Una luz en el barrio

ENCUENTRO BÍBLICO DE ADVIENTO: UNA LUZ EN EL BARRIO

 

PARTIMOS DE LA VIDA

 

En los días previos a la Navidad se renuevan las buenas expectativas  y los buenos deseos. ¿Qué  imágenes y sonidos de nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro país concretan esos buenos deseos?

 

LECTURA: QUÉ DICE EL TEXTO

 

Proclamamos Is. 62

 

62 1 Por amor a Sión no me callaré, por amor a Jerusalén no descansaré,

 hasta que irrumpa su justicia como una luz radiante

y su salvación, como una antorcha encendida.

 2 Las naciones contemplarán tu justicia

y todos los reyes verán tu gloria;

y tú serás llamada con un nombre nuevo,

puesto por la boca del Señor.

3 Serás una espléndida corona en la mano del Señor,

una diadema real en las palmas de tu Dios.

 4 No te dirán más “¡Abandonada!”, ni dirán más a tu tierra “¡Devastada!”,

 sino que te llamarán “Mi deleite”,

 y a tu tierra “Desposada”.

 Porque el Señor pone en ti su deleite

 y tu tierra tendrá un esposo.

 5 Como un joven se casa con una virgen,

 así te desposará el que te reconstruye;

 y como la esposa es la alegría de su esposo,

 así serás tú la alegría de tu Dios. 6 Sobre tus murallas, Jerusalén,

6 yo he apostado centinelas:

 que nunca se queden callados,

 ni de día ni de noche.

 Ustedes, los que hacen que el Señor se acuerde,

no se tomen descanso,

7 ni lo dejen descansar a él

 hasta que restablezca a Jerusalén

 y la convierta en motivo de alabanza sobre la tierra.

 8 El Señor lo juró por su mano derecha

y por su brazo poderoso:

“Nunca más daré tu trigo

 como alimento a tus enemigos,

 ni los extranjeros beberán el vino nuevo

 por el que tú has trabajado.

9 Los que lo cosechen lo comerán,

 y alabarán al Señor;

 los que lo vendimien lo beberán

 en mis atrios sagrados”.

 10 ¡Pasen, pasen por las puertas,

 preparen el camino del pueblo,

 terraplenen el sendero,

 límpienlo de piedras,

 levanten un estandarte ante los pueblos!

 11 Esto es lo que el Señor hace oír

 hasta el extremo de la tierra:

“Digan a la hija de Sión:

 Ahí llega tu Salvador;

 el premio de su victoria lo acompaña

 y su recompensa lo precede.

 12 A ellos se los llamará ‘Pueblo santo’,

 ‘Redimidos por el Señor’;

y a ti te llamarán ‘Buscada’,

 ‘Ciudad no abandonada’”.

 

* Compartimos espontáneamente nuestras impresiones y sensaciones frente al texto bíblico.

* Enumeramos todas las imágenes y símbolos con los cuales el profeta hace el anuncio a la ciudad.

* ¿Qué nos evocan esas imágenes y símbolos? Tanto desde nuestra experiencia personal como también en relación a otras citas bíblicas.

* Podemos conocer la situación por la que atravesaba la ciudad leyendo el subsidio adjunto. Reflexionamos sobre el sentido que tenía el anuncio para aquellos primeros destinatarios, habitantes de la ciudad.

 

MEDITACIÓN: QUÉ NOS DICE EL TEXTO

 

* Miramos nuevamente nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro país, con sus buenas expectativas y sus buenos deseos.

* ¿Qué buena noticia tiene este anuncio del profeta para nuestra realidad de hoy?

* ¿Qué sentido tiene para nosotros que la Iglesia nos proponga leer
Is. 62 el día de Navidad?

 

ORACIÓN Y COMPROMISO:
QUÉ LE DECIMOS A DIOS Y A LOS HERMANOS Y HERMANAS

 

Renovados en nuestro compromiso profético, actualizamos, con imágenes y sonidos concretos,  el anuncio para nuestra realidad.


Por amor a Sión no callaré…  Por amor a  Villa Urquiza no callaré…
                                                                    Por amor a los argentinos no callaré…

 

SUBSIDIO: TRANSFORMAR LA NOSTALGIA EN ESPERANZA

 

 

 

En el 587 a.C. Jerusalén fue destruida por el ejército de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Gran parte del pueblo fue llevada al exilio, y tanto para los que fueron llevados como para los que pudieron permanecer en la tierra, comenzó un terrible cautiverio.

Después del decreto de Ciro en el 538 a.C., muchos de los exiliados volvieron a la ciudad de Jerusalén de donde sus padres y abuelos habían sido desterrados, hacía más de 50 años. Pero ahora, de vuelta en la tierra, se dan cuenta que la situación no es como se las habían contado: todo estaba para ser reconstruido y había muchos que se aprovechaban de los otros para enriquecerse. ¿Qué hacer?

Los discípulos/as de Isaías concluyen: Es necesario que la justicia vuelva a reinar en Jerusalén. Si en el pasado las cosas fueron buenas, ahora también pueden mejorar. Si en el pasado Dios estuvo presente, también hoy camina con nosotros.

 

Ternura en la Biblia, C.Mesters y otros, Ed. C.B.Ecuménico

 

 

SOBRE LAS FIESTAS CON LUZ:

NAVIDAD Y JANUCÁ

 

LA LUZ

El simbolismo de la luz siempre es positivo. Remite al intelecto y a la bondad, caracteriza al espíritu y proviene de lo alto. La luz simboliza la emanación de fuerza y energía, al mismo tiempo que atrae y convoca.

El profeta Isaías recurre al simbolismo de la luz en varios textos mesiánicos. Se puede ver por ej. los caps. 9, 60 y 62.

Estas profecías se realizan en plenitud en Jesús de Nazaret. Mateo las cita al principio del ministerio de Jesús (Mt 4,15ss). Para Lucas 1,78 Jesús es la luz de lo alto que ilumina a aquellos que están en las tinieblas. El evangelio de Juan insistirá constantemente sobre el tema: “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8,12). La 1ª. carta de Juan 1,5 dice: “Dios es luz, y en El no hay tinieblas”. La luz y la vida son la misma cosa. Estar en la luz supone que amamos a nuestro prójimo (1ª. Jn 2,9-11).

Las luces en Navidad

En el hemisferio norte, los días de Navidad corresponden con las noches más largas del año.

“En el siglo IV aparece la fiesta de la manifestación del Señor. Esta fiesta no pretende celebrar un aniversario exacto. Parece ser que originalmente se buscó suplantar una fiesta pagana muy popular en el imperio, la fiesta del Nacimiento del Sol Invicto, que celebra el solsticio de invierno.

¿Qué es esto? El 25 de diciembre es el día en que el sol alcanza su punto de máxima distancia respecto a la tierra, comenzando su camino de regreso. Dada la importancia de la luz, el pueblo celebraba gozosamente el triunfo de la luz, de la fuente de luz, sobre las tinieblas. La luz viene hacia nosotros:

Un silencio profundo lo envolvía todo y, al mediar la noche en su carrera, tu palabra omnipotente, Señor, vino desde el trono real de los cielos. (Antífona del 2do. domingo después de Navidad, Sab 18,14-15)”

(Pablo Argárate, La Iglesia celebra a Jesucristo, Ed. San Pablo)

La fiesta de las luces en el judaísmo

Durante el mes de diciembre, también la comunidad judía celebra una importante fiesta donde el símbolo predominante es la luz: es la fiesta de las luminarias, o Janucá (que en hebreo significa reinauguración), fiesta de la Dedicación del Templo. Esta fiesta recuerda los siguientes sucesos:

El Templo de Jerusalén había sido ocupado por las tropas griegas y dedicado al dios Zeus. En el año 164 a.C., los judíos liderados por la familia de los Macabeos, recuperaron el templo y volvieron a consagrarlo a Dios. En esa ocasión, encontraron en el templo una lámpara de aceite consagrado que no había sido profanada por los invasores; encendieron esa lámpara y, el aceite que debía haberse consumido en  sólo un día de iluminación, no se extinguió durante ocho días. (1 Macabeos 4,36-58;  2 Macabeos 1,18-36).

Por eso, la fiesta de Janucá se extiende durante ocho días, y se enciende un candelabro de ocho luces recordando este suceso. En este año 2010, la fiesta de Janucá comenzará la noche del miércoles 1° de diciembre.

El evangelio de Juan sitúa durante la fiesta de las luces una parte de la  predicación de Jesús en Jerusalén (Jn 10,22).

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