Primavera

¿Qué pasa en primavera?

Leer y comentar espontáneamente Mc 1, 32-39

En el ministerio público del Señor podemos distinguir diversos tipos de actuación:
En primer lugar, tiene grandes discursos en lugares públicos: el monte, la llanura, sinagogas… En los evangelios sinópticos se nos informa que, en la primera fase de la actuación del Señor, eran muchos los que acudían a estos sermones. Los primeros milagros confirmaban sus palabras, y con gran entusiasmo los pobres comentaban cómo había liberado a un poseído (Mc 1,23-28) y sanado a la suegra de Pedro y muchos enfermos más (Mc 1,29-34).
Todo le salía bien a Jesús en esos comienzos prometedores. Había un interés general por lo que decía y hacía. Era una verdadera primavera,que constituye lo que los exégetas han llamado “la primavera de Galilea”, por el marco geográfico donde tiene lugar. No sabemos cuánto tiempo duró ese período maravilloso.
La predicación de Jesús en Galilea está centrada sobre un tema fundamental: el Reino, Reino de Dios, según la fórmula de Marcos y Lucas, Reino de Los Cielos, según la fórmula equivalente de Mateo. La expresión “Reino de Dios” estaba en la boca de todos, y el pueblo pudo entenderla cuando Jesús, a continuación la usó solemnemente en su predicación: Mt 6, 25-34
¿Qué pasa en primavera?

En el calendario judío, marzo-abril (primavera del hemisferio norte) corresponde al mes de Abib o Nisán.
Fiesta el día 14 del mes de Abib: Leer y comentar espontáneamente Ex 12,1-6 y Dt 16, 1-3

Uno de los símbolos del tiempo de Pascua que pasa más inadvertido para la mayoría de los creyentes es la luna llena. Nuestro calendario es solar, no lunar, de modo que no observamos demasiado las fases de la luna ni tenemos presente que pueda tener alguna relación con el año litúrgico.
El calendario religioso judío es un calendario lunar. Un ciclo completo de la luna, de 28 días, constituye un mes. El primer día del mes es cuando vemos asomar el primer bordecito blanco de la luna, el primer indicio del creciente lunar. El día 14 del mes comienza en la noche de la luna llena, y señala diversas fiestas religiosas judías, entre ellas, la Pascua (Pesaj en hebreo).
En el calendario judío la fiesta de Pascua es el día 14 del mes de nisán, lo que equivale a la primera luna llena después del equinoccio de primavera en el hemisferio norte. A esta altura muchos se estarán preguntando: ¿A qué viene esta clase de astronomía?
Para quienes vivimos en la época de la luz eléctrica y en grandes ciudades, es probable que la luna llena no signifique gran cosa. En el desierto, o en el campo, o en cualquier lugar donde la naturaleza se manifiesta con grandiosidad y no hay luz artificial, la noche de luna llena es distinta a cualquier otra. Es una noche con claridad suficiente como para poder hacer algunas cosas, por ejemplo: asar un cordero, comerlo en familia, organizar un viaje, salir. Eso fue lo que Dios encargó a Moisés hacer en Egipto, en la noche del 14 de nisán, la noche de la primera luna llena de la primavera (Ex 12,3-11). Que fuera en primavera también tiene sentido: no son ya las crudas noches del invierno, en que hay que extremar los cuidados y quedarse adentro y protegidos. Todo invita a salir: el buen clima y la luminosidad de la noche. Así fue la noche de la primera Pascua.

¿Qué pasa en primavera?

Leer y comentar espontáneamente Ct 2, 8-16

El Cantar de los Cantares es un poema que celebra el amor de una pareja joven. Ha recibido diversas interpretaciones, tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Orígenes (185-254) comenta que el poema refleja el amor entre Cristo y la iglesia, o entre Cristo y el alma.
“En realidad, yo creo que, de la misma manera que quienes reciben la muerte de Cristo y mortifican sus miembros acá en la tierra se hacen partícipes de una muerte semejante a la suya, así también éstos que reciben la fuerza del Espíritu Santo y que son por él santificados y colmados de sus dones, como quiera que él apareció en forma de paloma, también ellos se vuelven palomas, para volar de los lugares terrenales y corpóreos a los celestiales, en alas del Espíritu Santo.
Que si hay un tiempo oportuno para que esto sea posible, lo señala a renglón seguido: Porque, mira, el invierno ha pasado; la lluvia cesó y se fue. Efectivamente, el alma no se junta y une al Verbo de Dios si antes no se alejan de ella todo invierno de perturbaciones y toda borrasca de vicios, para no andar ya más fluctuando a la deriva ni ser juguete de todo viento de doctrina. Por eso, cuando todos estos obstáculos se hayan alejado del alma, y hayan huido de ella las tormentas de los deseos, entonces comenzarán a brotar en ella las flores de las virtudes; entonces llegará para ella el tiempo de la poda y, si algo hubiera de superfluo y menos útil en sus sentidos o en sus facultades espirituales, lo cortará y se atendrá a las perlas de la inteligencia espiritual. Entonces también oirá la voz de la tórtola, es decir, la voz de aquella sabiduría más profunda de Dios, oculta en el misterio. Esto es realmente lo que indica la mención de la tórtola. Efectivamente, esta ave pasa su vida en parajes bastante ocultos y apartados de la muchedumbre, y ama la soledad de los montes y el retiro de los bosques, lejos siempre de la multitud y siempre ajena a las turbas.”