Jubileo de la Misericordia

EL ORIGEN BÍBLICO DEL JUBILEO

Pronto comenzará el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. La celebración de los Jubileos se realiza desde los tiempos del antiguo pueblo de Israel. La palabra JUBILEO viene de JOBEL que es una especie de cuerno o trompeta que se tocaba solemnemente para marcar el momento de apertura del Año Jubilar:
“Harás resonar el estruendo de las trompetas. Declararán santo el año cincuenta y proclamarán por el país la liberación para todos sus habitantes” (Lev 25,9-10).
El Jubileo, celebrado cada cincuenta años, mandaba perdonar las deudas, restituir los pequeños campos a las familias que los habían perdido, liberar a los esclavos y dejar descansar la tierra. Así, se buscaba equilibrar el funcionamiento de la sociedad, evitando el enriquecimiento excesivo y la explotación. El Jubileo era una forma de empezar de nuevo. El perdón de las deudas y la liberación de los esclavos era un modo de reflejar el perdón y la gracia que nos vienen de parte de Dios.
Los profetas profundizaron el sentido espiritual del Jubileo, llamándolo también “Año de gracia”. Cuando Jesús se presentó en la sinagoga de Nazaret anunció su misión con las palabras del profeta Isaías:
“El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido
para anunciar a los pobres la Buena Noticia,
me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos,
y la vista a los ciegos,
para dar la libertad a los oprimidos
y proclamar un Año de Gracia del Señor” (Lc 4,18-19).
Al iniciar este Jubileo Extraordinario de la Misericordia queremos hacer presente este cambio profundo anunciado por los profetas y realizado en Jesucristo. Es tiempo de empezar de nuevo. Esta es la Buena Noticia: llega el tiempo de la gracia, el perdón y la liberación.

 

DIOS RICO EN MISERICORDIA

Ex 34,5-9

Moisés invocó el nombre de Yavé. Yavé pasó por delante de él y exclamó:

“Yavé, Yavé, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad, que mantiene su amor por mil generaciones y perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes; que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos hasta la tercera y cuarta generación”.

Al instante, Moisés se inclinó a tierra y se postró. Y dijo:

“Señor mío, si he obtenido tu favor, ¡dígnese mi Señor ir en medio de nosotros! aunque éste sea un pueblo obstinado; perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y haznos tu heredad”.

 

  • * Releemos el texto en silencio.
    * Comentamos espontáneamente nuestras primeras impresiones.
    * Enumeramos todos los atributos de Dios.
    * Observamos lo que dice Moisés sobre Dios y sobre el pueblo.
    * Tenemos en cuenta el contexto de esta revelación (qué hay antes y qué hay después en el texto y el momento en la historia del pueblo).

Dios tiene “entrañas de misericordia”. “El vocablo que sirve para definir la misericordia es rahamim. Rahamim en su raíz, denota el amor de la madre (rehem=regazo materno). Este amor es totalmente gratuito, no fruto de mérito y bajo este aspecto constituye una necesidad interior: es una exigencia del corazón. Rahamim engendra una escala de sentimientos, entre los que están la bondad y la ternura, la paciencia y la comprensión, es decir, la disposición a perdonar”. (San Juan Pablo II, Dives in misericordia, III.4.52)

En el Evangelio, este mismo concepto se expresa con el verbo “splagxnízomai”: conmoverse hasta las entrañas, compadecerse. (“Splagjnon” es “lo más íntimo, las entrañas”).
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios… (Lc 1,78)
Un samaritano se conmovió hasta las entrañas... ( Lc 10,33)
Su padre, conmovido hasta las entrañas, corrió... (Lc 15,20)

Meditación: Qué nos dice Dios en este texto
* El pueblo de Israel reconoció el amor misericordioso de Dios en su camino. Miro mi propia historia y reconozco cómo se ha hecho patente en mi vida esa misericordia entrañable de Dios.
* Pongo mi vida en el regazo de Dios, “me mantengo en paz y silencio, como un niño en el regazo de su madre” (Salmo 131)

 

Oración: Rezamos con el salmo 103 (102)

 

Anuncios