* Curso de verano

PcMielogo

                                            Propuesta de profundización para personas con formación bíblica previa.

 

Estamos preparando la propuesta del 2018. Será un curso de cuatro días y comenzará la última semana de febrero. En breve publicaremos las novedades.

CURSO DE VERANO 2017 

 JESÚS Y LA PIEDAD JUDÍA

(limosna, ayuno y oración)

Cuatro clases.

Martes 14, Jueves 16,
Martes 21 y Jueves 23 de febrero de 2017

Prof. Beatriz Fernández y Gloria Ladislao   2doSEm1

En dos horarios: a las 17,00 y a las 19,45 hs.

Duración: dos horas (como una clase normal)

Descanso del Peregrino, P.I. Rivera 4755, CABA

Informes e inscripción:

A PARTIR DEL MIÉRCOLES 1 DE FEBRERO DE 2017

cursosconmiel@gmail.com  Tel: 4545-0351 de 10 a 13 hs

Facebook: Espacio Bíblico Palabras con miel

* * *

 

 

 

CURSO
DE VERANO
2016

El profeta IsaíasLauraEG

Curso de cuatro clases:

Martes 23 y jueves 25 de febrero
y Martes 1 y jueves 3 de marzo de 2016
En dos horarios: a las 17,00 y a las 19,45 hs.

Duración: dos horas (como una clase normal)

Prof. Laura Giancarlo

Informes e inscripción: cursosconmiel@gmail.com  Tel: 4545-0351 de 10 a 13 hs.

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CURSO DE VERANO 2015

“Ezequiel, profeta del exilio”

Una lectura en clave orante

TURNO MAÑANA. Docente: María Luján Manzotti 

Martes 3, miércoles 4 y jueves 5 de marzo de 2015. Lujan

De 9,45 hs. a 12,00 hs.

En las aulas del Descanso del Peregrino del Santuario Jesús Misericordioso, P.I. Rivera 4779, Villa Urquiza, CABA.

 

 

EZEQUIEL, PROFETA DEL EXILIO

TURNO NOCHE. Docente: María Laura Giancarlo

LauraGiJueves 5 de marzo de 2015. De 19,00 a 22,00 hs.

Descanso del Peregrino del Santuario Jesús Misericordioso, Pedro Ignacio Rivera 4755, Villa Urquiza, CABA

Actividad arancelada.

 

ARANCELES ACCESIBLES Y NO EXCLUYENTES

(nadie se queda afuera del curso por motivos económicos)

PARA LLEGAR: Colectivos: 41, 71, 93, 107, 114, 133, 140, 176  Est. Drago FFCC Mitre

a 2 min de Panamericana y Gral. Paz

Informes e inscripción:

Tel: 4545-0351  de  10,00  a  13,00  hs.

E-mail: cursosconmiel@gmail.com

Para participar de estos cursos es imprescindible acreditar formación bíblica previa (seminario catequístico, escuela bíblica o similar)

MIRA LA UBICACIÓN en este link:

http://maps.google.com.ar/maps?q=Dr.+Pedro+Ignacio+Rivera+4779,+Ciudad+Aut%C3%B3noma+de+Buenos+Aires&hl=es&ie=UTF8&sll=-38.341656,-63.28125&sspn=25.424085,36.826172&vpsrc=1&hnear=Dr.+Pedro+Ignacio+Rivera+4779,+Villa+Urquiza,+Ciudad+Aut%C3%B3noma+de+Buenos+Aires&t=m&z=16

 

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Curso de verano 2014: Los cánticos del servidor sufriente (Ernesto Leguiza-Pablo Ferrer)

Curso de verano 2013: Miradas desde el Post-exilio

Curso de verano 2012: Reino de Dios y curación

Curso de verano 2011: El Evangelio según San Juan

 Curso de verano 2010: El evangelio de Lucas

a cargo de María Luján Manzotti

Este evangelio se lee en las misas de los domingos del año 2010 durante el tiempo ordinario.

Principales características del evangelio de Lucas.

Lectura e interpretación de textos significativos.

Fechas año 2010:
Jueves 18 de febrero
Martes 23 de febrero
Jueves 25 de febrero
Martes 2 de marzo

En dos horarios a elección:

de 16,30 a 18,30 hrs
de 19,45 a 21,45 hs

Para participar de este curso es necesario acreditar formación bíblica previa (seminario catequístico, escuela bíblica o similar)

Santuario Jesús Misericordioso. Descanso del Peregrino

Pedro Ignacio Rivera 4779, Villa Urquiza, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

(a 1/2 cuadra de Alvarez Thomas)

colectivos: 41, 71, 93, 107, 114, 133, 140, 176  Est. Drago FFCC Mitre

a 2 min de Panamericana y Gral. Paz

“Camino, comida y perdón.

Un acercamiento al anuncio de Lucas”

Los primeros pasos…

Adentrándonos en la intimidad de Lucas

Leemos Lc. 4, 14 – 22  

Nos detenemos en los personajes: ¿qué dicen y qué hacen?

¿Cómo era el pueblo de Jesús y que estaba viviendo?

¿Cuál es el texto que se proclama en la sinagoga según este pasaje de Lucas? ¿Qué similitudes y qué diferencias hay entre el texto del Antiguo Testamento y la versión de este autor? ¿Podemos explicar la diferencia?

¿Cómo habrá resonado el pasaje de Isaías 61 en ese contexto?

¿Y que impacto habrá provocado que Jesús se “apropiara” esa profecía?

¿Qué significó como “programa de vida o sueño” para él?

¿Qué nos dice el texto a nosotros y a nosotras hoy?

¿Cómo es nuestro contexto? Reconstruyámoslo juntos.

¿Cómo tendría que ser hoy nuestro anuncio del “día de gracia” del Señor?

¿Cómo se verifica en nosotros, la identificación mensajero – Mensaje que se dio en Jesús?

Lucas también sueña el sueño de la comunidad: Hech 2, 42-47

Para seguir profundizando….

Habla  Rubén, un joven judío estudioso de la Ley. 

“Reconocí de inmediato las palabras de Isaías, pronunciadas con un inconfundible acento galileo por aquel rabbí para mí desconocido, pero cuya presencia había despertado enorme expectación en el pueblo.

Yo estaba también  de paso en Nazaret, adonde no había vuelto desde que, años atrás, había marchado a Jerusalén. Fui allí enviado por mi padre, fervoroso fariseo, para que estudiara en una escuela rabínica y llegara a ser lo mismo que él:  un especialista en la Ley. Su sueño era verme convertido en un maestro del saber, lo cual me daría según él una influencia y un prestigio que nunca alcanzaría por otros caminos.

Estaba pasando los mejores años de mi juventud dedicado a escudriñar  las Escrituras y sometido a una disciplina que se me había ido volviendo cada vez más insoportable.  No me pesaban tanto las horas de estudio como la sensación creciente de que las enseñanzas que recibía y trataba de asimilar, caían sobre mí  como una carga agobiante que me asfixiaba. Las discusiones entre nuestros maestros y sus interpretaciones de la Torah (613 preceptos, de ellos 248 mandamientos positivos y 365 prohibiciones…) eran tan enrevesadas, que yo tenía cada vez más la sensación de vivir oprimido bajo un yugo parecido a la esclavitud que vivieron nuestros padres en Egipto, y me sentía atrapado dentro de una red tejida con los hilos sutilísimos de disquisiciones y prescripciones.

Tanta  angustia acumulada degeneró en una enfermedad  y tuve que regresar a Séforis, mi pueblo natal; cuando estuve un poco mejor, mis padres me sugirieron que fuera a pasar unos días a Nazaret para que me distrajera en casa de unos parientes.

La situación en que me encontraba hizo que  las palabras de Isaías que estaba leyendo aquel forastero llegaran hasta mí como una ráfaga de luz: si la tarea del Mesías esperado, pensé, iba a ser la de sanar, liberar y dar buenas noticias a los pobres ¿por qué vivíamos abrumados y ciegos, encerrados en los calabozos y prisiones que nosotros mismos nos construíamos? Traté de imaginar lo que para mí sería una buena noticia: que alguien me hablara de un Dios que no exige sometimiento de siervos ni se complace en acumular sobre nosotros leyes, normas y obligaciones, un Dios que viene a nuestro encuentro a aligerarnos de cargas y a liberarnos de yugos; un Dios sanador de heridas y reparador de brechas; un Dios cuyos rasgos fueran aquellos con los que se reveló a nuestros Padres: el amor compasivo y fiel, el perdón y la gratuidad.

Cuando concluyó la lectura del fragmento que había elegido, el rabbí enrolló de nuevo el libro, se lo entregó al jefe de la sinagoga y se sentó.

Me di cuenta con sobresalto de que había omitido (¿voluntariamente?) las palabras sobre “la venganza de nuestro Dios”. Los demás debían haberlo notado también y esperaban expectantes, con los ojos fijos en él, la explicación que debía seguir.  Y entonces él dijo lo que nadie entre los presentes hubiéramos esperado escuchar: Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido toda esta Escritura.

Lo miré con asombro. ¿Qué significaba aquel hoy? ¿Se estaba atreviendo a proclamar que habían llegado los tiempos mesiánicos? ¿Se estaba presentando como portador de alegría y liberación ante aquellos de nosotros que nos reconociéramos pobres, ciegos y prisioneros?

Si era así ¿de dónde le venía aquella autoridad, aquella firmeza serena que daba a sus palabras la consistencia de la roca?  Pero sobre todo ¿no estaba anunciándome en aquel preciso momento que el Dios que deseaba encontrar se estaba aproximando a mí, que estaba descendiendo con su luz hasta el abismo de tinieblas en que me encontraba?

Me sentía sobresaltado y confuso pero no tuve ocasión de seguir pensando: había murmullos entre los asistentes y una mujer comentó a mi lado a media voz: ¡Pero si es Jesús, el hijo de José y de María, mis vecinos! y, ante mi expresión de ignorancia, me explicó: Hace un tiempo se marchó fuera y anda por ahí, sin domicilio fijo, rodeado de un grupo de desarrapados y anunciando la venida de no sé qué reino que está a punto de llegar… Y finalmente murmuró con sorna: También dicen que cura enfermos y echa demonios, veremos si consigue hacerlo aquí también…

El tal Jesús había seguido hablando, pero apenas pude escuchar sus palabras finales porque se perdieron a causa del griterío: unos se habían puesto de pie vociferando y haciendo gestos de amenaza y los más furiosos se acercaron a él y, agarrándolo por los brazos, lo empujaron fuera de la sinagoga. Bajé la escalera conteniendo el aliento, porque conocía  la violencia del carácter galileo y me temía lo peor. Vi que lo tenían rodeado y sujeto y que, entre insultos, pretendían arrastrarlo monte arriba, posiblemente para despeñarlo desde lo alto. Pero, de pronto él sacudió los hombros con decisión e, inexplicablemente, los que lo tenían agarrado lo soltaron y se fueron retirando mientras él, tranquilamente, caminaba entre ellos y se dirigía hacia una casa de la parte baja de la ladera que debía ser la suya.

No volví a verlo, pero en los días siguientes y mientras duró el revuelo, me enteré de muchos  rumores que circulaban acerca de él.  Las noticias de lo que hacía se divulgaban de boca en boca y mucha gente, sobrecogida, decía: “Un gran profeta ha surgido entre nosotros, Dios ha visitado a su pueblo” (Lc 7,16), y hablaban con admiración de los signos que realizaba, semejantes o mayores a los de algunos antiguos profetas.

Ahora ha pasado mucho tiempo y pertenezco al grupo de los que, después de su resurrección,  seguimos empeñados en continuar haciendo, en memoria suya, lo mismo que él hizo: anunciar libertad a los cautivos y luz a los que viven en sombras y aprendiendo a ser como él  portadores de la buena noticia.

De aquella noticia que llegó hasta mí, inundándome de júbilo, una mañana de sábado en la sinagoga de un pueblo perdido llamado Nazaret.” (Dolores Alexaindre)


La obra de Lucas:

El Evangelio y 

el Libro de los Hechos de los Apóstoles

Lucas, discípulo de San Pablo elabora una obra que consta de dos partes conocidas como el Evangelio y el libro de los Hechos. Sin embargo, a la hora de considerar la intención teológica y catequística de Lucas, debemos mirar la totalidad de su mensaje.

Escrito hacia los años 75 – 85, los destinatarios de su obra son cristianos de origen pagano. Por ello tendrá un interés especial en resaltar la universalidad de la salvación traída por Jesús: para todos los hombres de todos los tiempos.

Lucas tiene una concepción de la historia que se divide en tres partes. Hay un primer período que es el período de Israel, y que es todo lo que precede a la aparición de Jesús hasta la prisión de San Juan Bautista (Lc. 3, 19 – 20).

            El segundo período es el de Jesús, que es el tiempo desde el bautismo de Jesús (Lc. 3, 21) hasta la ascensión (Lc. 24, 51; Hech. 1, 9 – 11).

            El tercer período es el de la Iglesia, que comienza con Pentecostés (Hech. 2, 1) y se prolonga hasta la segunda venida del Señor (Hech. 1, 11). Para dar lugar a este tercer período, Lucas intercala entre el segundo y el tercero un episodio que los otros evangelistas no narran: la ascensión del Señor, la partida del Señor deja espacio para que Él vuelva.

            Para Lucas, la venida gloriosa del Señor no es la resurrección sino la venida al final de los tiempos cuando el Evangelio haya llegado a todos los hombres.[1]

 

Esquema general de la obra de Lucas.

 

Evangelio                                                         Libro de los Hechos
 Galilea  Subida a Jerusalén  Jerusalén  Pascua de Jesús  Desde Jerusalén  Judea y Samaria  Hasta el fin del mundo

           

 

 

Los temas del Evangelio de Lucas

 

–         La misericordia: cap. 6, 36-38; 15

–         Los grandes perdones: cap. 7, 36-50; 19, 1-10; 23, 34. 43

–         Los paganos: cap. 10, 25-37; Lc 17, 11-19

–         La oración: cap. 3,21; 5,16; 9,18

–         La alegría: 1, 44; 2,10; 5,26; 10, 21; Hech. 2,46 – 47; 5,41; 13,48.

La comensalidad de Jesús en el Evangelio de Lucas

 

ü      ¿Qué comidas recordamos? ¿Por qué quedaron guardadas en nuestra memoria?

 

Leemos juntos los siguientes pasajes

 

Lc 5, 27-32

Lc 6, 1-5

Lc 7, 33-34. 37-50

Lc 9, 12-17

Lc 14, 1-6

Lc. 15, 1-2

Lc 19, 1-10

ü      ¿Qué valores encontramos contenidos en cada uno de estos relatos de mesa compartida?

Para profundizar

Lc 14, 15-24: comida e inclusión

“Hay una persona que ofrece un banquete, aparentemente sin anunciarlo, y envía a un sirviente a llamar a los amigos, pero descubre, tarde, que cada uno tiene una excusa bastante válida y expresada con bastante cortesía. El resultado es una cena lista y una sala vacía. El anfitrión reemplaza a los invitados ausentes por cualquiera de las calles. Si uno trae a “cualquiera” puede tener mezcla de clases, sexos y jerarquías.     Cualquiera puede encontrarse reclinado junto a cualquiera, la mujer al lado del hombre, el libre al lado del esclavo, el de rango social superior junto al de rango inferior y el ritualmente puro junto al impuro. Lo que la parábola de Jesús proclama, es entonces una comensalía abierta, un comer juntos sin que la mesa sea una representación en miniatura de las discriminaciones verticales y las separaciones horizontales de la sociedad”[2].

Finalmente, Jesús se nos hace comida y con este gesto recapitula todo lo precedente: Lc 22, 14-20.

Material preparado por María Luján Manzotti

[1] Rivas, Luis, Qué es un evangelio; Bs. As, Claretiana, 1985.

[2] Cfr. Crossan, John Dominic; Jesús, una biografía revolucionaria, Bs. As, Planeta, 1996

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6 comentarios sobre “* Curso de verano

  1. muy lindo este espacio y los comentarios en radio maria ,hay algun curso por internet,para empezar a saber algo mas de la biblia gracias stella.

  2. Gloria, te escucho en Radio María, y me gusta como explicas las Escrituras con sencillez y para que todos la podamos entender.

  3. Me apena mucho no poder concurrir a los cursos de verano, siempre es bueno, ya que en las Parroquias por fin de año y hasta marzo no hay actividades, pero personalmente, me queda muy lejos Jeús Misericordioso, es una pena porque el último horario, esta perfecto, ya que a esa hora ya no trabajo. Gracias y bendiciones. Amalia Morales

  4. Hola Palabras con Miel soy Marìa Josè de Còrdoba,me alimenta mucho el programa de la Sra Gloria y querìa preguntar si por estos pagos de Còrdoba hay planificado algùn curso.Gracias Dios los bendiga

    1. Querida María José:
      Gracias por tus lindas palabras.
      Yo iba a Córdoba hace unos años cuando la librería San Pablo organizaba charlas y talleres; así conocí Radio María. Actualmente no estoy conectada directamente con ninguna comunidad o institución que organice charlas bíblicas en Córdoba. Pero si aparece algo, con gusto estaré por allí.
      Podés ver una muy buena propuesta de formación bíblica en Córdoba en la página de PARRESIA.
      Cariños y bendiciones
      Gloria Ladislao

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