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Domingo 27 de enero: Jesús en la sinagoga de Nazareth

1ra. lectura: Nehemías cap. 8, click aquí. 

Salmo 18

2da. lectura: 1 Cor 12,12-30

Evangelio: Lc 1,1-4; 4,14-21

“Todos los ojos estaban fijos en él.”

POR UN AÑO DE GRACIA

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron n el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde está escrito:

“El Espíritu del Señor está sobre mí,

porque me ha ungido.

El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres,

a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos,

a dar libertad a los oprimidos

y proclamar un año de gracia del Señor.”

Jesús enrolló el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles:

– Esta escritura que acaban de oír se ha cumplido hoy.

(Evangelio según San Lucas 4,16-21)

Todos los exégetas coinciden en decirnos que la escena en la sinagoga de Nazareth es programática: allí Jesús manifiesta desde el primer momento el plan a seguir. La escena destaca los movimientos de Jesús, describiendo una por una sus acciones ante nuestros ojos. Jesús se levantó, le entregaron el libro, lo desenrolló. Encontró el pasaje. Enrolló el libro, lo devolvió, se sentó. Una construcción perfecta para que en el centro de todos los movimientos quede, destacado, el pasaje de Isaías.

Recién después de esta descripción detallada de las acciones de Jesús, Lucas menciona a los presentes: “Todos los ojos estaban fijos en él”. Los presentes son puestos en el texto por los ojos. Es como si además de escuchar la palabra del profeta, para poder comprenderla, hubiera que verla también. Y eso es lo que ocurrió. Esa mañana, en la sinagoga, la palabra de Isaías se vio: “Esta escritura que acaban de oír se ha cumplido hoy”. Una palabra que comienza a realizarse en el sólo hecho de ser leída por Jesús: “para anunciar a los pobres la Buena Noticia”. Todo lo que la teología pueda haber escrito sobre la palabra performativa, la palabra que realiza lo que dice, todo eso se cumple aquí. Jesús dice que viene para traer una buena noticia a los pobres, y está haciendo eso, está anunciando que la buena noticia comienza a realizarse hoy. Además de ser palabra para ser escuchada, es palabra para ser vista: “Todos los ojos estaban fijos en él”. Lucas elige poner esta escena antes de que hayamos visto en su evangelio si Jesús realiza o no esto que dice. En la narrativa de Lucas, Jesús aún no ha hecho ningún milagro ni ha reunido a sus discípulos, casi no se ha mostrado en público. Nosotros, lectores, estamos en la misma situación que sus compatriotas de Nazareth. Con ojos y oídos desnudos de todo conocimiento, escuchamos y vemos a uno que nos asegura que hoy está cumpliendo la palabra.

Esa palabra es la Buena Noticia que habla del Ungido que viene para traer la vista a los ciegos, el regreso a casa de los cautivos, el año de gracia y la liberación.

El año de gracia fue siempre utopía para Israel. El perdón de las deudas, la liberación de los esclavos, la restitución de las tierras a las familias para evitar el latifundio, todas esas normas no pasaron de ser un ideal que jamás se realizó. Pero allí estaba. El año de gracia no dejó de significar un criterio de justicia al cual, aún no cumpliéndolo, Israel sabía que debía tender. Por sus mismos objetivos, el año de gracia es en primer lugar buena noticia para los pobres. Los endeudados, los empobrecidos, los sometidos a condiciones de trabajo denigrantes de por vida, los sin tierra, las mujeres sin go´el* , los niños y las niñas vendidos como esclavos; ellos y ellas esperaban, más que nadie, que algún día el año de gracia fuera realidad. Cuando todos los ojos estaban puestos en él, Jesús afirmó: “Esta escritura que acaban de oír se ha cumplido hoy“.

Palabra que realiza lo que dice, la presencia y la voz de Jesús en la sinagoga inauguran el tiempo de gracia, el tiempo en el que Dios viene a reinar. Quienes quedaron con los ojos fijos en él, también afuera de la sinagoga, pudieron ver la realización misteriosa y sin estridencias del tiempo de la gracia de Dios. Jesús comenzó su obra liberadora desde los oprimidos de Galilea. Las escenas que siguen a esta primera predicación son la expulsión de un demonio, la curación de una mujer -la suegra de Pedro- y el llamado a los primeros discípulos. El año de gracia es palabra que se realiza porque el mal es expulsado, porque una mujer es levantada de su postración, porque un nuevo modo de relación entre las personas es posible en el seguimiento de Jesús. Los ojos que miraron todo esto, los de aquellos contemporáneos y los ojos nuestros que miran a través de las páginas de Lucas, tienen que ser ojos que miran con fe. Si no, no se descubre cómo esta palabra se está realizando. El Ungido ha elegido un camino “lento” para concretar la liberación: no va a Jerusalén a dictar decretos sino que empieza en la periferia, no reúne a gobernantes ni a dirigentes sino a pescadores y mujeres.

Esto se ha cumplido hoy: la Buena Noticia se anuncia a los pobres.

Si yo hubiera estado en la sinagoga, si yo hubiera estado y hubiera podido creer, hubiera dicho: “¡Por fin!”. Por fin vas a acordarte de nuestros dolores, y de todos los que ya no tienen alegrías. Porque tenemos tantas ganas de que las cosas puedan ser distintas. Año de gracia es que no haya ninguna familia rota porque los presos vuelven. Año de gracia es de nuevo la tierra para todos y todas, cada cual bajo su parra y bajo su higuera como quería el profeta Miqueas. Año de gracia es que el trabajo valga como trabajo, no que sea solamente el esfuerzo interminable para pagar la deuda. Ya ha pasado el 2000, el año del jubileo. Para algunos, “espiritualizado” en el peor sentido de la palabra, fue una buena excusa para palabras bonitas, actos oficiales y peregrinaciones. Para los endeudados, las mujeres postradas, los oprimidos por el mal, sólo habrá jubileo cuando la palabra realice lo que dice.

*go ´el:  pariente cercano que tenía obligación de socorrer en caso de necesidad. Dios se presenta como el go ´el del pueblo: Is 41,13-14; Is 43, 14-15; Is 44, 3-6; Sal 19 (18) 15.

María Gloria Ladislao

del libro PALABRAS Y PASOS, Ed. Claretiana, Bs.As., 2004

Sobre el evangelio de Lucas, ver aquí.

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Autor:

Palabras con miel es un espacio bíblico católico abierto a todas las personas que quieran conocer y amar la Biblia. Ofrecemos cursos, talleres y conferencias. Desde diciembre del año 2008 estamos en el Santuario Jesús Misericordioso de la ciudad de Buenos Aires.

3 comentarios sobre “Domingo 27 de enero: Jesús en la sinagoga de Nazareth

  1. Hola Gloria.Aparte se los comentarios hermosos que haces en relaciòn al Evangelio del domingo me podrias recomendar alguna pagina de comentario biblico al nuevo testamento en castellano.gracias.

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