Una mujer vestida de sol

 EL VESTIDO

 

La vestimenta en los tiempos bíblicos:

 

La camisa larga de algodón, túnica interior o ropa interior se usaba pegada al cuerpo. Era una vestimenta de entre casa, y se recogía alrededor del cuerpo con un cinturón o faja para trabajar. Esta túnica interior era usada tanto por varones como por mujeres.

El cinturón de cuero o de lino se ponía para que no molestara la túnica (2 Re 4,29, Hech 12,8). El de cuero era más rústico, y era usado por los profetas; así se menciona a Elías en 2 Re 1,18 y a Juan el Bautista en Mt 3,4. El cinturón de lino o seda, bordado, era más costoso (Jer 13).

El cinturón tenía un ancho aproximado de 15 cm., de modo que servía para llevar dinero (2 Sam 8,11) y para afirmar la espada (1 Sam 25,13). Era una parte indispensable en el vestuario del hombre. El uso simbólico “ceñirse los lomos” o “ajustar el cinturón”  implica firmeza, que nada impida que uno esté listo para la acción, que impere la justicia o la verdad (cf. Lc 12,35; Sal 18,39; Is 11,15; Ef 6,24).

Encima de la túnica interior se llevaba un palio, especie de chaleco sin mangas; podía ser hecho de pelo de cabra o camello; los más pobres empleaban arpillera.

La vestimenta se completaba con el manto, túnica exterior o capa larga. Este manto estaba hecho de lana o pelo de cabra; en ocasiones de algodón. Se usaba aún con altas temperaturas porque se decía que si protege del frío, servirá también para proteger del calor (2 Re 2,8-13; Dn 3,21).

Las mujeres usaban túnica y palio, y debían llevar el cabello cubierto con un velo.

Con respecto al vestido de novia, como en todo Oriente hasta la actualidad, no era blanco como acostumbramos en nuestra cultura, sino de colores brillantes y con vivos adornos (ver en la foto un traje típico de novia palestina).

(Bibilografía: Itinerario bíblico II, Ricardo Pietrantonio, Ed. La Aurora)

Vestimenta de los profetas
El cinturón de cuero rústico7 El rey les preguntó: “¿Cómo era el hombre que subió al encuentro de ustedes y les dijo esas palabras?”. 8 Ellos le respondieron: “Era un hombre con un manto de piel y con un cinturón de cuero ajustado a la cintura”. Entonces el rey exclamó: “¡Es Elías, el tisbita!”. (2 Re 1,8)

1 En aquel tiempo se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: 2 «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca». 3 A él se refería el profeta Isaías cuando dijo:
Una voz grita en el desierto:
Preparen el camino del Señor,
allanen sus senderos.
4 Juan tenía una túnica de pelos de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. 5 La gente de Jerusalén, de toda la Judea y de toda la región del Jordán iba a su encuentro, 6 y se hacía bautizar por él en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. (Mt 3)

Cuando Jesús habla acerca de Juan Bautista, contrapone la austeridad de este profeta al lujo y ostentación del rey Herodes Antipas que lo había hecho apresar:

24 Cuando los enviados de Juan partieron, Jesús comenzó a hablar de él a la multitud, diciendo: «¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 25 ¿Qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que llevan suntuosas vestiduras y viven en la opulencia, están en los palacios de los reyes. 26 ¿Qué salieron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta. 27 Él es aquel de quien está escrito:
Yo envío a mi mensajero delante de ti
para prepararte el camino. (Lc 7)

Vestimenta litúrgica

27 Después hicieron las túnicas de lino fino para Aarón y sus hijos; 28 hicieron el turbante de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino, y los pantalones de lino fino reforzado; 29 también tejieron las fajas recamadas de lino fino reforzado, de púrpura violeta y escarlata y de carmesí, conforme a la orden que el Señor había dado a Moisés.
30 Finalmente, forjaron la flor de oro puro – signo de consagración – y grabaron en ella, como se graban los sellos, la siguiente inscripción: “Consagrado al Señor”. 31 Luego le pusieron un cordón de púrpura violeta, para poder sujetarla a la parte superior del turbante, como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Ex 39,27-32

En la liturgia católica, se comenzó a enfatizar el simbolismo de la vestimenta litúrgica a partir del siglo IX. (Pensemos que en los primeros siglos de la iglesia, no hacía falta tener una túnica especial para recordar la vestimenta de Cristo, ya que la gente seguía usando túnicas). Se busca que los vestidos litúrgicos ayuden a entender el misterio que celebramos. (Ver José Aldazábal, Gestos y Símbolos Ed. Agape).

EL VESTIDO DE LA REINA

SALMO 45 (44) . Se lee en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen y en algunas fiestas de santas vírgenes.

Muchos Padres de la Iglesia, como es sabido, han interpretado el retrato de la reina aplicándolo a María, desde la exhortación inicial: «Escucha, hija, mira, inclina el oído…» (v. 11). Así sucedió, por ejemplo, en la Homilía sobre la Madre de Dios de Crisipo de Jerusalén, un monje capadocio de los fundadores del monasterio de San Eutimio, en Palestina, que, después de su ordenación sacerdotal, fue guardián de la santa cruz en la basílica de la Anástasis en Jerusalén.

«A ti se dirige mi discurso -dice, hablando a María-, a ti que debes convertirte en esposa del gran rey; mi discurso se dirige a ti, que estás a punto de concebir al Verbo de Dios, del modo que él conoce. (…) “Escucha, hija, mira, inclina el oído”. En efecto, se cumple el gozoso anuncio de la redención del mundo. Inclina el oído y lo que vas a escuchar te elevará el corazón. (…) “Olvida tu pueblo y la casa paterna”: no prestes atención a tu parentesco terreno, pues tú te transformarás en una reina celestial. Y escucha -dice- cuánto te ama el Creador y Señor de todo. En efecto, dice, “prendado está el rey de tu belleza”: el Padre mismo te tomará por esposa; el Espíritu dispondrá todas las condiciones que sean necesarias para este desposorio. (…) No creas que vas a dar a luz a un niño humano, “porque él es tu Señor y tú lo adorarás”. Tu Creador se ha hecho hijo tuyo; lo concebirás y, juntamente con los demás, lo adorarás como a tu Señor» (Testi mariani del primo millennio, I, Roma 1998, pp. 605-606).
http://www.franciscanos.org/oracion/salmo044.htm

 

 

 

La mujer revestida de sol

 

Y apareció en el cielo un gran signo: una mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz. (Ap 12,1-2)

Gucolg

Esta mujer aparece resplandeciente  en medio del cielo. Está revestida del sol. ¿Quién puede hacer un vestido con la luz del sol? Solamente Dios. Ella ha sido revestida por Dios con toda la luminosidad.

A sus pies tiene la luna. En todas las culturas, la luna se asocia con las mujeres, ya que tanto las mujeres como la luna completan un ciclo de veintiocho días.

Lleva una corona de doce estrellas. A lo largo de la Biblia, muchas veces las estrellas simbolizan a los creyentes (Dn 12,3) o también a las comunidades (Ap 1,20). Aquí se trata de doce estrellas, que pueden simbolizar a las doce tribus y a los doce apóstoles.

Esta mujer, revestida de sol, que está a punto de dar a luz, puede simbolizar al pueblo de Dios, a esa comunidad “hija de Sión” a la cual se dirigieron los profetas (Is 26, 16-17; 66,7-9;  Sof 3; Jer 31).

Al aparecer como “mujer” en oposición al “dragón”, también evoca las figuras de Eva y la serpiente en el Edén. Así, la mujer representaría a toda la humanidad. Cuando, en el Edén,  el varón y la mujer se dieron cuenta de que estaban desnudos, Dios les hizo unas túnicas de pieles y los vistió (Gen 3,21). Ahora, la mujer renovada ya no viste un rústico cuero de animal, sino que está revestida de sol por el mismo Dios.

María, la mujer, es prototipo de la comunidad de fe. Por eso, la tradición católica también ha visto en esta mujer revestida de sol, que encarna al pueblo creyente, la figura de María.

Además de la mujer revestida de sol, en el libro del Apocalipsis aparecen en numerosas ocasiones los santos, los salvados, que llevan vestiduras blancas (el blanco es el color de la victoria y de la eternidad):

Alrededor del que estaba sentado en el trono había otros veinticuatro tronos, donde estaban sentados veinticuatro ancianos, con túnicas blancas y coronas de oro en la cabeza. (Ap 4,4)

Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente:

La salvación viene de nuestro Dios
que está sentado en el trono
y del Cordero.

¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas? Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero.  (Ap 7,9-14)

Contrariamente a lo que se acostumbraba en las bodas terrenales, en que se vestía  a las novias con colores vivos y brillantes, el Apocalipsis toma el simbolismo del color blanco (victoria y eternidad) para describir a la iglesia-esposa:

¡Aleluya!

Porque el Señor, nuestro Dios, el Todopoderoso, ha establecido su Reino.

Alegrémosnos, regocijémosnos y demos gloria a Dios,
porque han llegado las bodas del Cordero;

su esposa ya se ha preparado
y la han vestido con lino fino
de blancura resplandeciente.

El lino simboliza las buenas acciones de los santos. (Ap 19, 6-8)

Encuentro bíblico

Una mujer vestida del sol

Este encuentro bíblico se realizará el jueves 12 de diciembre de 2013 en el Santuario
Jesús Misericordioso de la ciudad de Buenos Aires. 
Más información, en página principal.

PARTIMOS DE LA VIDA
 
Ambientar el salón para realizar el encuentro de este modo:
Cortar en papel verde algunas serpientes, dibujarle ojitos y lengua, y desparramarlas por el piso
de modo tal que la gente, cuando va llegando al encuentro, deba pasar y pisar sobre las serpientes.
¿Qué piensa la gente cuando se dice Apocalipsis?
¿Cuál es nuestra experiencia sobre la lectura de este libro?
 
QUÉ DICE EL TEXTO
 
1. Proclamamos  el pasaje de Ap 12,1-17; dejamos tiempo para releer  y comentamos nuestras primeras impresiones.
2. Observamos a los personajes y los distintos lugares donde aparecen.
3. El capítulo se puede dividir en tres partes: vv. 1-6; vv. 7-12; vv. 13-17. ¿Qué cambios de situación se producen en cada una de esas tres partes?
4. ¿Qué símbolos aparecen a lo largo de todo el relato? ¿Qué significado nos sugieren?

Para profundizar con otros textos bíblicos

5. La enemistad entre la mujer y la serpiente: Gn 3,15.

6. El poder transmitido a los seguidores de Jesús para pisar la serpiente: Lc 10, 17-20

7. La Jerusalén celestial:

Ap 21,1 – 22,5

Is 60,1-22

Is 66, 10-14

 

Sobre LAS ESTRELLAS, click aquí.

 

 

Algunas características del género literario apocalíptico

  • El mensaje es una revelación a un personaje (puede ser del pasado) o a un mensajero, que a su vez lo da a conocer a la comunidad.
  • El mensaje se presenta a través de visiones (fenómenos de la naturaleza, cifras misteriosas, figuras simbólicas, etc.), en las cuales el vidente intenta transmitir lo que ha visto, conocido de Dios. El profeta era portavoz de la Palabra de Dios, la comunicaba en forma oral. En los apocalipsis el autor es un vidente, Dios se le manifestó en visiones y él así lo comunica. La palabra se utiliza para explicar la imagen.
  • Divide la historia en etapas, situando el presente poco antes del fin de los tiempos. Busca echar luz sobre la situación actual que se vive, a partir de una mirada esperanzadora del futuro. Conocer que la historia tiene un final feliz, con el triunfo de Dios, ayuda a sobrellevar las situaciones del presente y evita caer en la desesperanza. Es un mensaje movilizador, de aliento y compromiso.

(Del curso a distancia de la Sobicain, El Apocalipsis, cuadernillo 1)


QUÉ NOS DICE EL TEXTO

 

  • ¿Qué experiencias tenemos de haber precipitado a la serpiente? Las comentamos.
  • ¿Qué luces para leer el resto del Apocalipsis nos da este capítulo 12?
  • ¿Qué Buena Noticia tiene este pasaje para nosotros/as hoy?

 

CELEBRAMOS EL COMPROMISO CON LA VIDA

 

Jerusalén, qué bonita eres, calles de oro, río de cristal. (bis)

Por esas calles vamos a caminar, calles de oro, río de cristal. (bis)

En el cielo todos cantan ¡Aleluia! yo también quiero cantar. (bis)

¡Aleluia! yo también quiero cantar. (bis)

ORACIÓN

Virgen María, te recomendamos toda la Iglesia,
ya que eres su Madre.

Tú, que por tu mismo Hijo divino, en el momento de su muerte redentora
fuiste presentada como madre al discípulo predilecto,
acuérdate del pueblo cristiano que en Ti confía.

Acuérdate de todos tus hijos;
avala sus preces ante Dios,
conserva sólida su fe, fortifica su esperanza, aumenta su caridad.

Acuérdate de aquellos que viven en la tribulación,
en las necesidades, en los peligros;
especialmente de aquellos que sufren persecución
y se encuentran en la cárcel por la fe.

Para ellos, Virgen Santísima, solicita la fortaleza

y acelera el ansiado día de su justa liberación. Amén.       Pablo VI

 

Paz y Alegría Noviembre 2013

 

 

María, mujer del Adviento

 

El mes de diciembre está marcado por la presencia de la Virgen María.

El día 8 celebramos su Inmaculada Concepción. Con este dogma, la Iglesia afirma que María, en atención a los méritos de Cristo, fue concebida sin pecado original.

El día 12 festejamos a María bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe, recordando su aparición al indio Juan Diego en los inicios de la evangelización de América.

Y durante todo este tiempo, ella está muy presente en nuestra reflexión, ya que, con ella, esperamos el nacimiento de Jesús. Ella recibió con disponibilidad el anuncio del ángel Gabriel. Por eso, antes que ser madre en el cuerpo, María es creyente y discípula fiel que se entrega a la voluntad de Dios por el bien de toda la humanidad. Ella, con su actitud atenta y contemplativa, guardando los misterios de Dios en su corazón, nos acompaña en estos días haciendo nuestra espera más fecunda y nuestra esperanza más firme.

 

Con María, no sólo hacemos memoria, sino que también acrecentamos nuestra esperanza. Durante este tiempo de Adviento, en las misas rezaremos una oración en la que le decimos a Jesús: “Por tu primera venida, en la que creemos, y por la segunda, que esperamos”. Es decir que no sólo nos preparamos para la Navidad, la memoria de la primera venida del Salvador, sino que también meditamos sobre lo que será su segunda venida, gloriosa, al fin de los tiempos. ¿De qué manera María acompaña también este aspecto del Adviento que orienta nuestra mirada hacia el final de la historia?

 

María fue asunta al Cielo. Ella está ya gozando de la comunión de amor de la Trinidad. En ella se realiza, anticipadamente, esa alegría final del Reino de Dios que todos esperamos alcanzar. Caminando hacia esa segunda venida, que esperamos con fe, María camina con nosotros y nos ayuda a confiar toda nuestra vida en Jesucristo, el Señor de la Historia que se revelará plenamente.

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3 comentarios sobre “Una mujer vestida de sol

  1. Me encanta el artículo, como todos los tuyos Gloria
    Me lo voy a apropiar, con tu permiso, para un encuentro en mi PArroquia, acá en Florencio vArela, Dióc. de Quilmes

    1. ¡Hola Lucy!
      Qué bueno saber que el material se usa, circula, se trabaja, se modifica, se enriquece…
      Un abrazo

      María Gloria Ladislao

  2. IMPRESIONANTE!!!! Como todos tus trabajos. un gustazo haber asistido al curso, gracias, gracias, gracias por tanta generosidad en compartinos la Palabra. fuerte abrazo, saludos a todo el equipo María

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