Publicado en Uncategorized

Domingo 13 de enero: Bautismo del Señor

“Todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías”.

Un pueblo  a la espera

  

Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo:

– Yo los bautizo con agua, pero viene uno más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.

 

(Evangelio según San Lucas 3,15-16)

 

El tiempo de Jesús fue efervescente en expectativas mesiánicas. Los años de las ocupaciones, primero griega y después romana, habían potenciado en el pueblo la espera de un Ungido que viniera, finalmente, a realizar las promesas de Dios.

Cada grupo religioso y cada corriente interna del judaísmo guardaba su propia expectativa mesiánica. Y hasta tanto la manifestación del Mesías se realizara, cada uno de estos grupos tenía su propia receta sobre la forma de acelerar los tiempos de la justicia. Para la clase sacerdotal era la multiplicación de los sacrificios del Templo, para fariseos y escribas la observancia estricta de la Toráh, para los esenios el apartarse de los pecadores; para los celotes no había que esperar, había que realizar la justicia por la lucha armada. Estas tendencias bastan para hacernos una idea del panorama que presentaba, además de estas principales, otras corrientes y tendencias, y que generaba disputas y oposiciones entre los representantes de cada una de ellas. ¿En qué grupo inscribir a Juan Bautista?

Juan Bautista aparece como representante de un movimiento religioso que hunde sus raíces unos años atrás. El movimiento bautista había surgido durante el siglo II a.C, como un movimiento de purificación interior, que exhortaba a la conversión del corazón y a  adherir a una salvación que no dependía de rituales exteriores sino de una actitud sincera. Su signo era la inmersión en el agua, el bautismo. Esta propuesta ¿era simplemente una más dentro del convulsionado panorama de aquellos años?

Mientras saduceos, fariseos, maestros y escribas discuten entre ellos sus propias doctrinas, el pueblo está a la espera. ¿Cuándo llegará la salvación? ¿Cuándo Dios se acordará de nosotros? El pueblo, en gran parte excluido de muchos de aquellos sistemas y estructuras religiosas signadas por el Templo, el conocimiento de la Toráh y las normas de la pureza, pone su expectativa en horizontes más amplios: el movimiento bautista, que señala como única condición la conversión del corazón, es una respuesta para estos impuros e impuras, excluidos de la vida religiosa administrada por otros. Una buena señal de esta no exclusión la tenemos dada por la clase de gente que se acerca y recibe el bautismo de Juan: publicanos, soldados romanos, prostitutas.

Jesús adhiere al movimiento de Juan Bautista. Vive y sufre con la espera de su pueblo. Como Juan, Jesús no espera que Dios reine desde el Templo ni desde la pureza ni desde la legalidad, sino en los corazones.

En su práctica, Jesús asume aspectos del movimiento bautista. Esto es claro sobre todo en dos puntos:

* el movimiento que surja a partir de Jesús será, como el movimiento bautista, una llamada a todos y todas sin exclusiones,

* la participación en el Reino de Dios no está ligada a ningún rito o “pureza” exterior, sino al cambio de corazón, del cual el bautismo de Juan era signo.

Jesús se bautizó cuando se estaba bautizando todo el pueblo. Como todo el pueblo, Jesús espera que se cumpla el tiempo en el que Dios venga a reinar. Toda su vida  será expresión de que ese reinado ya se está realizando.

Muchas veces cuando abrimos los ojos, la realidad parece desmentir nuestra esperanza: muchas señales que no son del Reino, muchos sistemas de exclusión inclusive dentro de nuestra iglesia. La renovación que trajo el agua creadora del bautismo parece fosilizarse en aguas estancadas que ni animan ni reviven. Por algo dicen los teólogos que el Reino es “ya, pero todavía no”. Con Jesús, creemos y esperamos lo que espera, ansiosamente, a veces angustiosamente, el pueblo: el Reino de Dios que ponga fin a las exclusiones y realice la justicia. Nos tiramos al agua con Jesús para que el Espíritu Santo se manifieste y realice nuestra condición de hijos e hijas, sentados a la mesa del banquete que el Dios Padre y Madre quiere festejar con todos.

María Gloria Ladislao

Palabras y Pasos, Ed. Claretiana, Bs.As., 2004

Volver a la página principal, click aquí.

Anuncios

Autor:

Palabras con miel es un espacio bíblico católico abierto a todas las personas que quieran conocer y amar la Biblia. Ofrecemos cursos, talleres y conferencias. Desde diciembre del año 2008 estamos en el Santuario Jesús Misericordioso de la ciudad de Buenos Aires.

5 comentarios sobre “Domingo 13 de enero: Bautismo del Señor

  1. Querida Gloria, como siempre gustando tus comentarios y tu pasión por la Palabra.
    Espero, el próximo año poder aprticipar de algún taller tuyo
    ya que finalizamos el CAE
    Que pases unas muy felices fiestas
    Un abrazo
    Lucy

  2. Gloria,
    Como siempre hermosa la lectura de sus palabras que nos permite aprender más facilmente,entrarnos en la vida de todo esos pueblos,! Me encanta!!!
    Cariños Noemi

  3. Señor manda la lluvia,agua purificadora que avive los corazones para llevar tu palabra con alegría.
    Mi queridaaaaa Gloria,siempre tan didáctica y comprometida en tu tarea de expandir el mensaje de Jesús,ojala que cada vez mas sean aquellos que conozcan la alegría de vivir para Él.
    Humildemente ya hice mi compromiso…y lo que doy,lo he recibido de vos,gracias una vez mas.Un abrazo especial.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s