Instrumentos musicales

Destellos Cotidianos  Lunes 28 de mayo de 2012

LOS INSTRUMENTOS MUSICALES

Un instrumento musical es un objeto compuesto por la combinación de uno o más sistemas resonantes y los medios para su vibración, construido con el fin de reproducir sonido en uno o más tonos que puedan ser combinados por un intérprete para producir música. Al final, cualquier cosa que produzca sonido puede servir de instrumento musical, pero la expresión se reserva, generalmente, a aquellos objetos que tienen ese propósito específico.

Entre los instrumentos más antiguos se encuentran las flautas de hueso o caña, y los diversos tipos de instrumentos de percusión, desde palillos hasta tamboriles.

En todas las civilizaciones se observa la presencia de la música en los rituales religiosos.

LA CÍTARA
Es un instrumento de cuerdas con caja de resonancia (por eso podemos equipararlo a la guitarra). Otros instrumentos de cuerda usados en la antigüedad son el arpa y la lira.
David se destacó como poeta y  músico, y con su arte acompañó, como un bálsamo, los malos momentos del rey Saúl, brindándole bienestar: 1 Sam 16, 14-23.
A David se le atribuyen muchos salmos, y otros tantos a Asaf, cantor de Jerusalén. En el vers. 1 de varios salmos se indican sus nombres, y también los instrumentos que deben ser usados:

Salmo 55  “Del maestro de coro.  Para instrumentos de cuerda. Poema. De David.”

A los cantores y citaristas se les reconoce el don de profecía.
1 David y los jefes del ejército separaron para el servicio del culto a los hijos de Asaf, de Hemán y de Iedutún, los cuales profetizaban, acompañándose con cítaras, arpas y címbalos. La lista de los encargados de este servicio es la siguiente:
2 De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarelá, hijos de Asaf. Estos estaban bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba conforme a las órdenes del rey.
3 De Iedutún: los hijos de Iedutún, a saber, Guedalías, Serí, Isaías, Jasabías, Matitías y Simei: seis en total. Estos estaban bajo la dirección de su padre Iedutún, el cual profetizaba al son de la cítara para celebrar y alabar al Señor. (1 Crón 25).

Otras citas sobre el uso de la cítara en la liturgia:

Neh 12,27: Los levitas, encargados del canto y la música en el templo

27 Cuando se dedicaron las murallas de Jerusalén, se fue a buscar a los levitas de todos los sitios donde vivían para llevarlos a Jerusalén, a fin de celebrar alegremente esa dedicación, con cantos de acción de gracias y con música de címbalos, arpas y cítaras. 28 Los cantores, hijos de Leví, se reunieron de la región cercana a Jerusalén, de los pueblos de los Netofatitas, 29 de Bet Guilgal, de los campos de Gueba y de Azmávet; porque los cantores se habían construido pueblos alrededor de Jerusalén. 30 Los sacerdotes y los levitas se purificaron, y luego purificaron al pueblo, las puertas y las murallas.

1 Mac 4,54 52 El día veinticinco del noveno mes, llamado Quisleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al despuntar el alba 53 y ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido. 54 Este fue dedicado con cantos, cítaras, arpas y címbalos, justamente en el mismo mes y en el mismo día en que los paganos lo habían profanado.

.

La cítara aparece usada tanto en salmos de súplica como en himnos de alabanza.
Salmos de súplica 54 y 55.
Himnos de alabanza: Salmo 81 y Salmo 150 donde aparecen varios instrumentos. La exhortación inicial es con la palabra ALELUIA que significa “alabemos a Yavé”.

NUEVO TESTAMENTO

En el Nuevo Testamento, la cítara va unida únicamente a la alabanza que los redimidos entonan delante de Dios. “La cítara representa la gozosa alabanza de los que viven en presencia de Dios ” (Luis Rivas).

7 El Cordero vino y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono. 8 Cuando tomó el libro, los cuatro Seres Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero. Cada uno tenía una cítara, y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los Santos, 9 y cantaban un canto nuevo. (Ap 5)

1 Después vi al Cordero que estaba de pie sobre el monte Sión, acompañado de ciento cuarenta y cuatro mil elegidos, que tenían escrito en la frente el nombre del Cordero y de su Padre. 2 Oí entonces una voz que venía del cielo, semejante al estrépito de un torrente y al ruido de un fuerte trueno, y esa voz era como un concierto de arpas: 3 los elegidos cantaban un canto nuevo delante del trono de Dios, y delante de los cuatro Seres Vivientes y de los Ancianos. Y nadie podía aprender este himno, sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra. (Ap 14)

Los que habían vencido a la Bestia, a su imagen y la cifra de su nombre, estaban de pie sobre el mar, teniendo en sus manos grandes cítaras, 3 y cantaban el canto de Moisés, el servidor de Dios, y el canto del Cordero, diciendo:
«¡Grandes y admirables son tus obras,
Señor, Dios todopoderoso;
justos y verdaderos son tus caminos,
Rey de los pueblos!
¿Quién dejará de temerte, Señor,
quién no alabará tu Nombre?
4 Sólo tú eres santo,
y todas las naciones vendrán a adorarte,
porque se ha manifestado la justicia de tus actos». (Ap 15)

Sobre el uso de instrumentos folklóricos en la música litúrgica. Documento del Concilio Vaticano II sobre la Sagrada Liturgia “Sacrosantum Concilium”

Como en ciertas regiones, principalmente en las misiones, hay pueblos con tradición musical propia que tiene mucha importancia en su vida religiosa  y social, dése a esta música la debida estima y el lugar correspondiente no sólo al formar su sentido religioso, sino también al acomodar el culto a su idiosincracia (…). Por esta razón, en la formación musical de los misioneros, procúrese cuidadosamente que, dentro de lo posible, puedan promover la música tradicional de su pueblo, tanto en las escuelas como en las acciones sagradas.

Miriam y las mujeres cantoras

 

La primera vez que la Biblia menciona un instrumento de música es en ocasión del cántico de victoria con el cual el pueblo celebra su liberación, después del cruce del Mar Rojo:

Cuando la caballería del Faraón, con sus carros y sus guerreros, entró en medio del mar, el Señor hizo que las aguas se volvieran contra ellos; los israelitas, en cambio, cruzaron el mar como si fuera tierra firme.

Entonces Miriam, la profetisa, que era hermana de Aarón, tomó en sus manos un tamboril, y todas las mujeres iban detrás de ella, con tamboriles y formando coros de baile. Y Miriam repetía:

“Canten al Señor, que se ha cubierto de gloria:

él hundió en el mar los caballos y los carros”. (Ex 15,19-21)

Estos cantos de victoria se denominan epinicios (del griego epi: sobre y niké: victoria). En ellos se exalta y celebra al vencedor, en este caso Yavé, que libra al pueblo de los peligros.

El salterio

La formación del Salterio

La palabra “Salmo” proviene de un verbo griego que significa “tocar un instrumento de cuerdas”, y se utilizó originariamente para designar los cantos acompañados por ese instrumento. Este último se llamaba “Salterio”, pero más tarde el nombre perdió su significación original y comenzó a ser empleado como sinónimo de LIBRO DE LOS SALMOS. Una tradición judía –que luego tuvo amplia difusión en la Iglesia– atribuye a David la mayor parte de los Salmos. Esta atribución se funda en el testimonio de los Libros históricos del Antiguo Testamento, que aluden repetidamente al genio musical y poético de David (1 Sam. 16. 16-19, 23; 2 Sam. 1. 17-27; 23. 1). (Fuente: El Libro del Pueblo de Dios)

Entre los instrumentos de cuerda nombrados en la Biblia tenemos el arpa y la cítara. Aparecen también en el Apocalipsis, cuando los redimidos entonan un cántico delante del trono de Dios: Ap 5,8; 14,1-3

SALMO 150

La palabra Aleluya es una expresión hebrea formada por Hallel: alabanza y Ya: abreviatura del nombre Yavé. Su significado es “¡Alabemos a Yavé!”

1 ¡Aleluya!

Alaben a Dios en su Santuario,

alábenlo en su poderoso firmamento;

2 Alábenlo por sus grandes proezas,

alábenlo por su inmensa grandeza,

3 Alábenlo con toques de trompeta,

alábenlo con el arpa y la cítara;

4 alábenlo con tambores y danzas,

alábenlo con laudes y flautas.

5 Alábenlo con platillos sonoros,

alábenlo con platillos vibrantes,

6 ¡Que todos los seres vivientes

alaben al Señor!

¡Aleluya!

Jesús, el profeta que toca la flauta para que bailemos

28 Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan, y sin embargo, el más pequeño en el Reino de Dios es más grande que él. 29 Todo el pueblo que lo escuchaba, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, recibiendo el bautismo de Juan. 30 Pero los fariseos y los doctores de la Ley, al no hacerse bautizar por él, frustraron el designio de Dios para con ellos.

Reproche de Jesús a sus compatriotas

31 ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? 32 Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos:

“¡Les tocamos la flauta,

y ustedes no bailaron!

¡Entonamos cantos fúnebres,

y no lloraron!”.

33 Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: “¡Ha perdido la cabeza!”. 34 Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!”. (Lc 7,28-33)

“Jesús, el bon vivant, lanzó una llamada de arrepentimiento muy distinta a la de Juan. Sen­tando a su mesa también a los recaudadores de impuestos y a los pecadores, los parias de la sociedad judía en el aspecto religioso, Jesús ofreció un fácil y alegre camino de entrada en el Reino de Dios que él proclamaba. Pero, en un arrebato de puritanismo, “esta generación” se dijo que no era posible que ningún santo profeta enviado por Dios adoptase un estilo de vida tan libre y dado al placer, ni que se codease con la moralla religiosa ofreciendo seguri­dades sobre el perdón de Dios sin exigir el debido proceso de reinserción en la sociedad religiosa judía. Si ese Jesús era un comilón y un borracho ¿cómo podía ser un verdadero profeta y reformador? Así, “esta generación” rechaza las llamadas al arrepentimiento de un Juan demasiado ascé­tico y de un Jesús demasiado alegre.” (John Meier, Un judío marginal, Tomo I, Ed. Verbo Divino)

 

Destellos Cotidianos, Lunes 2 de diciembre de 2013

 

LA TROMPETA,

una llamada que nos despierta

 

La historia de la trompeta se remonta a los orígenes de la historia de la humanidad. Casi tan antiguas como la flauta, que se repunta como el instrumento más antiguo y generalizado, debieron ser la trompeta y la corneta, derivadas del cuerno de buey (en Israel, cuerno de carnero) que aún puede servir como trompa de caza. Por tanto, las primeras trompetas fueron fabricadas con cuernos de animales cocidos, cañas de bambú, tubos vegetales ahuecados o caracoles y eran empleadas por los hombres primitivos para diversas cuestiones como eran los entierros, rituales para ahuyentar a los malos espíritus, para la caza o transmitir señales.

Con el descubrimiento de los metales comienza una nueva etapa para el desarrollo de los instrumentos de viento ya que el bronce es un material adecuado para su construcción mejorando su sonoridad y brillantez. Las primitivas trompetas carecían de boquilla y se usaban a modo de altavoz, gritando en su interior para deformar aumentando o distorsionando la voz del ejecutante.

 

Destellos0212tromLa trompeta tuvo dos usos: como instrumento musical o como señal de anuncio o alarma.

 

En la Biblia

 

* Como instrumento musical

 

4 Aclame al Señor toda la tierra,

prorrumpan en cantos jubilosos.

5 Canten al Señor con el arpa

y al son de instrumentos musicales;

6 con clarines y sonidos de trompeta

aclamen al Señor, que es Rey. Salmo 98

 

1 ¡Aleluya!

Alaben a Dios en su Santuario,

alábenlo en su poderoso firmamento;

2 Alábenlo por sus grandes proezas,

alábenlo por su inmensa grandeza,

3 Alábenlo con toques de trompeta,

alábenlo con el arpa y la cítara;

4 alábenlo con tambores y danzas,

alábenlo con laudes y flautas.

5 Alábenlo con platillos sonoros,

alábenlo con platillos vibrantes,

6 ¡Que todos los seres vivientes

alaben al Señor!

¡Aleluya! Salmo 150

 

* Convocar con el sonido de trompeta

 

Los sacerdotes hacían sonar las trompetas como señal para convocar al pueblo en distintas celebraciones.

 

1 El Señor dijo a Moisés: 2 Manda hacer dos trompetas de plata, forjadas a martillo. Ellas te servirán para convocar a la comunidad y para movilizar las divisiones. 3 Cuando se hagan sonar las dos trompetas, toda la comunidad se reunirá delante de ti, a la entrada de la Carpa del Encuentro. 4 Pero si tocan una sola, se reunirán contigo los jefes, es decir, los capitanes de los regimientos de Israel. 5 Cuando ustedes den un toque de trompeta acompañado de una aclamación, se pondrán en movimiento las divisiones acampadas al este; 6 y al segundo toque de trompeta, realizado de la misma manera, lo harán las divisiones acampadas al sur. Así, el toque de trompetas acompañado de una aclamación, los hará avanzar, 7 mientras que para reunir a la comunidad se tocarán las trompetas sin proferir ninguna aclamación. 8 Las trompetas las tocarán los hijos de Aarón, los sacerdotes. Este será para ustedes y para sus descendientes un decreto irrevocable, a lo largo de las generaciones.

9 Cuando ustedes, en su propia tierra, tengan que combatir contra un enemigo que venga a atacarlos, deberán tocar las trompetas profiriendo aclamaciones, y el Señor, su Dios, se acordará de ustedes, y se verán libres de sus enemigos. 10 En las grandes ocasiones, en las fiestas y en los días de luna nueva, tocarán las trompetas sobre sus holocaustos y sus sacrificios de comunión; y este será para ustedes un memorial delante de su Dios. Yo soy el Señor, su Dios. Núm 10

 

El uso de trompetas se destaca en las formaciones militares y los gritos de guerra. Entre otros textos, se destaca la toma de Jericó:

 

10 Pero Josué dio esta orden al pueblo: “No lancen ningún grito de guerra ni dejen oír sus voces; que no salga de la boca de ustedes ninguna palabra, hasta que yo les diga: ‘¡Griten!’. Sólo entonces gritarán”. 11 Así hizo que el Arca del Señor diera una vuelta alrededor de la ciudad, formando un círculo en torno a ella. Luego volvieron otra vez al campamento, y allí pasaron la noche.

12 A la mañana siguiente, Josué se levantó de madrugada y los sacerdotes tomaron el Arca del Señor. 13 Los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno delante del Arca del Señor, avanzaban sin dejar de tocar las trompetas; los guerreros marchaban delante de ellos, y la retaguardia iba detrás del Arca del Señor. En ningún momento se dejó de tocar las trompetas. 14 Así dieron la vuelta alrededor de la ciudad el segundo día, y después regresaron al campamento. Esto mismo se hizo durante seis días.

15 El séptimo día se levantaron al despuntar el alba y dieron siete vueltas alrededor de la ciudad, de la manera acostumbrada: sólo ese día dieron siete vueltas alrededor de la ciudad. 16 Al dar la séptima vuelta, los sacerdotes tocaron con más fuerza las trompetas, y Josué dijo al pueblo: “Lancen el grito de guerra, porque el Señor les entrega la ciudad. Josué 6

 

 

El cuerno de carnero: shofar

 

Aún hoy, el cuerno de carnero se hace sonar para indicar el Año Nuevo judío (Lev 23,24). También hay textos bíblicos que indican que al sonido de la trompeta llega el día del juicio, “el Día del Señor”:

 

14 ¡Está cerca el gran Día del Señor!

¡Está cerca y llega rápidamente!

¡Qué amargo es el clamor del Día del Señor!

¡Hasta el valeroso lanza un grito estridente!

15 ¡Día de ira será aquel día,

día de angustia y aflicción,

día de ruina y desolación,

día de tinieblas y oscuridad,

día nublado y de sombríos nubarrones,

16 día de sonidos de trompeta

y de gritos de guerra

contra las ciudades fortificadas

y contra las almenas elevadas!  Sofonías cap. 1

 

Uniendo estos dos sentidos – año nuevo, día de juicio – el sonido del shofar adquiere el sentido simbólico de un toque de atención. El día de año nuevo es también la ocasión de meditar sobre la responsabilidad personal sobre las propias acciones. Ante la inminencia del juicio divino sobre los frutos del libre albedrío, el ser humano invoca clemencia y ruega:

“Inscríbenos en el libro de la vida, de la redención y la salvación.”

 

El año del jubileo

 

Hay un año que se destaca entre otros, y es el año del jubileo:

8 Deberás contar siete semanas de años –siete veces siete años– de manera que el período de las siete semanas de años sume un total de cuarenta y nueve años. 9 Entonces harás resonar un fuerte toque de trompeta: el día diez del séptimo mes –el día de la Expiación– ustedes harán sonar la trompeta en todo el país. 10 Así santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: cada uno recobrará su propiedad y regresará a su familia. 11 Este quincuagésimo año será para ustedes un jubileo: no sembrarán ni segarán lo que vuelva a brotar de la última cosecha, ni vendimiarán la viña que haya quedado sin podar; 12 porque es un jubileo, será sagrado para ustedes. Sólo podrán comer lo que el campo produzca por sí mismo.

1 3 En este año jubilar cada uno de ustedes regresará a su propiedad. 14 Cuando vendas o compres algo a tu compatriota, no se defrauden unos a otros. 15 Al comprar, tendrás en cuenta el número de años transcurridos desde el jubileo; y al vender, tu compatriota tendrá en cuenta el número de los años productivos: 16 cuanto mayor sea el número de años, mayor será el precio que pagarás; y cuanto menor sea el número de años, menor será ese precio, porque lo que él te vende es un determinado número de cosechas. 17 No se defrauden unos a otros, y teman a su Dios, porque yo soy el Señor, su Dios.

18 Observen mis preceptos y cumplan fielmente mis leyes; así vivirán seguros en esta tierra. 19 La tierra dará sus frutos, ustedes comerán hasta quedar saciados y vivirán seguros en ella.  Lev 25

 

Este jubileo es una año de liberación: los presos y esclavos vuelven a sus familias, se perdonan las deudas, la tierra descansa… todo el año se orienta a poner de relieve el amor y la providencia de Dios que cuida de su pueblo. Por eso se le llama también “año de gracia”.  Su realización siempre fue una utopía.

 

Al iniciar su actividad en la sinagoga de Nazaret, Jesús afirmó que había llegado ese “año de gracia” (Lc 4,16ss).

 

Las trompetas del día final

 

“El Nuevo Testamento no hace distinción entre las trompetas de metal y las de cuerno de carnero, y con un único término griego (sálpinx) designa la trompeta que sonará para anunciar la llegada de la escatología: será el instrumento que harán sonar los ángeles para reunir a los elegidos, indicar el momento de la resurrección de los muertos y la convocatoria para el juicio: Mt 24,31; 1 Tes 4,13-18.” (Luis Rivas, Símbolos y figuras en la Biblia, Ed. Amico)

 

50 Les aseguro, hermanos, que lo puramente humano no puede tener parte en el Reino de Dios, ni la corrupción puede heredar lo que es incorruptible. 51 Les voy a revelar un misterio: No todos vamos a morir, pero todos seremos transformados. 52 En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final –porque esto sucederá– los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados. 53 Lo que es corruptible debe revestirse de la incorruptibilidad y lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad. 1 Cor 15,50-53

 

En los capítulos 8 al 11 del Apocalipsis siete ángeles tocan siete trompetas. Al sonar las trompetas se van produciendo los castigos que recuerdan a las plagas de Egipto. Con estos castigos, que afectan a una parte de la tierra, el autor se refiere a la destrucción de Jerusalén. Antes de que suene la última trompeta, ocurre un intervalo, y aparece un ángel con un librito – el evangelio – que debe ser anunciado. Finalmente, la última trompeta deja oír cantos de alegría por el triunfo de Dios.

 

15 Cuando el séptimo Ángel tocó la trompeta, resonaron en el cielo unas voces potentes que decían: «El dominio del mundo ha pasado a manos de nuestro Señor y de su Mesías, y él reinará por los siglos de los siglos». 16 Y los veinticuatro Ancianos que estaban sentados en sus tronos, delante de Dios, se postraron para adorarlo, diciendo:

17 «Te damos gracias, Señor, Dios todopoderoso

–el que es y el que era–

porque has ejercido tu inmenso poder

y has establecido tu Reino.”Apoc 11

 

Este tiempo de Adviento orienta nuestra mirada hacia esa próxima venida de Jesucristo y la llegada del Reino de Dios. Por eso, en las misas del tiempo de Adviento rezamos esta oración después de la comunión:

 

“Te pedimos, Padre, que fructifique en nosotros la celebración de los santos misterios con los que tú nos enseñas a amar y adherirnos a los bienes eternos, mientras peregrinamos en medio de las realidades transitorias de esta vida.”

 

 

 

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