de Mateo:

Jue 13,1-25 Mt 1,18-25 
él comenzará a salvar a Israel(v.5)será nazir de Dios (v.5)

será nazir de Dios   (v.7)

 

él salvará a su pueblo de sus
pecados(v. 21)será llamado nazoreo (2,23)

Si bien 2,23 no pertenece a la perícopa que estamos analizando, es el versículo que cierra toda la macrounidad. Como quedó explicado en la nota 1, esta cita bíblica no es fácilmente identificable. Por lo tanto, podemos deducir que Mateo está recurriendo al texto del nacimiento de Sansón, para presentar a Jesús como el salvador de su pueblo y el consagrado a Dios.

4. Tradiciones anteriores al texto

 

4.1. Determinación de paralelos

La perícopa no tiene paralelos en el Nuevo Testamento. Existe un paralelo en el Proto Evangelio de Santiago, pero varios autores sostienen que éste es poste­rior a la redacción de los evangelios canónicos.

 

 

4.2. Elementos comunes en el Nuevo Testamento

La perícopa presenta algunas semejanzas y datos comunes con Lc 1,26-38 que des­cribe el anuncio del ángel a María.

Los datos comunes son :

Mateo 1,18-25  Lc 1,26-38
v.20 José, hijo de David  (cf. v.16)  v.27 José, de la casa de David
v.18 María estaba desposada con José v.27 desposada con un hombre llamado
José 
v.20 el ángel del Señor se le apareció  v.26 el ángel Gabriel fue enviado 
v.20 ¨no temas¨ v.30 ¨no temas¨ 
v.20 lo engendrado es del Espíritu Santo  v.35 el Espíritu Santo vendrá sobre ti 
v.21 dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús v.31 vas a dar a luz un hijo, a
quien pondrás por nombre Jesús

Entre estos datos comunes se pueden distinguir distintos estratos:

– algunos son comunes a toda la tradición cristiana y anteriores a la redacción de los evangelios, por ej. que Jesús es descendiente de David (cf. Rom 1,3);

– otros más tardíos, comunes a Mt, Lc y Jn, y desconocidos u omitidos por Mc y Pablo, por ej. que el padre de Jesús se llamaba José ( cf. Lc 4,22; Jn 1,45);

– otros conocidos sólo por la tradición de Mt-Lc, por ej. que el anuncio del nacimiento de Jesús fue hecho por un ángel.

Con los datos comunes de la tradición de Mt y Lc, cada uno de ellos elabora una redacción distinta y con elementos propios. Por esto, podríamos concluir que no existió un texto anterior que Mt haya reelaborado. Lo que sí existen son ele­mentos de la tradición cristiana, que Mt combina con recursos propios para re­dactar la perícopa.

5. Composición y redacción

 

En este análisis, se destacan los siguientes elementos propios de Mt:

5.1. Anuncio en sueños

Al dato común de la tradición cristiana, que decía que el nacimiento de Jesús había sido anunciado por un ángel, Mt agrega el hecho de que ese anuncio ha sido hecho en sueños.

Como quedó desarrollado en el punto 3, ambos recursos quieren mostrar una in­tervención de Dios. El sueño aparece en el Antiguo Testamento como el momento de la visita de Dios. Si tomamos por ej. el sueño de José (Gn 37,2-11) o las tradiciones rabínicas sobre el nacimiento de Moisés ya citadas, observamos que a través del sueño se revela el futuro y la misión de un personaje que será de­cisivo en la vida del pueblo. En el texto de Gn, la misión la llevará adelante José, que es quien tiene el sueño. En el sueño del padre de Moisés, la misión la realizará el niño que le va a nacer.

La perícopa que nos ocupa presenta una combinación de los dos elementos:

a. Misión del personaje que tiene el sueño

En esta escena (al igual que en las otras dos donde aparece José), las palabras del ángel le revelan a José algo que él debe hacer:

1ra escena   v. 20 no temas tomar contigo a tu mujer

v. 21 tú le pondrás por nombre Jesús

3ra. escena  v. 13 levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye
a Egipto

5ta. escena  v. 20 levántate, toma contigo al niño y a su madre y ponte en
camino…

 

 

b. Misión del niño que nacerá

Esta misión queda indicada por su nombre: Jesús. Y el texto traduce etimológi­camente para sus lectores de habla griega: porque el salvará. Esta explicación etimológica no tiene paralelos en la anunciación a María, ni en ningún otro texto del Nuevo Testamento. Pero Mt, siguiendo con la cuestión planteada en 1,1 sobre quién es Jesucristo, contesta a la pregunta desde la misión que Jesús llevará adelante. El título sotér (salvador) es un reconocimiento post-pascual de la comu­nidad, que Mt incluye como revelado ya desde la concepción del niño.[1]

5.2 El anuncio a José, varón justo

La elección de narrar el anuncio a José, varón justo, y no a María, puede es­tar dada por los destinatarios. Mt escribe a judíos piadosos, por lo tanto co­mienza su evangelio desde la figura que para él y sus lectores es prototípica: el varón justo, conocedor y cumplidor de la ley. Tanto Mt  como Lc ponen al comienzo de su evangelio una figura prototípica destinada a sus lectores: el varón justo, la mujer discípula.

a. José, de la familia de David

Mt 1,1-17 como ya quedó dicho, es una introducción a la macrounidad y a todo el evangelio. A la pregunta quién es Jesucristo, Mt responde desde los antepasa­dos: es hijo de David. Este título post-pascual, es, tanto para Mt como para la tra­dición cristiana, cumplimiento de la promesa mesiánica hecha a la dinastía davídica. Para probar que Jesús es el mesías prometido de la casa de David, uno de los recursos utilizados por Mt, es remontarnos en su genealo­gía.[2] Así, es forzoso que su padre, José, fuera de la familia de David.

Para cumplir esta profecía, y dado que José no engendró a Jesús, será necesario que lo reconozca como hijo. Y así lo hace, según el vers. 25, cuando le pone el nombre.

El hecho de que José, y por lo tanto Jesús, pertenecen a la familia de David, queda probado por la genealogía y por la palabras del ángel: José, hijo de Da­vid.

b. José, varón justo

Las referencias a ¨los justos¨ son numerosas en Mt. Estos son los que en el juicio serán llamados ¨benditos¨, y brillarán como el sol en el Reino del Padre (cf. 10,41; 13,17; 13,43.49; 23,29; 25,37.46). Así también es un tema importante el de la justicia. Justicia es, para Mt y el ámbito judío en el que se desenvuelve, la conformidad a la vo­luntad de Dios expresada en su ley.

Si José era un varón justo, el embarazo de su prometida era para él un pro­blema. El desposorio o compromiso, implicaba ya para los esposos todas las obligaciones del matrimonio aunque aún no hicieran vida en común. El caso del presunto adulterio de María encajaba perfectamente con Dt 22,20-27. Desde los hechos, y según estaba previsto en la ley, el embarazo de María sólo podía sig­nificar dos cosas: o que había cometido adulterio (Dt 22,20-24) o que había sido forzada a mantener relaciones contra su voluntad (Dt 22,25-27). Para re­solver el dilema de si era inocente o culpable, José, “que era un varón justo” podría haber recurrido a la ley y solicitar un juicio (cf. Nm 5). En cambio, había re­suelto “repudiarla en secreto”, o sea, en silencio, sin exponerla.

Este varón justo tiene la ley  “a su favor” digamos así, pero decide no acu­dir a ella.

El planteo de Mt parece paradójico: un varón justo que no recurre a la ley. Esta­mos en esta escena frente a uno de los puntos cruciales del evangelio de Mt: el cumplimiento de la ley  “sin que pase ni una i ni una tilde” (cf. 5,17), pero que lleva im­plícito, justamente, el poder ir más allá de la letra de la ley, para poder cumplir cabalmente con la intención de la ley.  Este es el modo de cumplirla realmente, o, dicho en el lenguaje de Mt, de realizar la justicia. Este pro­grama de acción quedará expuesto por boca de Jesús en el Sermón de la Montaña.

Para llegar a este cumplimiento de la intención de la ley, Dios interviene, por medio de un ángel en sueños, revelando a José lo que ocurre. Pero el vers. 19, anterior a la revelación del ángel, es significativo porque allí se nos dice que José era justo, pero que no iba a cumplir con la letra de la ley.

La intervención de Dios le aclara el camino a José, y permite que el autor nos hable del cumplimiento de la ley desde otra perspectiva: la realización de la profecía.

c. Se levantó José… para que se cumpliera la Escritura

Mt utiliza a lo largo de su evangelio, diversas fórmulas para introducir citas de la Escritura.En las 5 escenas de la macro unidad 1-2, la fórmula “para que se cumpliera” se utiliza sólo en las tres escenas donde aparece José.

Fuera de la macrounidad 1-2, Mt utiliza “para que se cumpliera”  para señalar las acciones de Jesús que cumplen la escritura (cf. 4,14; 12,17; 21,4; 26,56). Ocasionalmente, colaboran en este cumplimiento Juan Bautista (cf. 3,15) y los dos discípulos que van a buscar el burro (21,4).

Evidentemente, en la visión de Mt, Jesús es el justo por excelencia, es el que obra para que se cumpla la Escritura. A diferencia de otras expresiones,“para que se cumpliera” revelaría la intención de quien obra así, para que la Escritura se cumpla. Las escenas donde aparece más claramente esta intencionalidad de Jesús son la del bautismo (3,15 “conviene que así cumplamos…”), y la del prendimiento en Getsemaní (26,54 “¿sino cómo se cumpliría…?”). Jesús también, al igual que José, es llamado justo en el evangelio (27,19.24). O sea que en Mt, el varón justo, que obra en conformidad con la ley de Dios, obra con una intencionalidad, obra para que la escritura se cumpla.

La acción de otros personajes (Herodes por ej.) también llevan a un cumpli­miento de la Escritura, pero Mt no utiliza en esos casos la expresión “para que se cumpliera” . En la visión de Mt, la Escritura se cumplirá de cualquier modo, porque el plan de Dios es infalible, pero el varón justo, con su obediencia, colabora en su cumplimiento.

Como se puede observar en la estructura de las tres escenas, la reacción de José ante el mensaje del ángel es siempre un obrar. Aunque no sigan exactamente el mismo orden, en las tres escenas se dan estos elemen­tos:

Dios habla

José obra

La Escritura se cumple

Hay que notar que José no habla una sola vez. Sólo escucha y hace.

Nos encontramos entonces con una catequesis para estos judíos lectores de Ma­teo. También ellos se encontraban frente al dilema de cómo debían cumplir la ley, o, dicho de otro modo, como seguir siendo varones justos en su nueva con­dición. Mt les presenta la figura de José, el varón justo, que obra para que se cumpla la Escritura y el plan de Dios, porque no ha cumplido con la letra de la ley.

d. La profecía de Is 7,14

La cita no es utilizada en ningún otro texto del Nuevo Testamento. Tampoco po­dría interpretarse que la información que da Lc 1,27, diciendo que María era virgen, sea un eco de esta profecía, sino más bien es un dato de Lc para indi­car que el embarazo era humanamente imposible.

¿Qué texto cita Mt?

 

Se acepta que Mt cita la LXX, donde el hebreo almah ya había sido reemplazado por el griego “parthenos”, virgen. Además de esto, Mt agrega, probablemente, otras acomodaciones al texto. Por supuesto que no tenemos el texto que Mt tenía de­lante para citar, pero en las versiones de los LXX que conservamos, “le pondrán por nombre” está en singular. Así, se leería que la misma virgen sería la que “le pondría el nombre”. Por otro lado, el ángel le ha dicho a José que él será el encargado de ponerle el nombre (v.21). Pero Mt cita la profecía en plural. Entonces ¿quiénes le pondrán el nombre de Emmanuel?

La respuesta puede estar en el otro nombre del niño, el nombre que revela su misión: Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados. Si es así, entonces es su pueblo el que tendrá que ponerle el nombre, o sea, es su pueblo el que reco­nocerá en este niño al Emmanuel[3].

Así como ha hecho con el nombre Jesús, Mt explica etimológicamente el nombre Emanuel. Ambos nombres responden a la pregunta

¿Quién es Jesús?

– el que salva a su pueblo de sus pecados;

– el que es reconocido por su pueblo como Dios con nosotros: Emmanuel.

La inclusión de esta cita por parte de Mt refuerza el cumplimiento de la profe­cía mesiánica davídica, porque la profecía, dirigida a Ajaz, comenzaba diciendo “Oíd, casa de David…” (Is 7,13).

En Mateo, el nombre Emmanuel adquiere una sgnificación especial ya que “abre y cierra” el evangelio. Lo encontramos en esta perícopa, y luego vuelve a aparecer en el último versículo de su evangelio: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (28,20). Jesús es el Emmanuel, el Dios con nosotros, que sigue presente entre sus discípulos.

6. La intención de Mateo

Los elementos principales que surgen del análisis, podrían resumirse en:

Quién es Jesús

. Jesús es hijo de David, como queda probado por la genealogía.

. Jesús es el mesías prometido a la casa de David, como queda probado por el cumplimiento de Is 7,14.

. Jesús es Hijo de Dios porque fue engendrado por el Espíritu Santo.

. Jesús es “Dios con nosotros”, reconocido como tal por su pueblo.

. Jesús es el salvador de los pecados de su pueblo.

Cómo fue engendrado Jesús

. Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo y sin intervención de varón, pero su padre José prestó su colaboración  para incorporarlo en la dinastía davídica.

Además de responder a estas dos preguntas, Mt presenta a José como el prototipo del hombre justo, modelo para sus lectores judíos, porque escucha  obediente­mente la palabra de Dios y obra, prestando su colaboración, para que se cumpla la Escritura.

PARTE 2. ALGUNAS CONSIDERACIONES DESDE LA PRAGMALINGÜISTICA

1. La Pragmalingüística

Es la parte de la lingüística que se ocupa de los signos lingüísticos como elementos de comunicación.

Todo texto, y aún el texto bíblico, no es sino el elemento lingüístico cons­titutivo del acto de la comunicación, en un proceso comunicativo temáticamente orientado, que ejerce una función comunicativa reconocible.

Desde estas consideraciones, se puede analizar de qué manera la perícopa Mt 1,18-25 cumple esa función comunicativa.

2. La intención del texto

Acto locutivo o proposicional: es la expresión sobre un objeto. En el pre­sente trabajo, este aspecto quedó analizado mediante el método histórico-crítico. El “objeto” que el texto propone ha quedado expuesto en el punto 6.

Acto ilocutivo o prolacional: es el ejercicio del acto proposicional en la dirección que le da el sujeto de la locución. Aquí es donde cabe preguntarse: ¿cuál es la dirección que quiere darle a este texto el sujeto Mateo? Para responder a esta pregunta, debemos ubicar la perícopa en la obra de Mateo: un evangelio, o sea, una buena noticia para ser transmitida. ¿Y cuál es la buena noticia que Mateo quiere transmitir con esta perícopa?

Mt 1,18-25 como acto prolacional

 

a. Es un texto asertivo: el prolador manifiesta al destinatario una proposi­ción ( a la que el destinatario adhiere), que provoca una función cognosci­tiva. Con esto quiere inducirlo a un cambio de pensamiento, que finalmente lo lleve a una planificación del hacer.

Como todo el evangelio, esta perícopa tiene una proposición con función cog­noscitiva: en primer lugar revelar quién es Jesús y cómo fue engendrado. Esta proposición quiere provocar la adhesión vital a Jesús.

Junto con esta proposición principal, el método histórico-crítico reveló otra: cómo obra el hombre justo. Para esto propone la figura de José, y pro­pone también un nuevo conocimiento sobre el cumplimiento de la justicia: José no recurre a la ley, y sin embargo, su acción cumple la Escritura (cf. parte 1, 5.2.)

b. Es un texto directivo: el prolador quiere obtener del destinatario una ac­ción. Esta afirmación se puede extender a todo el evangelio, una de cuyas ca­racterísticas es que se trata de un anuncio vital, que llama a la conversión.

En el caso concreto de los destinatarios de Mateo, judeocristianos, la acción que se busca provocar es este nuevo modo de cumplir la ley, o, dicho con pa­labras de Mateo, de llevarla a la perfección. Evidentemente, una problemática propia de las comunidades judeocristianas fue cuál era el lugar que le cabía a la ley mosaica a partir de Jesucristo. Esta es una preocupación de todo el evangelio de Mateo, que aquí se resuelve no desde una discusión doctrinal, sino desde una propuesta práctica: José hizo como el ángel del Señor le había mandado (1,24).

3. Tensiones

 

La tensión nace cuando a la toma de posición de un grupo o de un individuo que interpreta la situación en un determinado sentido y con determinados sen­timientos, se opone el productor de un texto con una posición contraria.

Para los destinatarios judeocristianos de Mateo, esta perícopa crea una ten­sión, ya que es una toma de posición con respecto a dos puntos claves para la comunidad:

Quién es Jesús

Cómo se cumple la ley.

La pragmalingüística propone que toda hermeneútica debe tener en cuenta estas tensiones originales del texto. Una lectura hermeneútica puede ser conside­rada válida cuando refleja aquella tensión y respeta aquella intención. La tensión del texto se determina con los elementos exegéticos. La lectura de un texto antiguo referida a una situación nueva, sólo será legítima cuando esta nueva situación refleje, en esencia, las condiciones de la situación origi­nal, y por lo tanto, la lectura del texto creará una tensión análoga.

4. Hermeneútica

4.1. La prolación de este texto [4]

Es ahora cuando cabe preguntarse: ¿En qué nuevas situaciones la iglesia ha prolado este texto? ¿Qué efectos ha provocado esta prolación?

En este paso del análisis, es fundamental ver el lugar que el texto ha tenido y tiene en la liturgia y en la tradición. Además de estos dos lugares que se­ñala Simian-Yofre [5], yo indicaría también muy especialmente la cate­quesis.

Desde estos tres lugares, lo primero que hay que decir es que nos encontramos frente a un texto “desaprovechado”, cuya lectura no es frecuente. Esto se comprueba por igual en los tres ámbitos mencionados.

a. En la liturgia

Observando el ciclo “B”, he comparado cuántas veces se lee la perícopa de la anunciación a José, y cuántas, la de la anunciación a María. En la página siguiente se puede apreciar el resultado.

FECHA FIESTA LECTURA LECTURA LECTURA 
8 de diciemb Inmaculada Concepción Lc 1,16-38  
24 de diciemb Vigilia de Navidad Mt 1,18-24  
20 de diciemb Novena de Navidad Lc 1,26-38  
19 de marzo San José Mt 1,16-24 o Lc 2,41-51 
25 de marzo Anunciación a María Lc 1,26-38  
1ro. de mayo San José Obrero Jn 6,22-29 
22 de agosto María Reina Lc 1,26-38  
7 de octubre N.Sra. del Rosario Lc 1,26-38  

El cuadro es más que elocuente: frente a 5 oportunidades en que se proclama la anunciación a María, sólo en dos ocasiones ocurre lo mismo con la anunciación a José. Y estas dos pueden quedar reducidas a una sola, en caso de elegir para la fiesta de San José el texto de Lc 2,41-51. Por otro lado, siendo la fiesta de San José Obrero de memoria libre, no tiene lectura propia, sino que se continúa la correspondiente al ciclo.

b. En la tradición

Un elemento fundamental en la tradición, con una honda repercusión en la vida de los fieles, es el rezo del Rosario. En esta oración tradicional, los mis­terios gozosos de la vida del Señor son presentados desde las escenas del evangelio de San Lucas. Concretamente, el primer misterio es la anunciación del ángel a María. En esta práctica del pueblo de Dios no hay ninguna refe­rencia a la anunciación a José.

Otras prácticas de la devoción del pueblo de Dios corroboran esto: el rezo del Angelus, las representaciones de los pesebres vivientes, etc.

Las letanías a San José también nos brindan algunos elementos de análisis. De las advocaciones con que se lo invoca, tiene aún hoy un papel importante la de “Patrono de la santa muerte”. En general, la piedad popular le reconoce también un papel importante como “custodio” de la Sagrada Familia. De un modo tangencial, aparece aquí el reconocimiento de José como alguien que cumplió la voluntad de Dios, custodiando a María y a Jesús Niño. Pero no hay en esta devo­ción una referencia al cumplimiento de la Escritura, que es una de las inten­ciones de la perícopa. Inclusive, el término ”varón justo”  ha sido reemplazado en la devoción popular por el de “santo varón”, perdiéndose todo el sentido de la justicia como cumplimiento de la voluntad de Dios, un tema central en Mateo.

Basta también contemplar nuestros templos, para ver que el arte religioso se ha ocupado muchas veces de la anunciación a María (Fra Angélico, Filippo Li­ppi, Leonardo da Vinci, Gentileschi, por nombrar sólo algunos), y ha dejado casi en el olvido el anuncio a José.

 

c. En la catequesis

La situación es similar a la ya descripta. Tomo como muestra el catecismo “Felices los que creen”, de la Conferencia Episcopal Argentina. Este breve manual, publicado en 1971, ha sido durante varios años en nuestra iglesia ar­gentina material habitual en la catequesis de adultos. Al tratar sobre el na­cimiento de Jesús presenta Lc 2,1-20. En el tema “La Virgen María y los San­tos nos acompañan”, se transcribe Lc 1,26-55. Es de notar también que la ma­yoría de los textos bíblicos sólo son citados; este es uno de los pocos que además se transcribe. [6]

4.2. Nuevas situaciones en el proceso de comunicación

 

La “desventaja” que esta perícopa de la anunciación a José, ha tenido a lo largo de 20 siglos de vida de iglesia, frente a la escena de la anunciación a María, obliga a pensar si esto fue así porque no existieron nuevas situacio­nes que recrearan la tensión del texto original. Sin embargo, las dos propo­siciones que el texto presenta son siempre actuales:

Quién es Jesucristo y cómo fue engendrado

Cómo se cumple la Escritura = voluntad de Dios.

Más bien, los motivos por los cuales esta perícopa no ha sido frecuentemente proclamada, se deben a cuestiones externas a la misma.

Un primer motivo pueden haber sido las controversias cristológicas, que deri­varon en los dogmas marianos. En este sentido, la perícopa presenta una difi­cultad ya que el vers.  25 afirma “y no la conocíó hasta que ella dio a luz un hijo…”. En nuestras traducciones y nuestro modo de hablar, no la conoció hasta el parto, deja abierta la posibilidad de que después sí. El versículo asi solo, puede generar controversia con respecto a la virginidad de María antes, durante y después del parto.

Otro motivo fue el escaso acceso a la Sagrada Escritura que el pueblo de Dios tuvo hasta hace pocas décadas. En reemplazo de la Sagrada Escritura, este va­cío fue llenado con las Historias Sagradas, y aún con los datos de los apó­crifos, que pintan a José como un señor mayor ( para “custodiar” mejor aún la virginidad de María), y que murió rodeado de María y Jesús antes de que éste iniciara su vida pública.

Sin dejar de reconocer, por supuesto, el lugar privilegiado de la Santísima Virgen en el plan de salvación, es de observar de qué manera la insistencia por enseñar la doctrina sobre María dejó muchas veces en un papel demasiado secundario a su esposo.

4.3. La proclamación de este texto hoy

Desde mi experiencia como catequista, estimo que esta perícopa no ha perdido nada de su fuerza original, y que existen hoy tensiones similares a las que llevaron a Mateo a proponer este texto a su comunidad.

a. Quién es Jesús

Esta pregunta es siempre actual. Y si volvemos a detenernos en los aspectos específicos que Mateo propone (parte 1, nro. 6), constatamos la necesidad ur­gente de seguir proclamando esta perícopa. Justamente, al presentar a Jesús, entre otros aspectos,  como hijo de David y cumplidor de las promesas mesiá­nicas, Mateo propone a sus destinatarios conocer a Jesús desde la tradición judía.

Hoy, el pueblo de Dios tiene lamentablemente una gran ignorancia sobre las raíces judías de nuestra fe. Y muchas veces esa ignorancia va acompañada de prejuicios y rechazo. Proponer a Jesús como descendiente de Davida , hoy sig­nifica proponer una lectura más integral del plan de Dios, un plan que no co­menzó con el nacimiento de Jesús sino que Dios había venido haciendo con su pueblo desde hacía siglos.

b. Cómo cumplir la Escritura = la voluntad de Dios

En la Parte 1, nro. 5.2 quedó expuesto cómo José, el hombre justo, colabora en el cumplimiento de la Escritura, porque no recurre a las posibilidades que le brinda la ley. O sea, se trata de poder ir más allá de la letra de la ley, para obrar desde el amor. Y esta también es una cuestión siempre actual. Todo cristiano está llamado no a un simple cumplimiento externo, de la letra, sino a una adhesión de corazón a la voluntad de Dios. Este es un hermoso tema, tanto para la meditación como para la catequesis, y esta perícopa podría ser proclamada para dar esta enseñanza.

Conclusiones

 

 

Nos hallamos frente a una perícopa cargada de sentido, con un mensaje salví­fico siempre actual. Pero, lamentablemente, se trata de un texto desaprove­chado. Haría falta “equilibrar” la difusión que ha tenido la anunciación a María (obviamente sin perder de vista su papel privilegiado en el plan salví­fico), con una adecuada catequesis sobre esta perícopa. La misma tiene propo­siciones muy concretas para el cristiano de hoy.

También es necesaria una adecuada catequesis bíblica que rescate el valor de la figura de San José, tan desdibujada desde algunas devociones y cierta ico­nografía.

Esta reflexión ayudaría a descubrir mejor toda la hondura de José, un hombre justo que escucha la Palabra de Dios sin poner resistencia (siempre en sueños), y que, una vez escuchada la Palabra, obra, actúa y colabora para que la Escritura (el plan de Dios) se cumpla.

Como iglesia, invocamos a San José en su advocación de “patrono de la buena muerte”, pidiéndole nos asista para morir bien. La reflexión sobre estos pasajes de la Escritura, nos motiva a invocarlo para vivir bien, en conformidad con el plan de Dios. Así responderemos a lo que la Palabra nos propone, presentándonos a José, el hombre justo, y diciéndonos “levántate y ponte en camino”.

Lic. María Gloria Ladislao

Material preparado para el seminario de licenciatura, Facultad de Teología, UCA, Buenos Aires.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

FUENTES BIBLIOGRAFICAS

 

 

AA.VV., Biblia de Jerusalén. Ed. Desclée de Brouwer, Madrid, 1967.

Friberg, T. y B., Analytical Greek New Testament. Silver Mountain Software, Texas, 1994.

Kraft R., Septuagint Old Testament. CATSS – University of Pennsylvania, Pennsylvania, 1991.

 

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

 

AA.VV., Historia del Arte. Ed. Salvat, Barcelona, 1994.

Brown, R., Cristo llega en Adviento. Ed. San Pablo, Bs.As.,1994.

Conferencia Episcopal Argentina, Felices los que creen. Compendio Popular de nuestra fe católica. Ed. Librería Catequística, Bs.As., 1971.

Perrot, Ch., Los relatos de la infancia de Jesús. Ed. Verbo Divino, Estella, 1985.

Simian-Yofre H., Introduzione alla metodologia esegetica, Ed. Pontificio Istituto Biblico, Roma, 1993.

Stenger, W., Los métodos de la exégesis bíblica, Ed. Herder, Barcelona, 1990.


[1]El evangelista utiliza el anuncio en sueños dos veces más en esta macrounidad, y las dos veces, a los magos y a José, para indicar un camino distinto al al que los personajes estaban dispuestos a emprender. Luego, al final del evangelio, vuelve a aparecer un sueño a  la mujer de Pilato, en relación a Jesús nombrado como “un justo” (27,19).

[2] El otro recurso será la cita de la Escritura, ver más adelante apartado d.

[3] ver el desarrollo de este aspecto en Brown, R. Cristo llega en Adviento. Ed. San  Pablo, Bs.As., (1994)

[4] Si bien la pragmalingüística prefiere la palabra prolación para referirse a cada nueva “puesta en acto” del texto, a lo largo de esta parte utilizaré indistintamente prolación y proclamación. Si bien técnicamente podría decirse que no son exactamente lo mismo, sí lo son a los fines de este estudio, que se interesa con ver qué ocurrió y qué ocurre cuando la iglesia “pone en acto” este texto.

[5] Simian-Yofre, H. Introduzione alla Metodologia Esegetica, pg.94. Ed. Pontificio Istituto Bíblico, Roma, (1993)

[6] Conferencia Episcopal Argentina, Felices los que creen. Compendio popular de nuestra fe católica. Librería Catequística, Bs.As., 1971.

 

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