Desveladas

Las desveladas

por María Gloria Ladislao

Algunas situaciones te hacen pasar la noche en vela: cuidar a un enfermo, esperar la vuelta de un hijo, repensar un problema… Se hacen largas las horas de la noche, entre dormirse y no poder…

Y si está planeado levantarse temprano, puede ocurrir que toda la noche quede desvelada, en el temor de que la hora se pase o quedarse dormida.

Llegó entonces un miembro del Consejo, llamado José, hombre recto y justo, que había disentido con las decisiones y actitudes de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. Fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la roca, donde nadie había sido sepultado. Era el día de la  Preparación, y ya empezaba el sábado.

Las mujeres que habían venido de Galilea con Jesús siguieron a José, observaron el sepulcro y vieron cómo había sido sepultado. Después regresaron y prepararon los bálsamos y perfumes. (Lc 23, 50-56)

Esa noche iba a ser corta en horas y larga en espera. Ellas habían visto el lugar del cuerpo, y ahí volverían. Sabían que el cadáver no había tenido los cuidados necesarios, así que allí volverían apenas pudieran, a primera hora. No son tareas que se puedan demorar. Tampoco son cosas para andar contando por ahí. Irían ellas solas. Las amparaba la costumbre: son las mujeres las que lavan los cuerpos. Los otros se habían dispersado hacía rato; no parecía necesario ir a buscarlos para este último cuidado.

Están desveladas en la noche y la muerte. Si ya no hay nada que esperar, si este viernes selló la desilusión y la derrota, al menos que el maestro no quede como un olvidado sin sepultura digna. Que su fracaso no sea más fuerte que este amor que las despierta, para que, al menos, la muerte no se lleve la última devoción debida. Que no se diga después que el cadáver quedó a su suerte, sin cuidado y sin perfume.

Ellas esperaban encontrar un cadáver. Las muestras de amor que llevarían eran para un difunto: para lavar y embalsamar. Aunque Jesús hubiera hablado de Resurrección y Pascua, no parece ser esa expectativa la que las movía. Desveladas, en la noche y la tristeza, van al encuentro de la irreversibilidad de la muerte.

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro. (Jn 20,1)

Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. (…)  De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: «Alégrense». Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él.  Y Jesús les dijo: «No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán». (Mt 28,1.9-10)

Derroche de perfume comprado para nada. ¿Dónde dejaron fluir los aromas? Iban a embalsamar la muerte y se les cruzó la vida. No en la sutileza del perfume sino en la contundencia del cuerpo allí, de pie, delante de ellas. En la primera claridad de la mañana, la voz que inconfundiblemente se dirige hacia ellas. Otra vez la expectativa se trastoca. Esta vez, para el levantamiento inesperado.

Amorosa dedicación con la que ellas se levantaron de noche para encontrarlo. Amorosa dedicación con la que El se levantó de noche para encontrarlas. Para encontrarse con toda la humanidad desvelada de sus dolores, sus ansiedades y sus muertes. Lo que trae la primera hora de la mañana, el comienzo, el despertar. El corazón se descomprime y el aire tempranero anima y aligera. Se encuentra con ellas para despertarnos a todos.

María Gloria Ladislao

Para compartir en grupo

En un clima de oración, podemos compartir algún momento de oscuridad o tristeza de nuestra vida, y en qué forma Jesucristo nos salió al encuentro en esa circunstancia.

Cantamos “Vive Jesús el Señor”.

8 comentarios to “Desveladas”

  1. Susana Benítez Says:

    FELICES PASCUAS a todo Palabras con Miel y muchas gracias por todo el material que comparten.

  2. LAURA Says:

    ¡¡Qué hermosa imagen descriptiva del primer encuentro de Jesús con las mujeres!!. ¡¡Cuanta valentía había en ellas!! Me las imagino recorriendo el camino hacia la sepultura, con suma cautela por temor, con ansiedad por estar desafiando todo lo que había pasado el día viernes. Pero el AMOR HACIA JESÚS superaba todo eso. Esto me da fuerza como mujer. Ahora estoy segura que en este momento de oscuridad.¿Adónde iré si no es a ÉL?

    • palabrasconmiel Says:

      Gracias Laura por compartir estas reflexiones y ayudarnos a seguir saboreando la Palabra. ¡Felices Pascuas!
      Gloria

  3. Maria de Curuzu Cuatia Corrientes Says:

    Querida Gloria, que lindo esto ,me encanto.Voy leyendo cosas tuyas y, la verdad, me llena de gozo el articulo pero, también esa manera tan personal, aunque haya un equipo , es tan constructivo y ameno .cariños . Maria

  4. hugoomarcaldelari Says:

    Muy lindo Gloria! Felices Pascuas!

  5. Ruben Gauna Says:

    Que hermosa y delicada descripcion de estas mujeres que van al encuentro de Jesus, como fuere ellas van al encuentro, se dan un sorpresa, JesuXto. esta VIVO, debe haber sido una gran alegria entre miedos y confusion y la ansiedad de ir a trasmitir el msj de que les da Jesus. Hoy tambien estamos invitados a ir con esa urgencia , Muy lindo Gloria Felices pascuas a todos. Ruben un oyente de tu progama en Radio Maria de Cba

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 201 seguidores

%d personas les gusta esto: